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El Kitáb-i-Aqdas - El Libro Más Sagrado (parte 1)

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El Libro Más Sagrado

Bahá’u’lláh

**********************************
Contenidos
Prefacio 

Introducción 

Descripción del Kitáb-i-Aqdas por Shoghi Effendi  

El Kitáb-i-Aqdas

Algunos textos revelados por Bahá’u’lláh que complementan el Kitáb-i-Aqdas

Preguntas y Respuestas

Sinopsis y Codificación de las Leyes y Disposiciones del Kitáb-i-Aqdas

Notas

Glosario

Relación de pasajes traducidos por Shoghi Effendi

Índice


PREFACIO

En 1953, Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá'í, incluyó entre las metas de
su Plan de Diez Años la preparación de una Sinopsis y Codificación de las Leyes
y Disposiciones del Kitáb-i-Aqdas para servir de preludio ineludible a la traducción
de la obra. Él mismo trabajó en la codificación; mas la tarea quedó inconclusa al
morir él en 1957. La empresa fue reemprendida más adelante sobre la base de su
trabajo y el volumen resultante vio la luz en 1973. Además de la propia Sinopsis y
Codificación y de las notas explicativas, la publicación contenía una selección de
pasajes del Kitáb-i-Aqdas previamente traducidos por Shoghi Effendi, hasta
entonces repartidos en varios libros. La Sinopsis y Codificación abarcaba tanto el
texto del Kitáb-i-Aqdas como el de las Preguntas y Respuestas, que constituye un
apéndice del Aqdas. En 1986 la Casa Universal de Justicia decidió que había
llegado el momento en que era a la vez posible y esencial preparar una
traducción al inglés del texto completo del Libro Más Sagrado, por lo que incluyó
la realización de este proyecto entre las metas del Plan de Seis Años 1986-1992.
La publicación en inglés irá seguida de traducciones a otros idiomas. 

Puesto que el Kitáb-i-Aqdas constituye Escritura Sagrada, el criterio adoptado ha
consistido en presentar el texto de modo tal que su lectura resulte ágil e invite a la
inspiración. De ahí que aparezca desembarazado de las notas a pie de página y
de las remisiones tan frecuentes en obras eruditas. No obstante, a fin de que el
lector pueda seguir el curso del texto y distinguir la variedad de temas que lo
caracterizan, ha parecido oportuno añadir divisiones por párrafos, divisiones que
son extrañas a la tradición literaria árabe. A su vez, los párrafos han sido
numerados para facilitar el acceso y la confección de índices, así como por
uniformidad de referencia en todos los idiomas en que sea publicada la obra. Al
texto del Aqdas sigue una breve recopilación de Escritos de Bahá'u'lláh que
complementan el Libro Más Sagrado, y una traducción de las Preguntas y
Respuestas, texto que se publica ahora por primera vez. 

Shoghi Effendi había declarado que la traducción al inglés del Aqdas debía ir
"profusamente anotada". El criterio seguido al confeccionar las notas ha sido el de
centrarse en los aspectos que para el lector desconocedor del árabe puedan
parecer oscuros, o bien requieran, por varias razones, elucidación o información
general. Fuera de estos objetivos fundamentales, no se ha pretendido convertir
las notas en un comentario exhaustivo del texto. 

Las notas, situadas a continuación de la Sinopsis y Codificación, están
numeradas consecutivamente. Cada una de ellas viene precedida por una cita del
pasaje de referencia e incluye el número del párrafo en que aparece. Este
procedimiento facilita las remisiones entre el texto y las notas, a la vez que
permite a los lectores estudiar éstas sin tener que consultar repetidamente el
texto, si así lo prefieren. Es de esperar que de este modo queden satisfechas las
necesidades de lectores de una gran variedad de orígenes e intereses. 

El índice constituye una guía de los temas tratados en todas las secciones del
volumen. 

La significación y carácter del Kitáb-i-Aqdas y la variedad de temas que contiene
han sido descritos gráficamente por Shoghi Effendi en su historia del primer siglo
bahá'í titulada Dios Pasa. Para mayor comodidad del lector, se ofrecen estos
pasajes en la sección que sigue a la introducción. La Sinopsis y Codificación,
publicada de nuevo en este volumen, ayudará igualmente a obtener una visión
panorámica del Libro.

     INTRODUCCIÓN  

El presente año 149 de la era bahá'í marca el Centenario de la Ascensión de
Bahá'u'lláh, Portador de la Revelación universal de Dios destinada a guiar a la
humanidad a su mayoría de edad colectiva. Que esta ocasión sea conmemorada
por una comunidad de creyentes que es toda ella una muestra representativa de
la raza humana y que ha sido establecida, en el curso de siglo y medio, en los
más remotos confines de la tierra, constituye una muestra de las fuerzas de
unidad desatadas por el advenimiento de Bahá'u'lláh. Otro testimonio del efecto
de estas mismas fuerzas se observa en el grado en que la visión de Bahá'u'lláh
ha prefigurado tantísimos aspectos de la experiencia humana contemporánea.
Estamos, pues, en un momento propicio para la publicación de esta primera
traducción autorizada al inglés del Libro Madre de Su Revelación, Su "Libro Más
Sagrado", Libro en que Bahá'u'lláh enuncia las Leyes de Dios propias de una
Dispensación destinada a durar al menos mil años. 

Entre el más de un centenar de volúmenes de Escrituras Sagradas de Bahá'u'lláh,
el Kitáb-i-Aqdas reviste una importancia singular. "Reconstruir el mundo entero",
es la misión y el desafío de Su Mensaje, y el Kitáb-i-Aqdas constituye la Carta de
la futura civilización mundial que Bahá'u'lláh ha venido a erigir. Sus disposiciones
descansan firmemente sobre los cimientos establecidos por las religiones
pasadas, ya que, en palabras de Bahá'u'lláh: "Ésta es la inmutable Fe de Dios,
eterna en el pasado, eterna en el futuro". En esta Revelación los conceptos del
pasado se elevan a un nuevo nivel de comprensión, y las leyes sociales,
alteradas para ajustarse a la época que ahora nace, están concebidas para hacer
progresar a la humanidad hacia una civilización mundial cuyos esplendores ahora
apenas pueden concebirse. 

Al afirmar la validez de las grandes religiones del pasado, el Kitáb-i-Aqdas reitera
las verdades eternas enunciadas por todos los Mensajeros divinos: la unidad de
Dios, el amor al prójimo y el propósito moral de la vida en esta Tierra. Al mismo
tiempo suprime cuantos elementos de los códigos religiosos del pasado estorban
hoy la unificación emergente del mundo y la reconstrucción de la sociedad
humana. 
La Ley de Dios para esta Dispensación responde a las necesidades de toda la
familia humana. Hay leyes en el Kitáb-i-Aqdas que se dirigen principalmente a los
miembros de cierto sector de la humanidad y que pueden ser entendidas
fácilmente por esas personas, pero que en una primera lectura podrían parecer
extrañas a las de una cultura diferente. Tal es el caso, por ejemplo, de la ley que
prohíbe la confesión de los pecados ante un semejante, ley que a pesar de ser
comprensible para quienes estén formados en el cristianismo, podría
desconcertar a muchas otras personas. Muchas leyes están relacionadas con las
de otras Dispensaciones anteriores, en especial las dos más recientes: la de
Mu/hammad y la del Báb, respectivamente representadas por el Corán y el Bayán.
Por otra parte, si bien es cierto que algunas disposiciones del Aqdas poseen un
referente muy concreto, no por ello dejan de tener alcances universales. Mediante
Su Ley, Bahá'u'lláh desvela gradualmente el significado de nuevos niveles de
conocimiento y conducta a los que son llamados los pueblos del mundo. Él sitúa
Sus preceptos en un marco de comentarios espirituales, manteniendo siempre
ante la mente del lector el principio de que (sea cual sea el tema de que traten(
tienen la finalidad de dar tranquilidad a la sociedad, elevar las normas del
comportamiento, ampliar la comprensión y espiritualizar la vida de todas las
personas. A lo largo de toda la obra queda manifiesto que la meta última de las
leyes de la religión radica en la relación del alma con Dios y el cumplimiento de
su destino espiritual. "No penséis", afirma Bahá'u'lláh, "que os hemos revelado un
mero código de leyes. Antes bien, hemos roto el sello del Vino selecto con los
dedos de la fuerza y del poder". Su Libro de Leyes es Su "testimonio de mayor
peso para todos los pueblos y la prueba del Todomisericordioso para todos los
que están en el cielo y todos los que están en la tierra". 

Una introducción al universo espiritual que nos descubre el Kitáb-i-Aqdas no
lograría su objetivo si no diera a conocer al lector las instituciones interpretativas
y legislativas que Bahá'u'lláh ha ligado indisolublemente al sistema de leyes así
revelado. En el corazón de esta guía se halla el papel singular que los Escritos de
Bahá'u'lláh (de hecho el texto mismo del Kitáb-i-Aqdas) confieren a Su hijo mayor,
`Abdu'l-Bahá. Esta figura única es al mismo tiempo el Ejemplo del modelo de vida
enseñado por Su Padre, el Intérprete autorizado y divinamente inspirado de Sus
Enseñanzas, así como el Centro y Eje del Convenio que el Autor de la Revelación
Bahá'í ha establecido con cuantos Le reconocen. Los veintinueve años que duró
el ministerio de `Abdu'l-Bahá proporcionaron al mundo bahá’í un brillante conjunto
de comentarios que abre múltiples perspectivas para comprender la voluntad de
Su Padre. 

En Su Testamento `Abdu'l-Bahá confirió el manto de Guardián de la Causa e
Intérprete infalible de sus enseñanzas a Su nieto mayor, Shoghi Effendi.
Asimismo, 'Abdu'l-Bahá confirmó la autoridad y la garantía de guía divina
otorgada por Bahá'u'lláh a la Casa Universal de Justicia en todas las materias
"que no hayan sido expresamente reveladas en el Libro". Por consiguiente, tanto
en la Guardianía como en la Casa Universal de Justicia, cabe ver (en palabras de
Shoghi Effendi( a los "Dos Sucesores" de Bahá'u'lláh y `Abdu'l-Bahá. Son las
instituciones supremas del Orden Administrativo fundado y previsto en el Kitáb-i-
Aqdas y desarrollado por `Abdu'l-Bahá en Su Testamento. 

Durante los treinta y seis años de su ministerio, Shoghi Effendi levantó la
estructura de las Asambleas Espirituales electas –las Casas de Justicia a que se
refiere el Kitáb-i-Aqdas, hoy en su etapa embrionaria–, y con la colaboración de
éstas acometió la ejecución sistemática del Plan divino que `Abdu'l-Bahá había
trazado para la difusión mundial de la Fe. También puso en marcha los procesos
preparativos esenciales para la elección de la Casa Universal de Justicia sobre la
base de la firme estructura administrativa que había sido establecida. Ese cuerpo
que nació en 1963 se elige mediante votación secreta y mayoría simple de votos,
en una elección de tres etapas en la que participan los bahá’ís adultos de todo el
mundo. La Palabra revelada de Bahá'u'lláh, junto con las interpretaciones y
exposiciones del Centro del Convenio y del Guardián de la Causa, constituyen la
base fundamental y el mandato de obligada referencia de la Casa Universal de
Justicia. 

En cuanto a las leyes propiamente dichas, un examen detallado permite concluir
que abarcan tres áreas: la relación del individuo con Dios; asuntos tanto físicos
como espirituales que benefician directamente al ser humano; las relaciones entre
las personas, y entre las personas y la sociedad. A su vez tales leyes pueden
agruparse en: La oración y el ayuno; leyes sobre la condición jurídica de las
personas que rigen el matrimonio, el divorcio y la herencia; leyes, disposiciones,
prohibiciones y exhortaciones varias; y la abrogación de leyes y disposiciones
específicas de Dispensaciones anteriores. Una característica destacada del
conjunto es la brevedad de los enunciados. Constituyen el núcleo de un amplio
espectro de leyes que surgirán en los siglos venideros. Este desarrollo será
promulgado por la Casa Universal de Justicia en virtud de la autoridad que le fue
conferida por Bahá'u'lláh mismo. En una de Sus Tablas, `Abdu'l-Bahá aclara este
principio: Los asuntos de importancia mayor que constituyen el fundamento de
la Ley de Dios aparecen consignados expresamente en el Texto; ahora bien, las
leyes subsidiarias quedan encomendadas a la Casa de Justicia. La sabiduría de
ello estriba en que los tiempos nunca permanecen iguales, pues el cambio es una
cualidad necesaria y un atributo esencial de este mundo, del tiempo y del
espacio. Por ello la Casa de Justicia tomará las medidas pertinentes (...) En pocas
palabras, ahí radica la sabiduría de remitir las leyes de la sociedad a la Casa de
Justicia. De modo parecido, en la religión del Islam no toda disposición fue
revelada explícitamente; es más, ni siquiera una décima parte de la décima parte
llegó a ser incluida en el Texto. Aun cuando todas las grandes materias de
importancia se hicieron constar de forma expresa, sin duda miles de leyes
quedaron sin especificar. Éstas fueron concebidas, conforme a las leyes de la
jurisprudencia islámica, por los teólogos de una época posterior, teólogos que
individualmente extraían deducciones contrapuestas de las disposiciones
originalmente reveladas. Todas ellas fueron puestas en vigor. Hoy día este
proceso de deducción corresponde en derecho a la institución de la Casa de
Justicia, por lo que las deducciones y conclusiones particulares de los doctos
carecen de autoridad, a menos que sean refrendadas por la Casa de Justicia. La
diferencia radica precisamente en que no han de surgir discrepancias de las
conclusiones y refrendos de la institución de la Casa de Justicia, cuyos miembros
son elegidos y conocidos por la comunidad bahá'í de todo el mundo. En contraste,
las conclusiones particulares de teólogos y estudiosos con toda seguridad
provocarían disensiones y llevarían al cisma, a la división y a la dispersión. La
unicidad de la Palabra sería destruida, desaparecería la unidad de la Fe y
temblaría el edificio de la Fe de Dios. 

Aun cuando la Casa Universal de Justicia está expresamente autorizada para
modificar o abrogar su propia legislación conforme cambien las condiciones (lo
que viene a dotar a la ley bahá'í de un elemento esencial de flexibilidad(, empero
no puede revocar o modificar ninguna de las leyes que se hallen expresamente
establecidas en el Texto sagrado. 

La sociedad para la cual están concebidas ciertas leyes del Aqdas habrá de surgir
sólo en forma gradual, y Bahá'u'lláh ha previsto la aplicación progresiva de la ley
bahá'í:  

En verdad, las leyes de Dios son como el océano, y los hijos de los hombres son
como peces, ojalá lo supieran. Empero, al observarlas se debe proceder con tacto
y sabiduría (...) Puesto que la mayoría de las personas son débiles y están muy
alejadas de la voluntad de Dios, por lo tanto, en todo momento debe emplearse
tacto y prudencia, de modo que nada ocurra que provoque tumulto y disensión o
suscite el clamor de los desatentos. Verdaderamente, Su munificencia ha
trascendido todo el universo y Sus dádivas han circundado a todos los habitantes
de la tierra. Hay que guiar a la humanidad al océano del verdadero entendimiento
con una actitud de amor y tolerancia. El propio Kitáb-i-Aqdas brinda elocuente
testimonio de la amorosa providencia de Dios.  

El principio que rige esta aplicación progresiva fue enunciado en una carta escrita
en 1935 en nombre de Shoghi Effendi y dirigida a una Asamblea Espiritual
Nacional:   

Las leyes reveladas por Bahá'u'lláh en el Aqdas, siempre que sean practicables y
no contravengan directamente la Ley Civil del país, son totalmente vinculantes
para todos los creyentes o instituciones bahá'ís, ya sean de Oriente o de
Occidente. Determinadas (...) leyes deben ser consideradas por todos los
creyentes como leyes de aplicación universal y esencial en la hora presente.
Otras han sido dictadas en previsión de un estado de sociedad destinado a surgir
de las caóticas condiciones que prevalecen hoy día (...) Lo que no haya sido
contemplado en el Aqdas, amén de cuestiones de detalle e importancia
secundaria que surjan de la aplicación de las leyes ya formuladas por Bahá'u'lláh,
es competencia de la Casa Universal de Justicia. Dicha institución puede
complementar, pero nunca invalidar o modificar en lo más mínimo, lo que ya ha
sido formulado por Bahá'u'lláh. Tampoco tiene el Guardián ningún derecho a
rebajar la obligatoriedad, ni mucho menos a abrogar las disposiciones de un Libro
tan sagrado y fundamental.  

El número de leyes que los bahá'ís deben cumplir no aumenta con la publicación
de esta traducción. Cuando se considere oportuno se dará aviso a la comunidad
bahá'í sobre qué otras leyes entren en vigor para los creyentes, todo ello
acompañado de las directrices o legislación complementaria que sean precisas
para su aplicación. En general, las leyes del Kitáb-i-Aqdas se enuncian de forma
sucinta. Un ejemplo de esta concisión viene dado por el hecho de que muchas
leyes se expresan teniendo al varón por destinatario; pero de los escritos del
Guardián resulta evidente que allí donde Bahá'u'lláh ha enunciado una ley
aplicable a un hombre con respecto a una mujer, la misma ley rige, mutatis
mutandis, entre una mujer y un hombre, a menos que el contexto invalide tal
posibilidad. Por ejemplo, el texto del Kitáb-i-Aqdas prohíbe que el varón se case
con la esposa de su padre (es decir, su madrastra). Pues bien, el Guardián ha
indicado que (análogamente( a la mujer le está prohibido casarse con su
padrastro. Esta inteligencia de las implicaciones de la Ley comporta efectos de
largo alcance a la luz del principio fundamental bahá'í de la igualdad entre los
sexos, por lo que debe tenerse presente al estudiar el Texto sagrado. El que
hombres y mujeres difieran entre sí en algunas características y funciones es un
hecho inevitable de la naturaleza que, además, posibilita sus papeles
complementarios en algunos campos de la vida social; pero es significativo que
`Abdu'l-Bahá haya afirmado que en esta Dispensación "La igualdad de los
hombres y las mujeres, salvo en algunos aspectos insignificantes, ha sido plena y
categóricamente proclamada".  Ya se ha hecho mención de la relación íntima
que existe entre el Kitáb-i-Aqdas y los Libros Sagrados de las Dispensaciones
precedentes. Especialmente estrecha es la relación con el Bayán, el Libro de
Leyes revelado por el Báb. Las siguientes citas de cartas escritas en nombre del
Guardián aclaran esta relación:  

Shoghi Effendi piensa que debe hacerse hincapié en la unidad de la Revelación
bahá'í como un todo que abarca la Fe del Báb (...) La Fe del Báb no debe
divorciarse de la de Bahá'u'lláh. Aunque las enseñanzas del Bayán han sido
abrogadas y sustituidas por las leyes del Aqdas, con todo, debido al hecho de que
el Báb Se consideró a Sí mismo el Precursor de Bahá'u'lláh, hemos de ver Su
Dispensación y la de Bahá'u'lláh como una sola entidad, siendo aquella una
introducción al advenimiento de ésta.  

El Báb afirma que Sus leyes son provisionales y que dependen de la aprobación
de la futura Manifestación. Ésta es la razón por la que en el Libro de Aqdas
Bahá'u'lláh sanciona algunas de las leyes del Bayán, modifica otras y anula
muchas de ellas. 

Tal como el Bayán había sido revelado por el Báb a mediados de Su Ministerio,
Bahá'u'lláh reveló el Kitáb-i-Aqdas en torno a 1873, unos veinte años después de
que, en el Síyáh-Chál de Teherán, recibiera la anunciación de Su Revelación. En
una de Sus Tablas Bahá'u'lláh indica que, incluso después de ser revelado, el
Aqdas fue retenido por Él durante algún tiempo antes de ser despachado a los
creyentes de Irán. Más adelante, tal y como relata Shoghi Effendi: 

A medida que Su Misión iba concluyendo, la formulación hecha por Bahá'u'lláh,
en Su Kitáb-i-Aqdas, de las leyes fundamentales de Su Dispensación fue seguida
por la enunciación de ciertos preceptos y principios medulares de Su Fe, por la
reafirmación de verdades que Él había proclamado anteriormente, por el
desarrollo y elucidación de algunas leyes que había dictado, por la revelación de
aún más profecías y amonestaciones, y por el establecimiento de disposiciones
secundarias destinadas a complementar las disposiciones de Su Libro Más
Sagrado. Éstas fueron consignadas en innumerables Tablas que continuó
revelando hasta los últimos días de Su vida terrenal (...) 

Entre tales obras se halla Preguntas y Respuestas, recopilación realizada por
Zaynu'l-Muqarrabín, el más eminente de los transcriptores de los Escritos de
Bahá'u'lláh. La obra consiste en respuestas reveladas por Bahá'u'lláh a preguntas
que Le hacían varios creyentes, por lo que constituye un valiosísimo apéndice del
Kitáb-i-Aqdas. En 1978 las más notables de entre las demás Tablas de esta
naturaleza se publicaron en inglés en forma de una recopilación titulada Tablas
de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas.  Algunos años después de
revelar el Kitáb-i-Aqdas, Bahá'u'lláh ordenó el envío de copias manuscritas a
varios bahá'ís de Irán. Ya en 1308 d.h. (1890-91 d.C.), hacia el final de Su vida,
dispuso la publicación en Bombay del texto árabe original del Libro. 

No resta sino añadir algunas palabras a propósito del estilo y lenguaje con que el
Kitáb-i-Aqdas ha sido vertido al inglés. Bahá'u'lláh poseía un dominio espléndido
del árabe y prefirió valerse de este idioma en aquellas Tablas y otros Escritos
donde la precisión del significado resultaba especialmente apropiada para la
exposición de principios fundamentales. Además de la elección de la lengua
misma, el estilo empleado es de carácter exaltado y emotivo y sobremanera
irresistible, especialmente para quienes están familiarizados con la gran tradición
literaria de la cual surgió. Al acometer su obra traductora, Shoghi Effendi se
enfrentó al desafío de hallar un estilo de inglés que no sólo transmitiera fielmente
el significado preciso del texto, sino que también evocara en el lector el espíritu
de reverencia meditativa que es característico de la respuesta ante el original. La
forma de expresión que escogió, reminiscente del estilo usado por los traductores
de la Biblia del siglo diecisiete, reproduce el tono elevado del árabe de
Bahá'u'lláh, al tiempo que permanece accesible al lector contemporáneo. Por otra
parte, las traducciones de Shoghi Effendi están iluminadas por su comprensión
singularmente inspirada del significado y repercusiones de los originales. 
Aunque tanto el árabe como el inglés son lenguas de rico vocabulario y modos de
expresión variados, sus formas difieren notablemente entre sí. El árabe del Kitáb-
i-Aqdas se distingue por una intensa densidad y concisión expresiva. Una
característica de este estilo consiste en que cuando una connotación resulta
obvia, no se hace mención expresa de ella. De ahí el problema que se le plantea
al lector cuya procedencia cultural, religiosa y literaria sea totalmente diferente del
idioma árabe. Una traducción literal de un pasaje que es claro en el texto árabe
puede resultar confusa en inglés. En consecuencia, en la traducción inglesa de
tales pasajes se hace necesario incluir ese elemento de la frase árabe que está
obviamente implícito en el original. A la vez resulta fundamental evitar la
extrapolación de este proceso hasta el punto de añadir algo injustificadamente al
original o de limitar su significado. Una de las mayores dificultades que han tenido
que afrontar los traductores y que ha causado la reconsideración repetida de la
traducción de algunos párrafos ha consistido en alcanzar el equilibrio adecuado
entre la belleza y la claridad de expresión, por una parte, y la literalidad por otra.
Otra cuestión de importancia la constituyen las repercusiones jurídicas de ciertos
términos árabes dotados de una gama de significados diferentes a los
correspondientes a términos similares en inglés. 

La traducción de la Sagrada Escritura exige especial cuidado y fidelidad, y
máxime en el caso de un Libro de Leyes, donde es vital que el lector no sea
llevado a conclusiones erróneas o arrastrado a disputas estériles. Tal y como se
había previsto, la traducción del Libro Más Sagrado ha supuesto un trabajo de
extrema dificultad y ha requerido consultas con expertos de muchos países. Dado
que aproximadamente un tercio del texto ya había sido traducido por Shoghi
Effendi, era preciso procurar que la traducción de los pasajes restantes reuniese
tres cualidades: exactitud del significado, belleza del inglés y conformidad con el
estilo empleado por Shoghi Effendi. 

Estamos ahora convencidos de que la traducción ha madurado al punto de
representar una versión aceptable del original. No obstante, es indudable que
dará lugar a preguntas y sugerencias que permitan aclarar más su contenido.
Estamos profundamente agradecidos por los asiduos y meticulosos esfuerzos
realizados por los miembros de los Comités a quienes encomendamos la
preparación y revisión de esta traducción del Aqdas, así como la confección de
las notas. Estamos seguros de que esta primera edición autorizada de la versión
inglesa del Kitáb-i-Aqdas permitirá a los lectores obtener al menos un atisbo del
esplendor del Libro Madre de la Dispensación bahá'í. 

Nuestro mundo ha entrado en la fase más oscura de esta edad de cambios
fundamentales y sin parangón en toda su tumultuosa historia. Los pueblos, de
cualesquiera raza, nación o religión, se enfrentan al reto de subordinar todas las
lealtades secundarias e identidades limitadoras a su unidad como ciudadanos de
una sola patria planetaria. En palabras de Bahá'u'lláh: "El bienestar de la
humanidad, su paz y seguridad serán inalcanzables hasta que su unidad esté
firmemente establecida". Que la publicación de esta traducción del Kitáb-i-Aqdas
dé un nuevo impulso al cumplimiento de esta visión universal y abra perspectivas
de una regeneración mundial.       

LA CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA

 

DESCRIPCIÓN DEL KITÁB-I-AQDAS POR SHOGHI EFFENDI TOMADA DE
DIOS PASA, SU HISTORIA DEL PRIMER SIGLO BAHÁ'Í 

A pesar del carácter singular y extraordinario que tuvo tal Proclamación, ésta
resultó ser nada más que un preludio de una revelación aún más potente del
poder creador de su Autor, y de lo que bien puede figurar como el hecho más
notable de Su ministerio: la promulgación del Kitáb-i-Aqdas. Mencionado en el
Kitáb-i-Íqán, el Aqdas, repositorio principal de aquella Ley que había previsto el
Profeta Isaías, y que el escritor del Apocalipsis había descrito como el "cielo
nuevo" y la "tierra nueva", el "Tabernáculo de Dios", la "Ciudad Santa", la "Novia",
la "Nueva Jerusalén que desciende de Dios", este "Libro Más Sagrado", cuyas
disposiciones deben permanecer inviolables al menos mil años, y cuyo sistema
abarcará todo el planeta, puede realmente considerarse la emanación más
brillante de la mente de Bahá'u'lláh, el Libro Madre de Su Dispensación y la Carta
de Su Nuevo Orden Mundial. 

Revelado poco después de que Bahá'u'lláh fuese trasladado a la casa de `Údí
Khammár (alrededor de 1873), en una época en la que aún le asediaban las
tribulaciones que con sus actos Le habían infligido Sus enemigos y los supuestos
seguidores de Su Fe, este Libro, este tesoro que encierra las inestimables gemas
de Su Revelación, descuella único e incomparable entre las Sagradas Escrituras
del mundo, en virtud de los principios que inculca, las instituciones administrativas
que establece y la función con que inviste al designado Sucesor de su Autor.
Pues, a diferencia del Antiguo Testamento y de los Libros Sagrados que lo
precedieron, en los que no constan los preceptos expresos del Profeta mismo; a
diferencia de los Evangelios, en que las escasas declaraciones atribuidas a
Jesucristo no ofrecen una guía clara sobre la futura administración de los asuntos
de Su Fe; incluso a diferencia del Corán que, a pesar de ser explícito en las leyes
y disposiciones formuladas por el Apóstol de Dios, no se define sobre el
importantísimo tema de la sucesión, el Kitáb-i-Aqdas, revelado de principio a fin
por el Autor mismo de la Dispensación, no sólo preserva para la posteridad las
leyes y disposiciones básicas en que debe descansar la estructura de Su futuro
Orden Mundial, sino que ordena, además de la función de interpretación que
confiere a Su Sucesor, las instituciones necesarias que son lo único que puede
resguardar la integridad y la unidad de Su Fe. En esta Carta de la civilización
mundial del futuro, su Autor (Juez al tiempo que Legislador, Unificador y Redentor
de la humanidad( anuncia a los reyes de la tierra la promulgación de la "Ley
Suprema"; los declara Sus vasallos; Se proclama a Sí mismo el "Rey de Reyes";
niega toda intención de apoderarse de sus reinos; Se reserva el derecho de
"cautivar y poseer los corazones de los hombres"; advierte a los dirigentes
eclesiásticos del mundo que no pesen el "Libro de Dios" con las normas
corrientes entre ellos; y afirma que el Libro mismo es la "Balanza Infalible"
establecida entre los hombres. Estatuye en él formalmente la institución de la
"Casa de Justicia", define sus funciones, fija sus ingresos y denomina a sus
miembros los "Hombres de Justicia", los "Representantes de Dios", los
"Fiduciarios del Todomisericordioso"; alude al futuro Centro de Su Convenio,
invistiéndole con el derecho de interpretar Sus sagradas Escrituras; prevé de
forma implícita la institución de la Guardianía; da testimonio del efecto
revolucionador de Su Orden Mundial; enuncia la doctrina de la "Más Grande
Infalibilidad" de la Manifestación de Dios; asevera que esta infalibilidad es el
derecho exclusivo e inherente de los Profetas; y descarta la posibilidad de que
aparezca otra Manifestación antes del transcurso de al menos mil años. En este
Libro, además, prescribe las oraciones obligatorias; señala la época y la duración
del ayuno; prohíbe la oración obligatoria colectiva, salvo para los muertos; fija la
Alquibla; instituye el /Huqúqu'lláh (Derecho de Dios); formula la ley de la herencia;
ordena la institución del Mashriqu'l-Adhkár; establece la Fiesta de Diecinueve
Días, las festividades bahá'ís y los días intercalares; suprime la institución del
sacerdocio; prohíbe la esclavitud, el ascetismo, la mendicidad, el monacato, la
penitencia, el uso de púlpitos y el besar las manos; ordena la monogamia;
condena la crueldad para con los animales, la ociosidad y la pereza, la
murmuración y la calumnia; censura el divorcio; proscribe los juegos de azar así
como el consumo de opio, vino y otras bebidas embriagantes; especifica las
penas por asesinato, incendio intencional, adulterio y robo; recalca la importancia
del matrimonio y establece sus condiciones esenciales; impone la obligación de
emplearse en un oficio o profesión, elevando dicha ocupación a la categoría de
oración; hace hincapié en la necesidad de proveer los medios para la educación
de los niños; y asigna a toda persona el deber de escribir su testamento y de
mostrar estricta obediencia al Gobierno.  

Además de estas disposiciones, Bahá'u'lláh exhorta a Sus seguidores a asociarse
en amistad y concordia y sin discriminaciones con los seguidores de todas las
religiones; les advierte que se alejen del fanatismo, la sedición, el orgullo, las
disputas y las contiendas; les inculca limpieza inmaculada, veracidad estricta,
castidad sin mancha, honradez, hospitalidad, fidelidad, cortesía, paciencia,
justicia y equidad; les aconseja que sean "como los dedos de una sola mano y los
miembros de un solo cuerpo"; los insta a servir a Su Causa; y les garantiza Su
ayuda incuestionable. Además, Se explaya sobre la inestabilidad de los asuntos
humanos; declara que la verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a
Sus mandamientos; les previene contra la lenidad en el cumplimiento de Sus
decretos; y ordena los dos deberes inseparables de reconocer a la "Aurora de la
Revelación de Dios" y de observar todas las disposiciones reveladas por Él, dos
deberes ninguno de los cuales (afirma Él) es aceptable sin el otro. 

El significativo llamamiento hecho a los Presidentes de las Repúblicas del
continente americano por el que les insta a aprovechar su oportunidad en el Día
de Dios y a defender la causa de la justicia; la orden dada a los miembros de los
parlamentos de todo el mundo, por la que se les apremia a adoptar una escritura
y un idioma universales; Sus advertencias a Guillermo I el vencedor de Napoleón
III; la amonestación que dirige a Francisco José, el Emperador de Austria; Su
referencia a "las lamentaciones de Berlín" en Su apóstrofe a las riberas del Rin;
Su reprobación del "trono de la tiranía" establecido en Constantinopla, y la
predicción de las tribulaciones que habrían de sobrevenir a sus habitantes y de la
extinción de su "esplendor aparente"; las palabras de ánimo y consuelo que dirige
a Su ciudad natal, en las que asegura que Dios la ha elegido para ser "la fuente
de alegría para toda la humanidad"; Su profecía de que se ha de alzar "la voz de
los héroes de Khurásán" en glorificación de su Señor; Su aseveración de que en
Kirmán se han de levantar hombres "dotados de gran valentía" que han de hacer
mención de Él; y, finalmente, Su magnánima promesa, hecha a un hermano
pérfido que Le había causado tanta angustia, de que un Dios soberanamente
"perdonador y munífico" le perdonaría sus iniquidades con sólo arrepentirse: todo
ello enriquece aún más el contenido de un Libro designado por su Autor como "la
fuente de la verdadera felicidad", "la Balanza Infalible", el "Sendero Recto" y el
"vivificador del género humano". 

Bahá'u'lláh, además, ha caracterizado expresamente las leyes y disposiciones
que constituyen el tema principal de este Libro como "el aliento de vida para todo
lo creado", "la mayor fortaleza", los "frutos" de Su "árbol", "el mejor medio para el
mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus pueblos", "las
lámparas de Su sabiduría y amorosa providencia", "el fragante aroma de Su
vestidura", y las "llaves" de Su "misericordia" para Sus criaturas. "Este Libro" (Él
mismo declara( "es un cielo que hemos adornado con las estrellas de Nuestros
mandamientos y prohibiciones". Afirma además: "Bienaventurado el que lo lea y
medite sobre los versículos enviados en él por Dios, el Señor del Poder, el
Omnipotente. Di: ¡Oh hombres! Recibidlo con la mano de la resignación (...) ¡Por
Mi vida! Ha sido enviado de una manera que causa asombro en la mente de los
hombres. Verdaderamente, es Mi testimonio de mayor peso para todos los
pueblos y la prueba del Todomisericordioso para todos los que están en el cielo y
todos los que están en la tierra". Y en otro lugar asevera: "Bienaventurado el
paladar que saborea su dulzura, y el ojo perspicaz que reconoce lo que se
atesora en él, y el corazón comprensivo que entiende sus alusiones y misterios.
¡Por Dios! Tal es la majestad de lo que en él ha sido revelado y tan asombrosa la
revelación de sus alusiones ocultas, que el tronco de la expresión tiembla cuando
intenta describirlas". Y finalmente: "El Kitáb-i-Aqdas ha sido revelado de manera
tal que atrae y abarca a todas las Dispensaciones divinamente designadas.
¡Bienaventurados los que lo lean! ¡Bienaventurados los que lo comprendan!
¡Bienaventurados quienes meditan sobre él! ¡Bienaventurados los que ponderen
su significado! Tan enorme es su alcance, que ha abarcado a todos los hombres
antes de que lo hayan reconocido. Pronto se manifestarán sobre la tierra su
potencia soberana, su penetrante influencia y la grandeza de su poder".

 

 

ELKITÁB-I-AQDAS

EN EL NOMBRE DE AQUEL QUE ES EL SUPREMO GOBERNANTE DE TODO
LO QUE HA SIDO Y TODO LO QUE HA DE SER

1. El primer deber prescrito por Dios a Sus siervos es el reconocimiento de
Aquel que es la Aurora de Su Revelación y la Fuente de Sus leyes, Quien
representa a la Deidad tanto en el Reino de Su Causa como en el mundo de la
creación. El que haya cumplido este deber ha logrado todo bien; y el que esté
privado de él se ha extraviado, aunque fuese autor de toda obra justa. Incumbe a
todo el que alcance esta muy sublime estación, esta cumbre de trascendente
gloria, observar cada uno de los preceptos de Aquel que es el Deseo del mundo.
Estos dos deberes son inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así lo ha
decretado Quien es la Fuente de inspiración divina.

2. Aquellos a quienes Dios ha dotado de perspicacia reconocerán fácilmente
que los preceptos establecidos por Dios constituyen el medio supremo para el
mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus pueblos. Quien se
aparta de ellos se cuenta entre los abyectos y necios. En verdad, os hemos
ordenado rechazar los dictados de vuestras malas pasiones y deseos corruptos, y
no transgredir los límites que ha fijado la Pluma del Altísimo, pues son éstos el
hálito de vida para todas las cosas creadas. Los mares de la sabiduría divina y la
divina expresión se han agitado por el soplo de la brisa del Todomisericordioso:
¡apresuraos y bebed a plenitud, hombres de entendimiento! Quienes han violado
el Convenio de Dios quebrantando Sus mandamientos, y se han vuelto atrás,
ésos han cometido un lamentable error a los ojos de Dios, el Poseedor, el
Altísimo.

3. ¡Pueblos del mundo! Tened por cierto que Mis mandamientos son
las lámparas de Mi amorosa providencia entre Mis siervos y las llaves de Mi
misericordia para con Mis criaturas. Así ha sido enviado desde el cielo de la
Voluntad de vuestro Señor, el Señor de la Revelación. Si algún hombre probara la
dulzura de las palabras que han querido proferir los labios del
Todomisericordioso, aunque poseyera los tesoros de la tierra, renunciaría a todos
y a cada uno de ellos para poder vindicar la verdad de siquiera uno solo de Sus
mandamientos, los cuales brillan sobre la Aurora de Su generoso cuidado y
ternura.

4. Di: De Mis leyes se desprende el fragante aroma de Mi vestidura, y
con su ayuda serán plantados sobre las cumbres más altas los estandartes de la
Victoria. La Lengua de Mi poder, desde el cielo de Mi omnipotente gloria, ha
dirigido a Mi creación estas palabras: "Observa Mis mandamientos por amor a Mi
belleza". Feliz el amante que ha percibido la divina fragancia de su bienamado en
estas palabras, impregnadas del perfume de una gracia que ninguna lengua
puede describir. ¡Por mi vida! Quien haya bebido el vino selecto de la equidad de
manos de Mi generoso favor, circulará alrededor de Mis mandamientos que brillan
sobre la Aurora de Mi creación.

5. No penséis que os hemos revelado un mero código de leyes. Antes bien,
hemos roto el sello del Vino selecto con los dedos de la fuerza y del poder. De
ello da testimonio lo que ha sido revelado por la Pluma de la Revelación. ¡Meditad
sobre esto, hombres de discernimiento!

6. Hemos prescrito la oración obligatoria, con nueve rak’ahs, para que sea
ofrecida a Dios, el Revelador de Versículos, al mediodía, por la mañana y al
atardecer. Os hemos dispensado de un número mayor, por mandato expreso del
Libro de Dios. Él es, en verdad, el Ordenador, el Todopoderoso, el Irresistible.
Cuando deseéis llevar a cabo esta oración, volveos hacia la Corte de Mi
Santísima Presencia, este Sagrado Lugar que Dios ha convertido en el Centro en
derredor del cual circula el Concurso de lo Alto, y que se ha constituido en Punto
de Adoración para los moradores de las Ciudades de la Eternidad y en Fuente de
Mandamientos para cuantos están en el cielo y en la tierra; y cuando se haya
puesto el Sol de la Verdad y la Expresión, volved el rostro hacia el Lugar que os
hemos prescrito. Él es, verdaderamente, Todopoderoso y Omnisciente.

7. Todo lo que es ha llegado a ser mediante Su decreto irresistible. Cada vez
que Mis leyes aparecen como el sol en el cielo de Mi expresión, deben ser
fielmente obedecidas por todos, aunque Mi decreto sea tal que haga henderse el
cielo de toda religión. Él hace Su voluntad. Él elige, y nadie puede objetar Su
elección. Todo lo que el Amado ordena, eso mismo es, en verdad, amado. De ello
pongo como testigo al Señor de toda la creación. Quienquiera que haya percibido
la perfumada fragancia del Todomisericordioso y haya reconocido a la Fuente de
estas palabras, con sus propios ojos dará la bienvenida a las saetas del enemigo,
a fin de demostrar entre los hombres la verdad de las leyes de Dios.
Bienaventurado aquel que se ha vuelto hacia ellas y ha comprendido el
significado de Su decisivo decreto.

8. En otra Tabla hemos expuesto los detalles de la oración obligatoria.
Bienaventurado el que observa lo que le ha sido ordenado por Quien rige a toda
la humanidad. En la oración por los difuntos, Dios, el Revelador de Versículos, ha
hecho descender seis pasajes específicos. Que alguien que sepa leer recite lo
que ha sido revelado para preceder a dichos pasajes; en cuanto a quien no sepa,
Dios lo exime de ello. Él es, en verdad, el Fuerte, el Perdonador.

9. El pelo no invalida vuestra oración, ni nada de lo cual el espíritu ya esté
ausente, bien sean huesos o cosas semejantes. Sois libres de vestiros con piel de
cebellina, como también podéis hacerlo con la piel del castor, la ardilla u otros
animales; la prohibición de usarlas no procede del Corán, sino de los conceptos
erróneos de los teólogos. Él es, verdaderamente, el Todoglorioso, el Omnisciente.

10. Os hemos prescrito orar y ayunar a partir del comienzo de la madurez; así
lo ordena Dios, vuestro Señor y Señor de vuestros antepasados. Él ha eximido de
ello a los débiles por causa de enfermedad o edad, como un favor de Su
Presencia, y Él es el Perdonador, el Generoso. Dios os ha concedido permiso
para postraros sobre cualquier superficie que esté limpia; pues, a este respecto,
hemos suprimido la limitación que había sido establecida en el Libro; Dios,
ciertamente, tiene conocimiento de aquello de lo cual nada sabéis. Quien no
encuentre agua para la ablución, repita cinco veces las palabras "En el Nombre
de Dios, el Más Puro, el Más Puro", y luego efectúe sus oraciones. Tal es el
mandamiento del Señor de todos los mundos. En las regiones donde los días y
las noches se alargan, las horas de la oración han de ser determinadas por
relojes y otros instrumentos que marcan el paso de las horas. Él es,
verdaderamente, el Expositor, el Sabio.

11. Os hemos absuelto de la necesidad de llevar a cabo la oración de los
signos. Cuando acontezcan sucesos naturales estremecedores, recordad la
fuerza y majestad de vuestro Señor, Quien todo lo escucha y lo ve, y decid: "El
dominio es de Dios, Señor de lo visible y lo invisible, Señor de la creación".

12. Ha sido ordenado que las oraciones obligatorias sean efectuadas
individualmente por cada uno de vosotros. Salvo en el caso de la oración por los
difuntos, la práctica de la oración obligatoria colectiva queda abrogada. Él es, en
verdad, el Ordenador, el Omnisapiente.

13. Dios ha eximido a las mujeres de la oración obligatoria y del ayuno durante
el período de menstruación. Que, en lugar de ello, tras efectuar las abluciones,
rindan alabanzas a Dios, repitiendo noventa y cinco veces entre el mediodía de
un día y el del siguiente: "Glorificado sea Dios, el Señor de Esplendor y Belleza".
Así ha sido decretado en el Libro, ojalá lo comprendáis.

14. Si al viajar os detenéis a descansar en sitio seguro, llevad a cabo (hombres
y mujeres por igual (una sola postración por cada oración obligatoria omitida, y
mientras estéis postrados decid: "Glorificado sea Dios, Señor de Fuerza y
Majestad, de Gracia y Munificencia". Quien no pueda hacerlo, que diga
solamente: "Glorificado sea Dios", pues ello ciertamente le bastará. Él es, en
verdad, el Dios suficiente, permanente, perdonador, compasivo. Al completar
vuestras postraciones, sentaos con las piernas cruzadas (hombres y mujeres por
igual( y repetid dieciocho veces: "Glorificado sea Dios, Señor de los reinos de la
tierra y del cielo". Así muestra el Señor claramente las sendas de la verdad y la
guía, sendas que conducen a un solo camino, que es este Recto Camino. Dad
gracias a Dios por este bondadosísimo favor; ofrecedle alabanzas por esta dádiva
que ha abarcado los cielos y la tierra; ensalzadle por esta merced que ha
impregnado toda la creación.

15. Di: Dios ha hecho de Mi amor oculto la llave del Tesoro, ¡ojalá lo
percibierais! De no ser por la llave, el Tesoro habría permanecido escondido por
toda la eternidad, ¡ojalá lo creyerais! Di: Ésta es la Fuente de la Revelación, el
Punto de Amanecer del Esplendor, Cuyo brillo ha iluminado los horizontes del
mundo, ¡ojalá lo entendierais! Éste es, verdaderamente, aquel firme Decreto
mediante el cual todo decreto irrevocable ha sido establecido.

16. ¡Oh Pluma del Altísimo! Di: ¡Oh pueblo del mundo! Os hemos prescrito
ayunar durante un breve período, y a su término os hemos designado Naw-Rúz
como una fiesta. Así ha resplandecido el Sol de la Expresión sobre el horizonte
del Libro, como ha sido decretado por Quien es el Señor del principio y del fin.
Que los días sobrantes de los meses se coloquen antes del mes de ayuno.
Hemos ordenado que éstos, entre todos los días y las noches, sean las
manifestaciones de la letra Há, y por ello no quedan sujetos a los límites del año y
sus meses. Incumbe al pueblo de Bahá, en el transcurso de estos días, disponer
buena mesa para sí mismos, sus parientes y, además de ellos, para los pobres y
necesitados, y con regocijo y exultación loar y glorificar a su Señor, cantar Su
alabanza y magnificar Su Nombre. Y cuando finalicen estos días de generosidad
que preceden al tiempo de comedimiento, que entren en el ayuno. Así lo ha
ordenado Quien es el Señor de toda la humanidad. El viajero, el enfermo, la mujer
encinta y la que amamanta no están obligados a ayunar. Dios, como muestra de
Su gracia, los ha eximido. Él es, en verdad, el Omnipotente, el Más Generoso.

17. Éstas son las disposiciones de Dios que han sido establecidas por Su
Exaltadísima Pluma en los Libros y Tablas. Asíos con firmeza a Sus leyes y
mandamientos, y no seáis de aquellos que, siguiendo sus ociosas fantasías y
vanas imaginaciones, se han aferrado a las normas fijadas por ellos mismos y han
desechado las normas decretadas por Dios. Absteneos de comer y beber desde
la salida hasta la puesta del sol, y, cuidado, no sea que el deseo os prive de esta
gracia designada en el Libro.

18. Se ha ordenado a todo creyente en Dios, Señor del Juicio, que cada día,
habiéndose lavado las manos y luego la cara, se siente y, volviéndose a Dios,
repita noventa y cinco veces "Alláh-u-Abhá". Ése fue el decreto del Hacedor de
los Cielos cuando, con majestad y poder, Se estableció en los tronos de Sus
Nombres. Asimismo efectuad abluciones para la oración obligatoria; éste es el
mandamiento de Dios, el Incomparable, el Libre.

19. Se os ha prohibido el homicidio y el adulterio así como la murmuración y la
calumnia; rehuid, entonces, lo que ha sido prohibido en las Tablas y Libros
sagrados.

20. Hemos dividido la herencia en siete categorías: a los hijos les hemos
asignado nueve partes consistentes en quinientas cuarenta cuotas; a la esposa,
ocho partes consistentes en cuatrocientas ochenta cuotas; al padre, siete partes
consistentes en cuatrocientas veinte cuotas; a la madre, seis partes consistentes
en trescientas sesenta cuotas; a los hermanos, cinco partes o trescientas cuotas;
a las hermanas, cuatro partes o doscientas cuarenta cuotas; y a los maestros, tres
partes o ciento ochenta cuotas. Tal fue la ordenanza de Mi Precursor, Quien en la
noche y al amanecer ensalza Mi Nombre. Cuando oímos el clamor de los niños
aún no nacidos, doblamos su cuota y disminuimos las del resto. Él, en verdad,
tiene poder para ordenar lo que desee y hace Su voluntad en virtud de Su fuerza
soberana.

21. Si el difunto no dejare descendientes, su cuota revertirá a la Casa de
Justicia, a fin de que sea empleada por los Fiduciarios del Todomisericordioso en
los huérfanos y las viudas y en cuanto sea de beneficio para la mayoría de la
gente, para que todos den gracias a su Señor, el Bondadoso, el Perdonador. 

22. Si el difunto dejare descendientes, pero no así ninguna de las otras
categorías de herederos especificadas en el Libro, recibirán dos tercios de la
herencia, y el tercio restante revertirá a la Casa de Justicia. Tal es el
mandamiento que, con majestad y gloria, ha sido dado por el Altísimo, Quien todo
lo posee.

23. Si el difunto no dejare ninguno de los herederos especificados, mas tuviere
sobrinos y sobrinas entre sus parientes, ya por el lado de su hermano o de su
hermana, pasarán a ellos dos tercios de la herencia; de faltar éstos, a sus tíos y
tías tanto por el lado de su padre como de su madre, o en su defecto, a los hijos e
hijas de ellos. El tercio restante de la herencia, en todo caso, revertirá a la Sede
de Justicia. Así ha sido establecido en el Libro por Quien rige todos los hombres.

24. Si al difunto no le sobreviviere ninguno de aquellos cuyos nombres han
sido consignados por la Pluma del Altísimo, su herencia revertirá en su totalidad a
la Sede ya mencionada a fin de ser usada en lo que ha sido prescrito por Dios. Él
es, en verdad, el Ordenador, el Omnipotente.

25. Hemos asignado la residencia y la ropa de uso personal del difunto a los
descendientes varones, y no mujeres, ni a los demás herederos. Él es,
verdaderamente, el Munífico, el Todogeneroso.

26.  Si el hijo del difunto hubiere fallecido en los días de su padre y hubiere
dejado hijos, éstos heredarán la cuota de su padre, como está prescrito en el
Libro de Dios. Dividid su cuota entre ellos con perfecta justicia. Así se han
levantado las olas del Océano de la Expresión, arrojando las perlas de las leyes
decretadas por el Señor de toda la humanidad.

27. Si el difunto hubiere dejado hijos menores de edad, las cuotas respectivas
de éstos de la herencia han de ser encomendadas a una persona de confianza, o
a una compañía, a fin de que sean invertidas en su nombre en comercio o
negocios hasta que alcancen la mayoría de edad. Al albacea debe asignársele
una porción debida del beneficio que corresponda por tal empleo.

28. La partición de la herencia podrá efectuarse sólo después de que se haya
pagado el Huqúqu'lláh, se hayan saldado las deudas (si las hubiere), se hayan
cubierto los gastos del funeral y entierro, y se haya dispuesto lo necesario para
que el difunto sea transportado a su última morada con dignidad y honor. Así lo
ha ordenado Quien es el Señor del principio y del fin.

29. Di: Éste es ese conocimiento oculto que nunca cambiará, ya que su
principio está en el nueve, el símbolo que denota el Nombre oculto y manifiesto,
inviolable e inaccesiblemente elevado. En cuanto a lo que hemos asignado a los
hijos, es ésta una merced que les ha sido conferida por Dios para que den gracias
a su Señor, el Compasivo, el Misericordioso. Éstas son, verdaderamente, las
Leyes de Dios; no las infrinjáis a instancias de vuestros deseos bajos y egoístas.
Observad los mandamientos que os ha impuesto Quien es el Punto de Amanecer
de la Expresión. Los sinceros de entre Sus siervos reconocerán los preceptos que
Dios ha promulgado como el Agua de la Vida para los seguidores de todas las
religiones y como la Lámpara de la sabiduría y amorosa providencia para todos
los moradores de la tierra y el cielo.

30. El Señor ha ordenado que en cada ciudad se establezca una Casa de
Justicia donde se reúnan consejeros en el número de Bahá, mas si excedieren de
este número no habría inconveniente. Deberían verse entrando en la Corte de la
presencia de Dios, el Exaltado, el Altísimo, y contemplando a Quien es el
Invisible. Les incumbe ser los fiduciarios del Misericordioso entre los hombres, y
considerarse los custodios designados por Dios para cuantos habitan en la tierra.
Les compete consultar juntos y prestar atención a los intereses de los siervos de
Dios, por amor a Él, del mismo modo que atienden a sus propios intereses, y
escoger lo que es conveniente y decoroso. Así os ha ordenado el Señor, vuestro
Dios. Cuidado, no sea que desechéis lo que está claramente revelado en Su
Tabla. Temed a Dios, oh vosotros que percibís.

31. ¡Oh gentes del mundo! Construid en todos los países casas de adoración
en el nombre de Quien es el Señor de todas las religiones. Hacedlas tan
perfectas como sea posible en el mundo del ser, y adornadlas con lo que es digno
de ellas, no con imágenes ni efigies. Entonces celebrad allí, con júbilo y alegría,
la alabanza de vuestro Señor, el Más Compasivo. Verdaderamente, con Su
recuerdo se alegran los ojos y se llena de luz el corazón.

32. El Señor ha ordenado que aquellos de vosotros que estén en condiciones
realicen el peregrinaje a la Casa sagrada, y, como una merced de Su parte, ha
eximido de ello a las mujeres. Él es, en verdad, el Munífico, el Más Generoso.

33. ¡Oh pueblo de Bahá! Incumbe a cada uno de vosotros dedicarse a alguna
ocupación, sea oficio, sea negocio o actividad similar. Hemos exaltado vuestra
ocupación en ese trabajo a la categoría de adoración del único Dios verdadero.
¡Oh pueblo! Reflexionad sobre la gracia y bendiciones de vuestro Señor, y dadle
gracias al atardecer y al alba. No malgastéis vuestras horas en ociosidad y
pereza, sino ocupaos en lo que sea de utilidad para vosotros y para los demás.
Así ha sido decretado en esta Tabla, desde cuyo horizonte ha resplandecido el
sol de la sabiduría y la expresión. A los ojos de Dios, los más despreciables de
entre los hombres son quienes se sientan a pedir. Aferraos a la cuerda de los
medios y poned vuestra confianza en Dios, el Proveedor de todos los medios.

34. El besar las manos ha sido prohibido en el Libro. Esta práctica ha sido
vedada por Dios, el Señor de la gloria y la autoridad. A nadie le está permitido
pedir absolución a otra alma; sea el arrepentimiento entre vosotros y Dios. Él es,
en verdad, el Perdonador, el Munífico, el Magnánimo, Quien absuelve a los
arrepentidos.

35. ¡Oh siervos del Misericordioso! Levantaos a servir a la Causa de Dios, de
modo tal que no os aflijan las penas e inquietudes causadas por quienes no han
creído en la Aurora de los Signos de Dios. En el momento en que se cumplió la
Promesa y se manifestó el Prometido, surgieron diferencias entre los linajes de la
tierra, y cada pueblo ha seguido su propia fantasía y vanas imaginaciones.

36. Hay entre la gente quien se sienta a la puerta en medio de las sandalias,
mientras en su corazón codicia el puesto de honor. Di: ¿Qué clase de hombre
eres, vano y negligente, que quieres aparentar lo que no eres? Y entre la gente
se halla quien pretende poseer conocimiento interior, e incluso un conocimiento
más profundo oculto dentro de ese conocimiento. Di: ¡Mientes! ¡Por Dios! Lo que
posees no son sino las cáscaras que te hemos dejado como se dejan los huesos
a los perros. ¡Por la rectitud del único Dios verdadero! Aunque alguien lavase los
pies de la humanidad entera y adorase a Dios en los bosques, valles y montañas,
en los altozanos y elevadas cumbres, sin dejar ni roca, ni árbol, ni trozo de tierra
que no presenciaran su adoración, con todo, si en él no se percibiese la fragancia
de Mi beneplácito, sus obras jamás serían aceptables ante Dios. Así lo ha
decretado Quien es el Señor de todos. ¡Cuántos hombres se han retirado a las
regiones de la India, negándose las cosas que Dios declaró lícitas, imponiéndose
austeridades y mortificaciones, y no han sido recordados por Dios, el Revelador
de Versículos! No uséis vuestras obras como trampas con que apresar el objeto
de vuestra aspiración, ni os privéis de este Objetivo Último por el cual han
suspirado cuantos se han acercado a Dios. Di: La vida misma de todas las obras
es Mi complacencia, y todas las cosas dependen de Mi aceptación. Leed las
Tablas para que sepáis lo que ha sido el propósito de los Libros de Dios, el
Todoglorioso, el Siempre Munífico. Aquel que alcanza Mi amor tiene derecho a un
trono de oro y a sentarse en él con honor por sobre el mundo entero, y quien
carece de él, aunque se siente en el polvo, ese polvo buscará refugio en Dios, el
Señor de todas las Religiones.

37. Quien se arrogue una Revelación directa de Dios antes del término de mil
años completos, semejante hombre es de seguro un mendaz impostor.
Suplicamos a Dios que benignamente le ayude a retractarse y repudiar tamaña
pretensión. Si se arrepintiere, Dios, sin duda, le perdonará. Mas si persistiere en
su error, de seguro Dios enviará a uno que le tratará inmisericordemente. ¡De
cierto, terrible es Dios al castigar! El que interprete este versículo de un modo que
no sea su significado obvio, está privado del Espíritu de Dios y de Su
misericordia, la cual abarca todas las cosas creadas. Temed a Dios y no sigáis
vuestras ociosas fantasías. Antes bien, seguid el mandato de vuestro Señor, el
Todopoderoso, el Omnisapiente. Dentro de poco, en la mayoría de los países se
alzará un clamor de voces. Rehuidlas, oh Mi pueblo, y no sigáis a los inicuos y a
los de corazón malvado. De esto, precisamente, os advertimos cuando
habitábamos en Iráq, y luego cuando morábamos en la Tierra del Misterio, y
ahora, desde este Lugar Resplandeciente.

38. Oh pueblos del mundo, no os consternéis cuando el sol de Mi belleza se
haya puesto y el cielo de Mi tabernáculo esté oculto a vuestros ojos. Levantaos a
promover Mi Causa y a exaltar Mi Palabra entre los hombres. Estamos con
vosotros en todo momento y os fortaleceremos con el poder de la verdad. Nos
somos, en verdad, todopoderoso. Quien Me haya reconocido se levantará para
servirme con tal determinación que los poderes de la tierra y el cielo serán
incapaces de frustrar su propósito.

39. Los pueblos del mundo están profundamente dormidos. Si despertasen de
su sueño, con ansia irían presurosos hacia Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.
Desecharían cuanto poseen, así fueran todos los tesoros de la tierra, por que su
Señor los recordase siquiera para dirigirles una sola palabra. Tal es la instrucción
que os ha sido dada por Quien tiene el conocimiento de cosas ocultas en una
Tabla que el ojo de la creación no ha visto, y que a nadie ha sido revelada salvo a
Su propio Ser, el Protector omnipotente de todos los mundos. Tan aturdidos están
en la embriaguez de sus deseos perversos, que son incapaces de reconocer al
Señor de toda la existencia, Cuya voz proclama desde todas las direcciones: "No
hay otro Dios sino Yo, el Fuerte, el Omnisapiente".


40. Di: No os regocijéis con las cosas que poseéis; esta noche son vuestras,
mañana otros las poseerán. Así os advierte Quien es el Omnisciente, el Informado
de Todo. Di: ¿Podéis aseverar que lo que tenéis es duradero o seguro? ¡No! Por
Mi propio Ser, el Todomisericordioso, no podéis hacerlo, si sois de los que juzgan
con equidad. Los días de vuestra vida se escapan como un soplo de viento, y
toda vuestra pompa y gloria serán replegadas como lo fueron la pompa y gloria de
quienes partieron antes que vosotros. Reflexionad, oh pueblo: ¿Qué ha sido de
vuestros días pasados, vuestros siglos perdidos? Felices los días consagrados al
recuerdo de Dios y benditas las horas dedicadas a alabar a Quien es el
Omnisapiente. ¡Por Mi vida! Ni la pompa de los poderosos, ni la opulencia de los
ricos, ni aun el ascendiente de los impíos, perdurarán. Todo perecerá por una
palabra Suya. Él es, en verdad, el Omnipotente, Quien todo lo compele, el
Todopoderoso. ¿Qué provecho hay en las cosas terrenales que poseen los
hombres? Aquello que ha de aprovecharles lo han desatendido completamente.
Dentro de poco, despertarán de su sueño y encontrarán que no pueden conseguir
lo que se les escapó en los días de su Señor, el Todopoderoso, el Muy Alabado.
Si lo supieran, renunciarían a todo lo que tienen con tal de que sus nombres
fuesen mencionados ante Su trono. Ciertamente, se cuentan entre los muertos.

41. Entre la gente se halla aquel cuyos conocimientos le han ensoberbecido y
por ello se ha privado de reconocer Mi Nombre, el Que subsiste por Sí mismo;
quien, al oír los pasos de las sandalias tras de sí, se hace más grande en su
propia estima que Nimrod. Di: ¿Dónde está ahora su morada? ¡Oh rechazado!
Por Dios, está en el fuego infernal. Di: ¡Oh concurso de sacerdotes! ¿No oís la
estremecedora voz de Mi Exaltadísima Pluma? ¿No veis este Sol que brilla con
refulgente esplendor sobre el Horizonte Todoglorioso? ¿Hasta cuándo vais a
seguir adorando los ídolos de vuestras pasiones corruptas? Abandonad vuestras
imaginaciones vanas y volveos hacia Dios, vuestro Señor Sempiterno.

42. Las fundaciones con fines caritativos revierten a Dios, el Revelador de
Signos. Nadie tiene derecho a disponer de ellas sin el permiso de Quien es el
Punto de Amanecer de la Revelación. Después de Él, dicha autoridad pasa a los
Aghsán, y después de ellos, a la Casa de Justicia (si ya estuviere establecida en
el mundo( para que usen tales fundaciones en beneficio de los Lugares que han
sido exaltados en esta Causa, y en todo cuanto les haya sido ordenado por Quien
es el Dios de poder y fuerza. De no ser así, las fundaciones revertirán al pueblo
de Bahá, quienes no hablan sino con Su permiso y no juzgan sino en conformidad
con lo que Dios ha decretado en esta Tabla (he aquí que son los paladines de la
victoria entre el cielo y la tierra( para que las usen de la manera que en el Libro
ha sido establecida por Dios, el Poderoso, el Munífico.

43. No os lamentéis en vuestros momentos de prueba, ni os regocijéis en ellas;
buscad el Camino Medio, que es recordarme en vuestras aflicciones y reflexionar
sobre lo que puede acaeceros en el futuro. Así os lo hace saber Quien es el
Omnisciente, el Informado.

44. No os rasuréis la cabeza; Dios la ha adornado con cabello, y en esto hay
signos provenientes del Señor de la creación para quienes reflexionan sobre las
exigencias de la naturaleza. Él es, en verdad, el Dios de fortaleza y sabiduría. Sin
embargo, no es apropiado dejar que el cabello traspase el lóbulo de las orejas.
Así lo ha decretado Quien es el Señor de todos los mundos.

45. Para el ladrón se decreta el exilio y la cárcel; y al tercer delito, ponedle una
marca en la frente para que, así identificado, no sea aceptado en las ciudades y
países de Dios. Cuidado, no sea que por compasión, dejéis de cumplir los
reglamentos de la religión de Dios; haced lo que os ha sido ordenado por Quien
es compasivo y misericordioso. Os instruimos con la vara de las leyes y de la
sabiduría, como el padre que educa a su hijo, y ello nada más que para vuestra
propia protección y la elevación de vuestra estación. Por Mi vida, si descubrierais
lo que hemos deseado para vosotros al revelar Nuestras santas leyes,
ofrendaríais vuestra alma misma por esta Fe sagrada, poderosa y exaltadísima.

46. Quien desee usar vasos de plata y oro es libre de obrar así. Al compartir la
comida, tened cuidado de no hundir las manos en el contenido de tazones y
fuentes. Adoptad las costumbres más acordes con el refinamiento. Él,
verdaderamente, desea ver en vosotros los modales de los habitantes del Paraíso
que moran en Su poderoso y muy sublime Reino. Aferraos al refinamiento en toda
circunstancia, para que vuestros ojos se resguarden de ver lo que es repugnante
tanto para vosotros mismos como para los moradores del Paraíso. Quien rehúse
hacerlo, en ese momento su obra se hará vana; no obstante, si tuviere razón
justificada, Dios le excusará. Él es, en verdad, el Benévolo, el Más Generoso.

47. Aquel que es el Punto de Amanecer de la Causa de Dios no tiene
copartícipe en la Más Grande Infalibilidad. Es Él Quien, en el reino de la creación,
constituye la Manifestación de "Él hace lo que desea". Dios ha reservado esta
distinción para Su propio Ser y ha ordenado que nadie tenga parte en una
estación tan sublime y trascendente. Éste es el Decreto de Dios, oculto hasta
ahora dentro del velo de impenetrable misterio. Lo hemos expuesto en esta
Revelación, y así hemos desgarrado los velos de quienes no han alcanzado a
reconocer lo que el Libro de Dios enunciaba, y se contaron entre los negligentes.

48. A todo padre se le ha impuesto la obligación de instruir a su hijo e hija en el
arte de leer y escribir, y en todo cuanto ha sido prescrito en la Tabla Sagrada. Si
alguien hace caso omiso de lo que se le ordena, los Fiduciarios deberán cobrar
de él lo que sea preciso para la instrucción de sus hijos, si fuere rico, y si
careciere de medios, el asunto recae en la Casa de Justicia. Verdaderamente,
hemos hecho de ella un refugio para los pobres y necesitados. El que educa a su
hijo o al hijo de otra persona es como si hubiese educado a un hijo Mío; sean con
él Mi gloria, Mi ternura y Mi misericordia, que han abarcado el mundo.

49. Dios ha impuesto una multa a todo adúltero y adúltera, que habrá de ser
pagada a la Casa de Justicia: nueve mizcales de oro, que serán doblados si
repitieren el delito. Ése es el castigo que les ha asignado en este mundo Quien es
el Señor de los Nombres; y en el mundo venidero ha ordenado para ellos un
tormento humillante. Si alguien estuviese afligido por un pecado, le incumbe
arrepentirse de él y volver a su Señor. Él, verdaderamente, otorga el perdón a
quien desea, y nadie puede cuestionar lo que Él tiene a bien ordenar. Él es, en
verdad, Quien siempre perdona, el Todopoderoso, el Alabado.

50. Cuidado, no sea que los velos de la gloria os impidan beber de las aguas
cristalinas de esta Fuente viva. Tomad, en este amanecer, el cáliz de salvación en
el nombre de Quien hace despuntar el Día, y bebed a plenitud en alabanza de
Quien es el Todoglorioso, el Incomparable.

51. Hemos hecho que sea lícito para vosotros escuchar música y canto. Sin
embargo, cuidad que el escucharlos no os haga traspasar los límites de la
decencia y la dignidad. Que vuestra alegría sea la alegría que nace de Mi Más
Grande Nombre, un Nombre que trae arrobamiento al corazón y llena de éxtasis
la mente de cuantos se han acercado a Dios. En verdad, hemos hecho de la
música una escala para vuestras almas, un medio por el cual puedan ascender al
dominio de lo alto. Por tanto, no hagáis de ella alas para el yo y la pasión.
Verdaderamente Nos es aborrecible veros contados entre los necios.

52. Hemos decretado que un tercio de todas las multas vaya a la Sede de
Justicia, a cuyos hombres exhortamos que observen pura justicia, para que
gasten lo así acumulado en fines tales como los que les han sido ordenados por
Quien es el Omnisciente, el Sapientísimo. ¡Oh vosotros, Hombres de Justicia!
Sed, en el reino de Dios, pastores para Sus ovejas, y protegedlas de los lobos
voraces que han aparecido solapadamente, igual que protegeríais a vuestros
propios hijos. Así os lo exhorta el Consejero, el Fiel.

53. Si surgieren diferencias entre vosotros sobre algún asunto, remitidlo a Dios
mientras el Sol aún brille sobre el horizonte de este Cielo; y cuando se haya
puesto, remitíos a lo que ha sido enviado por Él. Ciertamente, ello basta a los
pueblos del mundo. Di: Que no se perturben vuestros corazones, oh pueblo,
cuando se haya retirado la gloria de Mi presencia y silenciado el océano de Mi
discurso. En Mi presencia entre vosotros hay una sabiduría, y en Mi ausencia hay
otra, inescrutable para todos salvo Dios, el Incomparable, el Omnisciente. En
verdad, os vemos desde Nuestro dominio de gloria, y ayudaremos a quienquiera
que se levante por el triunfo de Nuestra Causa con las huestes del Concurso de
lo Alto y una compañía de Nuestros ángeles predilectos.

54. ¡Pueblos de la tierra! Dios, la Eterna Verdad, es Mi testigo de que frescas y
mansas corrientes de agua han brotado de las rocas por la dulzura de las
palabras pronunciadas por vuestro Señor, el Libre, ¡y aún dormís! Desechad
cuanto poseéis y, con las alas del desprendimiento, remontaos por encima de
todas las cosas creadas. Así os lo ordena el Señor de la creación, el movimiento
de Cuya Pluma ha revolucionado el alma de la humanidad.

55. ¿Sabéis desde qué alturas os llama vuestro Señor, el Todoglorioso?
¿Pensáis que habéis reconocido la Pluma con la cual os rige vuestro Señor, el
Señor de todos los nombres? ¡No, por Mi vida! Si lo supierais, renunciaríais al
mundo y de todo corazón correríais a la presencia del Bienamado. Vuestros
espíritus se extasiarían tanto con Su Palabra que hasta el Mundo Mayor sería
sacudido, ¡cuánto más este mundo pequeño y mezquino! Así han caído del cielo
de Mi bondad las lluvias de Mi munificencia, como señal de Mi gracia, para que
seáis de los agradecidos.

56. Las penas que han de aplicarse por herir o golpear a una persona
dependen de la gravedad de la lesión; para cada grado el Señor del Juicio ha
prescrito cierta indemnización. Él es, en verdad, el Ordenador, el Poderoso, el
Exaltadísimo. Si es Nuestra Voluntad, expondremos en detalle dichos pagos en su
justa medida. Ésta es una promesa de Nuestra parte, y Él es, ciertamente, el
Cumplidor de Su promesa y el Conocedor de todas las cosas. 

57. En verdad, se os ordena que una vez al mes ofrezcáis una fiesta, aunque
solamente se sirva agua, pues Dios Se ha propuesto enlazar los corazones entre
sí, aunque sea por medios tanto terrenales como celestiales.

58. Cuidado, no sea que los deseos de la carne y de una inclinación corrupta
provoquen división entre vosotros. Sed como los dedos de una mano y como los
miembros de un solo cuerpo. Así os lo aconseja la Pluma de la Revelación, si sois
de los que creen.

59. Considerad la misericordia de Dios y Sus dones. Él os manda hacer lo que
os ha de aprovechar, por más que Él mismo bien puede prescindir de todas las
criaturas. Vuestras malas obras jamás podrán dañarnos, como tampoco podrán
beneficiarnos vuestras buenas obras. Os exhortamos enteramente por el amor de
Dios. De ello da testimonio todo hombre de entendimiento y perspicacia.

60. Si cazareis con animales o aves de presa, invocad el Nombre de Dios al
enviarlas a perseguir la caza, pues entonces lo que capturen será lícito para
vosotros aun cuando sea hallado muerto. Él es, verdaderamente, el Omnisciente,
el Informado de todo. Sin embargo, guardaos de cazar en demasía. En todas las
cosas hollad el camino de la justicia y equidad. Así os lo ordena Quien es el
Punto de Amanecer de la Revelación. Ojalá lo comprendierais.

61. Dios os ha ordenado tratar con amabilidad a Mis parientes, pero a ellos no
les ha otorgado derecho alguno sobre los bienes de los demás. Él,
verdaderamente, Se basta a Sí mismo por encima de cualquier necesidad de Sus
criaturas.

62. Si alguien intencionadamente destruye con fuego una casa, quemadle
también a él; si alguien deliberadamente le quita la vida a otro, dadle muerte a él
también. Asíos a los preceptos de Dios con toda vuestra fuerza y poder, y
abandonad las prácticas de los ignorantes. Si condenarais al incendiario y al
homicida a prisión perpetua, ello sería permisible según lo que estipula el Libro.
Él, ciertamente, tiene poder para ordenar cuanto Le place.

63. Dios os ha prescrito el matrimonio. Guardaos de tomar más de dos
esposas. Si alguien se contenta con una sola compañera de entre las siervas de
Dios, tanto él como ella vivirán con tranquilidad. Y quien desee tomar a su
servicio una sirvienta, puede hacerlo con decoro. Así es la ordenanza que ha
consignado, en verdad y justicia, la Pluma de la Revelación. Desposaos, oh
pueblo, para que engendréis a quien haga mención de Mí en medio de Mis
siervos. Éste es Mi mandato para vosotros. Asíos firmemente a él como ayuda a
vosotros mismos.

64. ¡Oh gentes del mundo! No sigáis las instigaciones del yo, pues éste empuja
insistentemente hacia la maldad y la lujuria. Seguid, más bien, a Quien es el
Poseedor de todo lo creado, Quien os ordena demostrar piedad y manifestar el
temor de Dios. Él es, en verdad, independiente de todas Sus criaturas. Tened
cuidado de no provocar desorden en el país una vez que éste haya sido puesto
en orden. Quienquiera que así actúe no es de Nos y estamos desligados de él.
Tal es el mandamiento procedente del cielo de la Revelación, que ha sido puesto
de manifiesto por el poder de la verdad.

65. En el Bayán se ha decretado que el matrimonio dependa del
consentimiento de ambas partes. Deseando establecer amor, unidad y armonía
entre Nuestros siervos, lo hemos condicionado, una vez que se conozca el deseo
de la pareja, al permiso de los padres, para que entre ellos no surja enemistad ni
rencor. Y en esto abrigamos aun otros propósitos. De esta forma ha sido
dispuesto Nuestro mandamiento.

66. No puede contraerse matrimonio sin el pago de una dote, la cual se ha
fijado en diecinueve mizcales de oro puro para los residentes urbanos, y en igual
cantidad de plata para los que residen en zonas rurales. A quien desee aumentar
esta suma le está prohibido exceder el límite de noventa y cinco mizcales. Así ha
sido consignado el mandato, con majestad y fuerza. Empero, de acuerdo con el
Libro, sería mejor para él contentarse con el pago del menor valor. Dios,
verdaderamente, enriquece a quien desea por medios tanto celestiales como
terrenales, y Él, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas.

67. Ha sido decretado por Dios que si uno de Sus siervos tuviere la intención
de viajar, debe señalar a su esposa el plazo en que él habrá de regresar a su
hogar. Si regresare en el plazo prometido, habrá obedecido el decreto de su
Señor y será contado entre los rectos por la Pluma de Su mandato. De no ser así,
y si mediare razón justificada para el retraso, deberá comunicarlo a su esposa y
hacer el máximo esfuerzo por volver a ella. Si no se presentare ninguna de estas
eventualidades, le incumbe a ella esperar un período de nueve meses, pasado el
cual no habrá impedimento para que tome otro esposo. Pero si aguardase más
tiempo, Dios, verdaderamente, ama a las mujeres y hombres que muestran
paciencia. Obedeced Mis mandamientos y no sigáis a los impíos, quienes en la
Tabla Sagrada de Dios son tenidos por pecadores. Si durante el período de
espera le llegaren noticias provenientes de su esposo, deberá actuar de acuerdo
con lo que es loable. Él, en verdad, desea que Sus siervos y Sus siervas guarden
armonía entre sí; cuidado, no hagáis nada que provoque intransigencia entre
vosotros. Así se ha fijado el decreto y se ha cumplido la promesa. Empero, si le
llegaren noticias de la muerte u homicidio de su marido, y éstas fueren
confirmadas ya por ser de dominio público o por el testimonio de dos testigos
justos, le incumbe permanecer sin casarse; entonces, al cumplirse el número fijo
de meses, es libre de actuar como desee. Tal es el mandato de Quien es fuerte y
poderoso en lo que ordena.

68. Si surgiere resentimiento o aversión entre esposo y esposa, él no ha de
divorciarse de ella, sino aguardar pacientemente durante un año completo, para
que tal vez se renueve la fragancia del afecto entre ellos. Si al cabo de este
tiempo no ha resurgido el amor, está permitido que se efectúe el divorcio. En
verdad, la sabiduría de Dios ha abarcado todas las cosas. En una Tabla inscrita
por la Pluma de Su mandato, el Señor ha prohibido el procedimiento al que
recurríais anteriormente cuando os divorciabais tres veces de una mujer. Esto lo
ha hecho en señal de Su favor, para que seáis contados entre los agradecidos. El
que se haya divorciado de su esposa puede optar por casarse de nuevo con ella,
después del transcurso de cada mes, si hay afecto y consentimiento mutuos, y
siempre que ella no haya tomado otro esposo. Si ella se hubiera desposado de
nuevo, entonces la separación es confirmada por esta nueva unión y el asunto
queda concluido, a menos que, obviamente, las circunstancias de ella cambien.
Así ha sido inscrito, con majestad, el decreto, en esta gloriosa Tabla, por Quien es
el Punto de Amanecer de la Belleza.

69. Si la mujer acompaña al marido en un viaje, y en el camino surgen
diferencias entre ellos, él deberá sufragar los gastos de ella durante un año
completo, y devolverla al lugar de donde ha venido, o bien encomendarla, junto
con el viático correspondiente, a una persona de confianza que habrá de
acompañarla hasta su hogar. Vuestro Señor, verdaderamente, ordena lo que
desea en virtud de una soberanía que ampara a los pueblos de la tierra.

0. Si el divorcio es causado por un acto probado de infidelidad de la mujer,
ella no recibirá manutención durante el período de espera. Así ha resplandecido
el sol de Nuestro mandamiento en el firmamento de la justicia. En verdad, el
Señor ama la unión y la armonía, y aborrece la separación y el divorcio. Vivid
unos con otros, oh pueblo, con alegría y regocijo. ¡Por Mi vida! Todos cuantos
están en la tierra fenecerán, mientras que sólo las buenas obras perdurarán; de la
verdad de Mis palabras da testimonio Dios mismo. Conciliad vuestras diferencias,
oh Mis siervos; atended, entonces, a la admonición de Nuestra Pluma de Gloria y
no sigáis a los arrogantes y descarriados.

71. ¡Cuidado, no sea que el mundo os seduzca como sedujo a los pueblos que
os precedieron! Guardad las leyes y preceptos de vuestro Señor, y caminad con
rectitud y verdad por esta Senda desplegada ante vosotros. Quienes rehúyen la
iniquidad y el error y se aferran a la virtud, a ojos del único Dios verdadero se
cuentan entre las más selectas de Sus criaturas; sus nombres son ensalzados por
el Concurso de los dominios de lo alto y por quienes habitan en este Tabernáculo
que ha sido erigido en el nombre de Dios.

72. Os está prohibido comerciar con esclavos y esclavas. No corresponde a
quien es él mismo un siervo comprar a otro de los siervos de Dios, y tal conducta
ha sido prohibida en Su Santa Tabla. De esta manera, por Su misericordia, ha
quedado consignado el mandamiento por la Pluma de la justicia. Que ningún
hombre se ensalce por encima de otro; todos no son sino esclavos ante el Señor,
y todos dan prueba de la verdad de que no hay otro Dios más que Él. Él es,
verdaderamente, el Omnisciente, Cuya sabiduría abarca todas las cosas.

73. Adornaos con la vestimenta de las buenas obras. Aquel cuyas obras
alcanzan la complacencia de Dios es con seguridad del pueblo de Bahá y es
recordado ante Su trono. Ayudad al Señor de toda la creación con obras de
rectitud y también mediante la sabiduría y la palabra. Ciertamente, así os lo ha
ordenado en la mayoría de las Tablas Quien es el Todomisericordioso. Él es, en
verdad, sabedor de lo que digo. Que nadie dispute con otro, y que ningún alma dé
muerte a otra. Verdaderamente, esto es lo que se os ha prohibido en un Libro que
ha estado oculto dentro del Tabernáculo de gloria. ¿Acaso mataríais a quien Dios
ha dado vida, a quien ha dotado de espíritu con un hálito procedente de Él?
¡Grave sería, entonces, vuestra transgresión ante Su trono! Temed a Dios y no
alcéis la mano de la injusticia y de la opresión para destruir lo que Él mismo ha
erigido; no, más bien, tomad el camino de Dios, el Verdadero. No habían hecho
más que aparecer las huestes del verdadero conocimiento, enarbolando las
insignias de la expresión divina, cuando las tribus de las religiones fueron puestas
en fuga, salvo únicamente quienes quisieron beber del río de vida sempiterna en
un Paraíso creado por el hálito del Todoglorioso.

74. En señal de misericordia hacia Sus criaturas, Dios ha decretado que el
semen no es impuro. Dadle gracias con alegría y regocijo, y no sigáis a quienes
están lejos del Punto de Amanecer de Su cercanía. En cualquier circunstancia,
levantaos a prestar servicio a la Causa, ya que Dios, de cierto, os ayudará con el
poder de Su soberanía que ampara los mundos. Sujetaos tan tenazmente a la
cuerda del refinamiento que no pueda observarse vestigio alguno de suciedad en
vuestra vestimenta. Ésta es la orden de Quien está santificado más allá de todo
refinamiento. Quien no cumpla esta norma por motivos justificados no incurrirá en
falta. Dios es, verdaderamente, el Perdonador, el Misericordioso. Lavad toda cosa
manchada con agua que no haya sufrido alteración en ninguna de las tres
propiedades. Guardaos de usar agua que se haya alterado por exposición al aire
o cualquier otro agente. Sed la esencia misma de la limpieza entre la humanidad.
Esto es, en verdad, lo que desea para vosotros vuestro Señor, el Incomparable, el
Sapientísimo.
75. Asimismo, como dádiva de Su presencia, Dios ha abolido el concepto de
"impureza" por el cual diversas cosas y pueblos han sido considerados impuros.
Él es, ciertamente, Quien siempre perdona, el Más Generoso. En verdad, todas
las cosas creadas fueron sumergidas en el mar de la purificación en ese primer
día de Ri/dván, cuando derramamos sobre toda la creación los esplendores de
Nuestros excelentísimos Nombres y Nuestros exaltadísimos Atributos. Esto es,
verdaderamente, una muestra de Mi amorosa providencia, que ha rodeado a
todos los mundos. Asociaos, pues, con los seguidores de todas las religiones y
proclamad la Causa de vuestro Señor, el Más Compasivo; ésta es la corona
misma de las obras, si sois de los que entienden.

76. Dios os ordena la máxima limpieza, lavar lo que esté manchado de polvo, y
tanto más la mugre endurecida o suciedad semejante. Temedle a Él y sed de los
que son puros. Si la vestimenta de alguien está visiblemente manchada, sus
oraciones no ascenderán a Dios, y el Concurso celestial se apartará de él. Usad
agua de rosas y perfume puro; en verdad, esto es lo que Dios ha amado desde el
principio que no tiene principio, para que de vosotros se difunda lo que desea
vuestro Señor, el Incomparable, el Sapientísimo.

77. Dios os ha dispensado de la ordenanza establecida en el Bayán respecto a
la destrucción de libros. Os hemos permitido estudiar aquellas ciencias que os
sean de provecho, no las que terminan en vanas disputas; más os vale esto, si
fuerais de los que comprenden.

78. ¡Oh reyes de la tierra! Ha llegado Aquel que es el soberano Señor de
todos. El Reino es de Dios, el Protector omnipotente, Quien subsiste por Sí
mismo. No adoréis más que a Dios, y, con corazón radiante, levantad el rostro
hacia vuestro Señor, el Señor de todos los nombres. Ésta es una Revelación con
la cual no podrá nunca compararse nada de lo que poseéis, si lo supierais.

79. Vemos cómo os regocijáis con lo que habéis acumulado para otros, y cómo
os excluís de mundos que sólo Mi Tabla resguardada puede calcular. Los tesoros
que habéis acumulado os han alejado inmensamente de vuestra meta última. Esto
es indigno de vosotros, ojalá pudierais comprenderlo. Limpiad vuestros corazones
de toda contaminación terrenal y apresuraos a entrar en el Reino de vuestro
Señor, el Creador de la tierra y del cielo, Quien hizo que el mundo temblara y
gimieran todos sus pueblos, salvo los que han renunciado a todas las cosas y se
han aferrado a lo que la Tabla Oculta ha ordenado.

80. Éste es el Día en que Quien conversó con Dios ha alcanzado la luz del
Anciano de Días y ha bebido las aguas puras de la reunión de esta Copa que ha
hecho levantarse el oleaje de los mares. Di: ¡Por el único Dios verdadero! El Sinaí
gira en torno a la Aurora de la Revelación, al tiempo que de las alturas del Reino
se oye la Voz del Espíritu de Dios que proclama: "Moveos, oh vosotros, orgullosos
de la tierra, e id presurosos a Él". En este Día el Carmelo, anhelante de
adoración, se ha apresurado a alcanzar Su corte, mientras que del corazón de
Sión surge el grito: "La promesa está cumplida. Se ha hecho manifiesto lo que
había sido anunciado en la sagrada Escritura de Dios, el Exaltadísimo, el
Todopoderoso, el Más Amado".

81. ¡Oh reyes de la tierra! La Ley Suprema ha sido revelada en este Lugar, en
este escenario de trascendental esplendor. Toda cosa oculta ha sido sacada a la
luz en virtud de la Voluntad del Supremo Ordenador, Quien ha anunciado la Hora
Final, por Quien la Luna ha sido hendida y han sido explicados todos los decretos
irrevocables.

82. ¡No sois más que vasallos, oh reyes de la tierra! Aquel que es el Rey de
Reyes ha aparecido ataviado con Su maravillosa gloria, y os llama ante Él, Quien
ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Estad atentos no sea que el
orgullo os impida reconocer la Fuente de Revelación, o que las cosas del mundo
os aparten como por un velo de Quien es el Creador del cielo. Levantaos a
servirle a Él, Quien es el Deseo de todas las naciones, Quien os ha creado
mediante una palabra proveniente de Él y ha ordenado que seáis, por siempre,
los emblemas de Su soberanía.

83. ¡Por la rectitud de Dios! No es deseo Nuestro adueñarnos de vuestros
reinos. Nuestra misión es capturar y poseer los corazones de los hombres. En
ellos están fijos los ojos de Bahá. De ello da fe el Reino de los Nombres, si
pudierais comprenderlo. Quien siga a su Señor, renunciará al mundo y a todo lo
que hay en él. ¡Cuánto mayor, entonces, ha de ser el desprendimiento de Quien
ocupa tan augusta estación! Abandonad vuestros palacios y apresuraos a ser
admitidos en Su Reino. Esto, realmente, os aprovechará tanto en este mundo
como en el próximo. Así lo atestigua el Señor del dominio en lo alto, si acaso lo
supierais.

84. ¡Cuán grande es la bienaventuranza que aguarda al rey que se levante
para ayudar a Mi Causa en Mi reino, y se desprenda de todo menos de Mí! Ese
rey se cuenta entre los compañeros del Arca Carmesí, Arca que Dios ha
preparado para el pueblo de Bahá. Todos deben glorificar su nombre, reverenciar
su estación y ayudarle a abrir las puertas de las ciudades con las llaves de Mi
Nombre, el omnipotente Protector de todos los que habitan en el reino visible y el
invisible. Tal rey es el ojo mismo de la humanidad, el ornamento luminoso en la
frente de la creación, el manantial de bendiciones para el mundo entero. ¡Oh
pueblo de Bahá! Ofrendad en su ayuda vuestros bienes, es más, vuestras propias
vidas.

85. ¡Oh Emperador de Austria! Aquel que es la Aurora de la Luz de Dios
residía en la prisión de 'Akká cuando emprendiste viaje para visitar la Mezquita de
Aq/sá. Pasaste cerca de Él y no preguntaste por Aquel por Quien toda casa es
exaltada y todo portal sublime se abre. Verdaderamente, hicimos de ella un lugar
hacia el cual el mundo debía volverse para que Me recordasen, y, sin embargo,
rechazaste a Quien es el Objeto de este recuerdo cuando apareció con el Reino
de Dios, tu Señor y el Señor de los mundos. Hemos estado contigo en todo
momento y te hemos encontrado aferrándote a la Rama y desatento con la Raíz.
Tu Señor, verdaderamente, da fe de lo que digo. Nos apenó verte girar alrededor
de Nuestro Nombre, inconsciente de Nos, a pesar de que estábamos delante de
tu rostro. Abre los ojos para que puedas contemplar esta gloriosa Visión y
reconocer a Aquel a Quien invocas de día y de noche, y ver la Luz que brilla en
este luminoso Horizonte.

86. Di: ¡Oh Rey de Berlín! Presta oído a la Voz que llama desde este Templo
manifiesto, diciendo: "En verdad, no hay otro Dios sino Yo, el Eterno, el
Incomparable, el Anciano de Días". Pon atención, no sea que el orgullo te impida
reconocer la Aurora de la Revelación divina, y que los deseos mundanos te
separen, como por un velo, del Señor del Trono de lo Alto y de aquí en la tierra.
Así os aconseja la Pluma del Altísimo. Él es, verdaderamente, el Magnánimo, el
Munificente. Acuérdate de aquel cuyo poder excedía a tu poder y cuyo rango
superaba el tuyo. ¿Dónde está él? ¿Adónde han ido sus posesiones? Que te
sirva de advertencia para que no seas de los que están profundamente dormidos.
Fue él quien arrojó tras de sí la Tabla de Dios cuando le dimos a conocer lo que
las huestes de la tiranía Nos habían hecho sufrir. Por ello, la deshonra le acosó
por todos lados y cayó al polvo con grave derrota. Medita profundamente, oh Rey,
sobre él y sobre cuantos, al igual que tú, han conquistado ciudades y gobernado
a los hombres. El Todomisericordioso los hizo descender de sus palacios a sus
tumbas. Escarmienta, y sé de los que reflexionan.

87. Nada os hemos pedido. Verdaderamente, os exhortamos por el amor de
Dios, y seremos pacientes como hemos sido pacientes en lo que Nos ha
acontecido a manos de vosotros, oh concurso de reyes.

88. Escuchad, oh gobernantes de América y presidentes de sus repúblicas, lo
que canta la Paloma sobre la Rama de la Eternidad: "No hay otro Dios sino Yo, el
Sempiterno, el Perdonador, el Todomunífico". Adornad el templo del dominio con
el ornamento de la justicia y del temor a Dios, y su cabeza, con la corona del
recuerdo de vuestro Señor, el Creador de los cielos. Así os lo aconseja Quien es
la Aurora de los Nombres, como lo ha ordenado Quien es el Omnisciente, el
Sapientísimo. El Prometido ha aparecido en esta glorificada Estación, por lo cual
se han regocijado todos los seres visibles e invisibles. Aprovechad el Día de Dios.
En verdad, reunirse con Él es mejor para vosotros que todo aquello sobre lo que
brilla el sol, si lo supierais. ¡Oh concurso de gobernantes! Prestad oído a lo que
ha surgido de la Aurora de la Grandeza: "Verdaderamente, no hay otro Dios sino
Yo, el Señor de la Expresión, el Omnisciente". Al quebrantado, vendadlo con las
manos de la justicia, y al opresor floreciente, aplastadlo con la vara de los
mandamientos de vuestro Señor, el Ordenador, el Omnisciente.

89. ¡Oh habitantes de Constantinopla! He aquí que de entre vosotros oímos el
siniestro ulular del búho. ¿Se ha apoderado de vosotros la embriaguez de la
pasión, o es que estáis sumidos en la negligencia? ¡Oh Punto situado en las
orillas de los dos mares! Verdaderamente, el trono de la tiranía se ha establecido
en ti, y se ha encendido en tus entrañas la llama del odio, a tal extremo que han
gemido y se han lamentado el Concurso de lo Alto y los que giran alrededor del
Trono Exaltado. Vemos que en ti el necio gobierna al sabio, y la oscuridad se
vanagloria ante la luz. Realmente, estás henchido de orgullo manifiesto. ¿Te ha
vuelto altanero tu esplendor externo? ¡Por Aquel que es el Señor de la
humanidad! En breve se desvanecerá, y se lamentarán tus hijas y tus viudas y
todas las familias que en ti habitan. Así te lo informa el Omnisciente, el
Sapientísimo.

90. ¡Oh riberas del Rin! Os hemos visto cubiertas de sangre, por cuanto las
espadas del castigo se desenvainaron contra vosotras; y os pasará otra vez lo
mismo. Y oímos las lamentaciones de Berlín, aunque hoy esté en conspicua
gloria.

91. Que nada te entristezca, oh Tierra de /Tá, pues Dios te ha escogido para
ser la fuente de alborozo de toda la humanidad. Si es Su Voluntad, Él bendecirá
tu trono con alguien que habrá de gobernar con justicia, quien reunirá la grey de
Dios que los lobos han dispersado. Con regocijo y alegría ese gobernante volverá
su rostro hacia el pueblo de Bahá y le otorgará sus favores. A los ojos de Dios es
considerado, por cierto, como una joya entre los hombres. Sobre él sean por
siempre la gloria de Dios y la gloria de todos los que moran en el reino de Su
revelación.

92. Alégrate con gran alborozo, porque Dios ha hecho de ti "la Aurora de Su
Luz", ya que dentro de ti nació la Manifestación de Su Gloria. Alégrate por este
nombre que te ha sido conferido, un nombre mediante el cual ha derramado su
esplendor el Sol de la gracia, y han sido iluminados el cielo y la tierra.

93. Dentro de poco cambiará tu situación interna, y las riendas del poder
caerán en manos del pueblo. En verdad, tu Señor es el Omnisciente. Su autoridad
abarca todas las cosas. Ten confianza en la gracia y favor de tu Señor. La mirada
de Su amorosa bondad estará siempre dirigida hacia ti. Se acerca el día en que tu
agitación se habrá transmutado en paz y sosiego. Así ha sido decretado en el
Libro maravilloso.

94. ¡Oh Tierra de Khá! Oímos, procedente de ti, la voz de los héroes
glorificando a tu Señor, Quien todo lo Posee, el Exaltadísimo. Bendito el día en
que se icen los estandartes de los Nombres divinos en el reino de la creación, en
Mi Nombre, el Más Glorioso. En ese día se regocijarán los fieles con la victoria de
Dios, y los descreídos se lamentarán.

95. Nadie debe contender con quienes ejercen autoridad sobre el pueblo; a
ellos dejadles lo suyo, y vosotros dirigid la atención a los corazones de los
hombres.

96. ¡Oh Ingente Océano! Rocía sobre las naciones lo que Te ha sido
encomendado por Quien es el Soberano de la Eternidad, y adorna el templo de
todos los moradores de la tierra con la vestidura de Sus leyes, por las que se
alborozarán todos los corazones y todos los ojos hallarán solaz.

97. Si alguien obtiene cien mizcales de oro, diecinueve de ellos son de Dios y
han de serle entregados a Él, el Modelador de la tierra y el cielo. Cuidado, oh
pueblo, no sea que os privéis de tan grande merced. Esto es lo que os hemos
ordenado, si bien podemos prescindir de vosotros y de cuantos están en los
cielos y en la tierra; en ello hay sabidurías y beneficios que nadie comprende
salvo Dios, el Omnisciente, el Informado de todo. Di: Por este medio, Él ha
deseado purificar lo que poseéis y hacer posible que os acerquéis a estaciones
tales que nadie puede comprender, excepto aquellos que Dios ha querido. Él es,
en verdad, el Benéfico, el Magnánimo, el Munífico. ¡Oh pueblo! No traicionéis el
Derecho de Dios, ni dispongáis libremente de él sin Su permiso. Así queda
establecido Su mandamiento en las Tablas sagradas y en este exaltado Libro.
Quien traicione a Dios, en justicia será él mismo traicionado; sin embargo, quien
obre de acuerdo con el mandato de Dios, recibirá una bendición del cielo de la
munificencia de su Señor, el Magnánimo, el Conferidor, el Generoso, el Anciano
de Días. Ciertamente, Él ha deseado para vosotros lo que aún no está al alcance
de vuestro conocimiento, pero que os será dado a conocer cuando, después de
esta vida fugaz, emprendan vuelo vuestras almas hacia el cielo y se desvanezcan
las galas de vuestras alegrías terrenales. Así os amonesta Aquel en Cuya
posesión está la Tabla Guardada.

98. Ante Nuestro Trono han llegado varias peticiones de los creyentes relativas
a las leyes de Dios, el Señor de lo visible y lo invisible, el Señor de todos los
mundos. Por consiguiente, hemos revelado esta Sagrada Tabla y la hemos
engalanado con el manto de Su Ley, para que por ventura la gente cumpla los
mandamientos de su Señor. Durante varios años Nos fueron formuladas
peticiones similares; mas, en Nuestra sabiduría, contuvimos Nuestra Pluma, hasta
que en días recientes llegaron cartas de varios de los amigos y, en consecuencia,
por el poder de la verdad, hemos respondido con aquello que ha de vivificar los
corazones de los hombres.

99. Di: ¡Oh jefes de la religión! No peséis el Libro de Dios con los criterios y
ciencias comunes entre vosotros, ya que el Libro mismo es la Balanza infalible
establecida entre los hombres. En ésta, la más perfecta Balanza, debe pesarse
todo cuanto poseen los pueblos y linajes de la tierra, en tanto que su medida ha
de comprobarse según su propia norma, si lo supierais.

100. El ojo de Mi amorosa bondad llora por vosotros amargamente, por cuanto
habéis fracasado en reconocer a Aquel a Quien habéis estado invocando de día y
de noche, por la mañana y al atardecer. Avanzad, oh pueblo, con rostros níveos y
corazones radiantes, hacia el bendito Punto carmesí, desde donde el Sadratu'l-
Muntahá proclama: "¡Verdaderamente, no hay otro Dios aparte de Mí, el Protector
Omnipotente, Quien subsiste por Sí mismo!"

101. ¡Oh adalides de la religión! ¿Quién entre vosotros puede rivalizar conmigo
en visión y entendimiento? ¿Dónde se halla quien se atreva a sostener que es Mi
igual en sabiduría y elucidación? ¡No, por Mi Señor, el Más Misericordioso! Todo
lo que hay en la tierra dejará de ser, mas ésta es la faz de vuestro Señor, el
Todopoderoso, el Bienamado.

102. Hemos decretado, oh pueblo, que el fin último y supremo de todo saber sea
el reconocimiento de Quien es el Objeto de todo conocimiento; y, sin embargo,
mirad cómo habéis permitido que vuestro saber os aparte, como por un velo, de
Quien es la Aurora de esta Luz, por Cuya mediación toda cosa oculta ha sido
revelada. Si pudierais descubrir la fuente de donde se difunde el esplendor de
estas palabras, desecharíais a los pueblos del mundo y todo cuanto poseen y os
acercaríais a esta muy bendita Sede de gloria.

103. Di: Éste es, verdaderamente, el cielo donde se atesora el Libro Madre, si
pudierais comprenderlo. Él es Quien ha hecho que grite la Roca y que la Zarza
Ardiente levante su voz en el Monte que se alza sobre Tierra Santa, proclamando:
"¡El Reino es de Dios, el soberano Señor de todo, el Omnipotente, el Amoroso!".

104. No hemos asistido a escuela alguna, ni hemos leído ninguna de vuestras
disertaciones. Prestad oído a las palabras de este Iletrado con las que os llama
hacia Dios, Quien siempre permanece. Mejor es esto para vosotros que todos los
tesoros de la tierra, si pudierais comprenderlo.

105. Quienquiera que interprete cuanto se ha hecho descender desde el cielo
de la Revelación y altere su significado evidente, verdaderamente es de aquellos
que han pervertido la Sublime Palabra de Dios, y es de los perdidos según el
Libro Lúcido.

106. Se os ha ordenado que os cortéis las uñas, que os bañéis cada semana en
agua que cubra vuestro cuerpo, y os aseéis según vuestra usanza. Prestad
atención, no sea que por negligencia dejéis de observar lo que os ha sido
prescrito por Quien es el Incomparable, el Magnánimo. Sumergíos en agua limpia;
no es permisible que os bañéis en agua que haya sido usada. Guardaos de
acercaros a los estanques públicos de los baños persas; quien se dirija a tales
baños se percatará de su fétido olor aun antes de haber entrado. Evitadlos, oh
pueblo, y no seáis de aquellos que ignominiosamente aceptan vileza semejante.
En verdad, son como sumideros de podredumbre y contaminación, si sois de
aquellos que comprenden. Evitad asimismo los estanques malolientes de los
patios de las casas persas, y sed de los puros y santificados. En verdad,
deseamos ver en vosotros a las manifestaciones del paraíso en la tierra, para que
de vosotros se difunda tal fragancia que regocije los corazones de los predilectos
de Dios. Si el que se baña, en lugar de introducirse en el agua, se lava
derramándola sobre su cuerpo, ello será mejor para él y le relevará de la
necesidad de sumergir el cuerpo. En verdad, el Señor ha deseado, como una
merced de Su presencia, haceros la vida más fácil, para que seáis de los que
están realmente agradecidos.

107. Os está prohibido contraer matrimonio con las esposas de vuestros padres.
Nos abstenemos, por pura vergüenza, de mencionar la cuestión de los
muchachos. ¡Temed al Misericordioso, oh pueblos del mundo! No cometáis lo que
os está prohibido en Nuestra Sagrada Tabla, y no seáis de aquellos que vagan
distraídos por los yermos de sus deseos.

108. A nadie le es permitido musitar versículos sagrados ante la mirada de la
gente mientras camina por la calle o en el mercado; antes bien, si desea
magnificar al Señor, le incumbe hacerlo en lugares construidos para ese fin o bien
en su propio hogar. Ello está más en consonancia con la sinceridad y la piedad.
Así ha resplandecido el sol de Nuestro mandamiento sobre el horizonte de
Nuestra expresión. Bienaventurados los que actúan en conformidad con Nuestro
mandato.

109. A toda persona se le ha impuesto la obligación de escribir testamento. El
testador debe encabezar el documento con el adorno del Más Grande Nombre,
dar fe en él de la unicidad de Dios en la Aurora de Su Revelación, y hacer
mención, según desee, de lo que es loable, a fin de que sea un testimonio para él
en los reinos de la Revelación y la Creación y un tesoro en manos de su Señor, el
Supremo Protector, el Fiel.

110. Todas las Fiestas han llegado a su culminación en las dos Más Grandes
Festividades y en las otras dos Festividades que caen en el día doble. La primera
de las Más Grandes Festividades corresponde a los días en que el
Todomisericordioso derramó sobre la creación entera la refulgente gloria de Sus
muy excelentes Nombres y Sus muy exaltados Atributos; y la segunda, al día en
que hicimos surgir a Quien anunció a la humanidad las buenas nuevas de este
Nombre, mediante el cual han sido resucitados los muertos y han sido reunidos
todos los que están en los cielos y en la tierra. Así ha sido decretado por Quien es
el Ordenador, el Omnisciente.

111. Feliz quien llega al primer día del mes de Bahá, el día que Dios ha
consagrado a este Gran Nombre. Y bienaventurado el que demuestre en ese día
las dádivas que Dios le ha conferido; él, verdaderamente, es de aquellos que
expresan su agradecimiento a Dios mediante obras que denotan la munificencia
del Señor, la cual ha abarcado todos los mundos. Di: Este día es, en verdad,  la
coronación de todos los meses y el origen de ellos, día en que el hálito de vida
sopla sobre todas las cosas creadas. Grande es la bendición de quien lo saluda
con júbilo y alegría. Atestiguamos que él, en verdad, se halla entre los
bienaventurados.

112. Di: La Más Grande Festividad es, verdaderamente, la Soberana de las
Festividades. ¡Oh pueblo! Rememorad la merced que Dios os ha conferido.
Estabais sumidos en un profundo sueño cuando he aquí que Él os despertó con
las vivificantes brisas de Su Revelación y os dio a conocer Su recto y manifiesto
Sendero.

113. En la hora de la enfermedad recurrid a médicos competentes. No hemos
descartado el uso de medios materiales; antes bien lo hemos confirmado
mediante esta Pluma, convertida por Dios en el Punto de Amanecer de Su
brillante y gloriosa Causa.

114. Anteriormente Dios había impuesto a cada uno de los creyentes el deber
de ofrendar ante Nuestro trono, de entre sus bienes, regalos de inestimable valor.
Ahora, en señal de Nuestro bondadoso favor, les hemos absuelto de esa
obligación. Él es, en verdad, el Más Generoso, el Munífico.

115. Bienaventurado quien a la hora del alba encamina sus pasos hacia el
Mashriqu'l-Adhkár y, centrando sus pensamientos en Dios, ocupado en Su
recuerdo y suplicando Su perdón, entra allí y se sienta en silencio a escuchar los
versículos de Dios, el Soberano, el Fuerte, Aquel a Quien todos Alaban. Di: El
Mashriqu'l-Adhkár es todo edificio construido en ciudades y pueblos para celebrar
Mi alabanza. Tal es el nombre por el cual ha sido designado ante el trono de
gloria; ojalá lo comprendierais.

116. Quienes reciten los versículos del Todomisericordioso con las más
cadenciosas melodías percibirán en ellos aquello con lo cual jamás podrá
compararse la soberanía de la tierra y el cielo. En ellos percibirán la divina
fragancia de Mis mundos, mundos que hoy nadie puede discernir salvo quienes,
merced a esta sublime y hermosa Revelación, han sido dotados de visión. Di:
Estos versículos atraen a los corazones que son puros hacia esos mundos
espirituales que ni pueden ser expresados con palabras ni insinuados por
alusiones. Bienaventurados los que escuchan.

117. Ayudad, oh Mi pueblo, a Mis siervos escogidos que se han levantado a
hacer mención de Mí entre Mis criaturas y a exaltar Mi Palabra en todo Mi
dominio. Éstos son, verdaderamente, las estrellas del cielo de Mi amorosa
providencia y las lámparas de Mi guía para toda la humanidad. Mas aquel cuyas
palabras discrepan de lo que se ha hecho descender en Mis Tablas Sagradas, no
es de los Míos. Cuidado, no sea que sigáis a cualquier impío simulador. Estas
Tablas están adornadas con el sello de Quien hace despuntar el alba, Quien hace
oír Su voz entre los cielos y la tierra. Sujetaos de este Asidero Seguro y a la
Cuerda de Mi Causa fuerte e inexpugnable.

118. El Señor ha otorgado licencia a quien lo desee para que se instruya en las
diversas lenguas del mundo con el propósito de entregar el Mensaje de la Causa
de Dios por todo el Oriente y el Occidente y hacer mención de Él entre los linajes
y pueblos del mundo, de modo tal que los corazones revivan y sea vivificado el
hueso que se deshace.

119. Es inadmisible que el hombre, habiendo sido dotado de razón, consuma lo
que le priva de ella. Más bien, le incumbe comportarse de un modo conforme a la
dignidad humana, y no según los desafueros de toda alma negligente y vacilante.

120. Adornad vuestras cabezas con las guirnaldas de la honradez y fidelidad;
vuestros corazones, con el atavío del temor de Dios; vuestras lenguas, con
absoluta veracidad; vuestros cuerpos, con la vestidura de la cortesía. Éstos son
en verdad los adornos adecuados para el templo del hombre, si sois de aquellos
que reflexionan. Aferraos, oh vosotros, pueblo de Bahá, a la cuerda de la
servidumbre hacia Dios, el Verdadero, pues con ello se pondrá de manifiesto
vuestra estación, serán inscritos y guardados vuestros nombres, será exaltado
vuestro rango y será ensalzado vuestro recuerdo en la Tabla Resguardada.
Cuidado, no permitáis que los moradores de la tierra os impidan alcanzar esta
gloriosa y exaltada estación. Así os hemos exhortado en la mayoría de Nuestras
Epístolas y ahora en ésta Nuestra Tabla Sagrada, sobre la cual fulgura el Lucero
de las Leyes del Señor, vuestro Dios, el Potente, el Sapientísimo.

121. Cuando el océano de Mi presencia haya menguado y haya tocado a Su fin
el Libro de Mi Revelación, volved vuestro rostro hacia Aquel a Quien Dios ha
designado, Quien ha brotado de esta Antigua Raíz.

122. Considerad la mezquindad de las mentes humanas, pues piden lo que les
perjudica y desechan lo que les aprovecha. Son ellos, a buen seguro, de los que
andan realmente perdidos. Comprobamos que algunos hombres desean la
libertad y se enorgullecen de ella. Tales hombres se hallan en las profundidades
de la ignorancia.

123. La libertad, finalmente, ha de llevar a la sedición, cuyas llamas nadie puede
apagar. Así os advierte Quien es el Ajustador de Cuentas, el Omnisciente. Sabed
que la personificación de la libertad y su símbolo es el animal. Lo que conviene al
hombre es la sumisión a aquellas restricciones que le protejan de su propia
ignorancia y le resguarden contra el daño de los intrigantes. La libertad hace que
el hombre traspase los límites de la decencia y vulnere la dignidad de su
condición. Lo degrada a un nivel de depravación y perversidad extremas.

124. Considerad a los hombres como un rebaño de ovejas que necesitan de un
pastor que las proteja. Ésa es, ciertamente, la verdad, la clara verdad. Aprobamos
la libertad en ciertas circunstancias, y en otras, rehusamos sancionarla. Nos, en
verdad, somos el Omnisciente.

125. Di: La verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a Mis
mandamientos, por poco que lo sepáis. Si los hombres observaran lo que hemos
hecho descender para ellos del Cielo de la Revelación, ciertamente alcanzarían la
libertad perfecta. Feliz el hombre que haya comprendido el Propósito de Dios en
todo cuanto Él ha revelado desde el Cielo de Su voluntad, que penetra todas las
cosas creadas. Di: La libertad que os aprovecha no se halla sino en la completa
servidumbre a Dios, la Verdad Eterna. Quien haya gustado su dulzura rehusará
trocarla por todo el dominio de la tierra y el cielo.

126. En el Bayán os había sido prohibido que Nos formularais preguntas. El
Señor os ha exonerado ahora de esta prohibición, para que podáis libremente
inquirir sobre lo que necesitéis saber; mas no preguntas ociosas como eran
aquellas en que solían ocuparse los hombres de antaño. ¡Temed a Dios y sed de
los rectos! Preguntad lo que os sea de provecho en la Causa de Dios y Su
dominio, pues se han abierto las puertas de Su tierna compasión ante todos los
que moran en el cielo y en la tierra.

127. El número de meses del año es diecinueve, según lo fijado en el Libro de
Dios. De éstos, el primero ha sido adornado con este Nombre cuya protección se
extiende sobre la creación entera.

128. El Señor ha decretado que los muertos sean enterrados en ataúdes de
cristal, de piedra dura y resistente, o de madera a la vez fina y durable, y que se
les coloquen anillos grabados en los dedos. Él es, verdaderamente, el
Gobernante Supremo, Quien está informado de todo.

129. La inscripción de estos anillos debe rezar así para los varones: "A Dios
pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra y todo lo que está entre ellos, y
Él, en verdad, tiene conocimiento de todas las cosas". Y así para las mujeres: "A
Dios pertenece el dominio de los cielos y la tierra y lo que está entre ellos, y Él es,
en verdad, potente sobre todas las cosas". Éstos son los versículos que fueron
revelados anteriormente; mas he aquí que el Punto del Bayán clama y exclama
ahora: "¡Oh Bienamado de los mundos! Revela, en vez de ellos, palabras que
esparzan sobre toda la humanidad la fragancia de Tus bondadosos favores.
Hemos anunciado a todos que una sola palabra Tuya supera todo lo que se ha
hecho descender en el Bayán. Tú realmente tienes poder para hacer lo que Te
place. ¡No prives a Tus siervos de las rebosantes dádivas del océano de Tu
misericordia! Tú, en verdad, eres Aquel Cuya gracia es infinita". Mirad, hemos
escuchado Su llamada y ahora cumplimos Su deseo. Él es, en verdad, el
Bienamado, Quien responde a las oraciones. Si el siguiente versículo, revelado
por Dios en este momento, es grabado en los anillos fúnebres, tanto de hombres
como de mujeres, mejor será para ellos; Nos, ciertamente, somos el Supremo
Ordenador: "De Dios vine y a Él vuelvo, desprendido de todo salvo de Él,
aferrándome a Su Nombre, el Misericordioso, el Compasivo". Así elige el Señor a
quien Él desea para otorgarle una merced de Su presencia. Él es, en verdad, el
Dios de fuerza y poder.

130. El Señor ha decretado, además, que el difunto sea envuelto en cinco
sudarios de seda o algodón. Para aquellos cuyos medios sean limitados baste un
sudario de uno u otro tejido. Así lo ha dispuesto Quien es el Omnisciente, el
Informado de todo. Os está prohibido transportar el cuerpo del difunto a una
distancia superior a una hora de viaje desde la ciudad. Antes bien, debe ser
enterrado, con radiante serenidad, en un lugar cercano.

131. Dios ha eliminado las restricciones de viaje que habían sido impuestas en
el Bayán. Él es, verdaderamente, el Libre. Él hace lo que desea, y ordena lo que
es Su voluntad.

132. ¡Oh pueblos del mundo! Prestad oído al llamamiento de Quien es el Señor
de los Nombres, Quien os proclama desde Su habitación de la Más Grande
Prisión: "Verdaderamente, no hay Dios sino Yo, el Fuerte, el Poderoso, Quien
todo lo subyuga, el Exaltadísimo, el Omnisciente, el Sapientísimo". En verdad, no
hay Dios sino Él, el Omnipotente Soberano de los mundos. Si fuese Su Voluntad,
Él, mediante una sola palabra procedente de Su presencia, sujetaría a toda la
humanidad. Cuidado, no sea que vaciléis en aceptar esta Causa, una Causa ante
la cual se han inclinado el Concurso de lo Alto y los moradores de las Ciudades
de los Nombres. Temed a Dios y no seáis de los que están excluidos como por un
velo. Consumid los velos con el fuego de Mi amor y disipad las brumas de las
vanas imaginaciones con el poder de este Nombre mediante el cual hemos
sometido a la creación entera.

133. Enalteced y exaltad las dos Casas en los Dos Santos Lugares, y los otros
sitios donde se ha establecido el trono de vuestro Señor, el Todomisericordioso.
Así os lo ordena el Señor de todo corazón comprensivo.

134. Estad vigilantes, no sea que los intereses y preocupaciones de este mundo
os impidan observar lo que os ha sido ordenado por Quien es el Fuerte, el Fiel.
Sed las personificaciones de tal constancia entre la humanidad que no os
mantengan alejados de Dios las dudas de quienes no creyeron en Él cuando Se
manifestó a Sí mismo investido de imponente soberanía. Cuidado, no sea que
alguna cosa que haya sido consignada en el Libro os impida escuchar a éste, el
Libro Viviente, Quien proclama la verdad: "Ciertamente, no hay Dios sino Yo, el
Más Excelente, el Alabado". Mirad con el ojo de la equidad a Quien ha
descendido del cielo de la divina voluntad y poder, y no seáis de aquellos que
obran injustamente.
135. Tened, pues, presentes estas palabras que, en homenaje a esta
Revelación, han fluido de la Pluma de Quien fue Mi Heraldo, y ponderad lo que, a
lo largo de Mis días, han forjado las manos de los opresores. Ciertamente ellos se
cuentan entre los perdidos. Él dijo: "Si llegareis a la presencia de Aquel a Quien
habremos de manifestar, suplicad a Dios que, en Su munificencia, os conceda
que Él Se digne tomar asiento en vuestros divanes, pues tal acto en sí os
conferiría un honor sobresaliente y sin par. Si Él bebiese un vaso de agua en
vuestros hogares, esto sería de mayor consecuencia para vosotros que si
brindarais a toda alma, es más, a toda cosa creada, el agua de su vida misma.
¡Sabedlo, oh Mis siervos!"

136. Tales son las palabras con que Mi Precursor ha ensalzado Mi Ser, si
pudierais comprenderlo. Quien reflexione acerca de estos versículos y advierta
las perlas ocultas que han sido atesoradas en su interior, sentirá, por la rectitud
de Dios, la fragancia del Todomisericordioso que se difunde desde esta Prisión, y
con todo su corazón acudirá presuroso a Él con anhelo tan ardiente que las
huestes de la tierra y del cielo serían impotentes para detenerle. Di: Es ésta una
Revelación en derredor de la cual gira toda prueba y testimonio. Así lo ha
revelado vuestro Señor, el Dios de Misericordia, si sois de aquellos que juzgan
rectamente. Di: Ésta es el alma misma de todas las Escrituras que ha sido
insuflada en la Pluma del Altísimo y que ha dejado atónitos a todos los seres
creados, con la sola excepción de quienes han sido arrobados por las suaves
brisas de Mi amorosa bondad y por las deleitables fragancias de Mis mercedes,
las cuales han impregnado la creación entera.

137. ¡Oh pueblo del Bayán! Temed al Más Misericordioso y tomad en
consideración lo que Él ha revelado en otro pasaje. Él dijo: "La Alquibla es, por
cierto, Aquel a Quien Dios ha de manifestar; cuando Éste Se mueve, se mueve
aquella, hasta que Éste alcance reposo". Así lo dejó sentado el Supremo
Ordenador cuando deseó hacer mención de ésta, la Más Grande Belleza. Meditad
sobre esto, oh pueblo, y no seáis de los que vagan distraídos por los páramos del
error. Si a instancias de vuestras vanas fantasías Le rechazáis, ¿dónde pues
queda la Alquibla adonde os habéis de volver, oh asamblea de díscolos? Meditad
sobre este versículo y juzgad equitativamente ante Dios, para que, quizá, del
océano que ondula en Mi Nombre, el Todoglorioso, el Altísimo, podáis recolectar
las perlas de los misterios.

138. Que nadie se aferre, en este Día, a nada salvo a lo que ha sido puesto de
manifiesto en esta Revelación. Tal es el decreto de Dios, desde siempre y para
siempre; decreto con el que se han adornado las Escrituras de los Mensajeros de
antaño. Tal es la advertencia del Señor, desde siempre y para siempre;
advertencia con la que se ha embellecido el preámbulo del Libro de la Vida, si lo
percibierais. Tal es el mandamiento del Señor, desde siempre y para siempre;
cuidado, no sea que, en vez de ello, elijáis la ignominia y la degradación. Nada os
servirá en este Día sino Dios, ni hay refugio al cual acudir más que a Él, el
Omnisciente, el Sapientísimo. Quien Me ha conocido a Mí, ha conocido la Meta
de todo deseo, y quien se ha vuelto hacia Mí, se ha vuelto hacia el Objeto de toda
adoración. Así ha sido enunciado en el Libro, y así ha sido decretado por Dios, el
Señor de los mundos. Leer tan sólo uno de los versículos de Mi Revelación es
mejor que leer detenidamente las Escrituras tanto de las generaciones pasadas
como de las recientes. Ésta es la Declaración del Todomisericordioso, ¡ojalá
tuvieseis oídos para escuchar! Di: Ésta es la esencia del conocimiento, si
comprendierais.

139. Y, ahora, tomad en cuenta lo que ha sido revelado en aun otro pasaje, para
que quizás abandonéis vuestros propios conceptos y dirijáis vuestro rostro hacia
Dios, el Señor de la existencia. Él  ha dicho: "Es ilícito contraer matrimonio si no
es con un creyente en el Bayán. Si sólo una de las partes del matrimonio abraza
esta Causa, sus bienes devendrán ilícitos para la otra parte, hasta que esta última
se haya convertido. No obstante, esta ley solamente entrará en vigor después de
la exaltación de la Causa de Aquel a Quien manifestaremos en verdad, o de
aquello que ya ha sido puesto de manifiesto en justicia. Hasta entonces, sois
libres de contraer matrimonio como deseéis, para que quizás por este medio
exaltéis la Causa de Dios". Así, con dulce melodía, ha gorjeado el Ruiseñor sobre
la rama celestial en loanza de su Señor, el Todomisericordioso. Bienaventurados
los que escuchan.

140. ¡Oh pueblo del Bayán! Os conmino por vuestro Señor, el Dios de
misericordia, a que miréis con el ojo de la equidad esta palabra que se ha hecho
descender mediante el poder de la verdad, y no seáis de aquellos que aun viendo
el testimonio de Dios, lo niegan y lo rechazan. Ellos, en verdad, se cuentan entre
quienes de seguro han de perecer. En este versículo el Punto del Bayán Se ha
referido explícitamente a la exaltación de Mi Causa antes que Su propia Causa;
toda mente justa y comprensiva dará fe de ello. Como podéis observar fácilmente
en este día, su exaltación es tal que nadie puede negarla salvo aquellos cuyos
ojos están embriagados en esta vida mortal y a quienes les espera en la vida por
venir un castigo humillante.

141. Di: ¡Por la rectitud de Dios! Yo, verdaderamente, soy Su Bienamado; y Él
escucha ahora estos versículos que descienden del Cielo de la Revelación y
lamenta las injusticias que habéis cometido en estos días. Temed a Dios y no os
suméis al agresor. Di: ¡Oh pueblo! Si optáis por no creer en Él, absteneos al
menos de alzaros contra Él. ¡Por Dios! ¡Ya basta con las huestes de tiranía que
se han aliado contra Él!

142. En verdad, Él reveló ciertas leyes a fin de que en esta Dispensación la
Pluma del Altísimo no tuviera necesidad de moverse a menos que fuese en
glorificación de Su propia Estación trascendente y de Su muy refulgente Belleza.
Sin embargo, puesto que hemos querido demostrar Nuestra merced para con
vosotros, Nos, mediante el poder de la verdad, hemos enunciado estas leyes con
claridad y hemos mitigado lo que deseamos que observéis. Él es, ciertamente, el
Munífico, el Generoso.

143. Él os ha dado a conocer previamente lo que sería pronunciado por esta
Aurora de sabiduría divina. Él dijo, y Él habla la verdad: "Él es Quien ha de
proclamar en todas las condiciones: 'Verdaderamente, no hay otro Dios más que
Yo, el Único, el Incomparable, el Omnisciente, el Informado de todo'". Ésta es una
estación que Dios ha designado exclusivamente para esta Revelación sublime,
única y maravillosa. Ésta es una muestra de Su munífico favor, si sois de aquellos
que comprenden, y un signo de Su decreto irresistible. Éste es Su Más Grande
Nombre, Su Exaltadísima Palabra y la Aurora de Sus Muy Excelentes Títulos, si lo
pudierais entender. Es más, mediante Él Se pone de manifiesto toda Fuente y
todo Punto de Amanecer de Guía divina. Reflexionad, oh pueblo, sobre lo que se
ha hecho descender en verdad; meditadlo y no seáis de los transgresores.

144. Asociaos con todas las religiones en espíritu de amistad y concordia, para
que perciban en vosotros la perfumada fragancia de Dios. Cuidado, no sea que
en medio de los hombres os domine la llama de la necia ignorancia. Todo
proviene de Dios y a Él ha de volver. Él es el origen de todo y todo tiene en Él su
término.

145. Guardaos de entrar en casa alguna en ausencia de su dueño, excepto con
su permiso. Comportaos con decoro en toda circunstancia, y no seáis de los
desobedientes.

146. Se os ha ordenado purificar vuestros medios de subsistencia y otras cosas
semejantes mediante el pago del azaque. Así ha sido prescrito en esta exaltada
Tabla por Quien es el Revelador de versículos. Dentro de poco, si es la voluntad y
propósito de Dios, especificaremos la medida de su valor. Él, verdaderamente,
expone cuanto desea en virtud de Su propio conocimiento, y Él es, en verdad,
Omnisciente y Sapientísimo.

147. Es ilícito mendigar y está prohibido dar al que mendiga. A todos se les ha
ordenado ganarse la vida, y en cuanto a quienes sean incapaces de ello, incumbe
a los Representantes de Dios y a los ricos atender sus necesidades. Guardad las
leyes y mandamientos de Dios; más aún, guardadlos como cuidaríais vuestros
propios ojos, y no seáis de aquellos que sufren grave pérdida.

148. Se os ha prohibido en el Libro de Dios tomar parte en contiendas y
conflictos, golpear a un semejante o cometer actos similares que muevan a almas
y corazones a entristecerse. Anteriormente, Aquel que es el Señor de toda la
humanidad había prescrito una multa de diecinueve mizcales de oro para quien
causara tristeza a un semejante; sin embargo, en esta Revelación Él os ha
exonerado de este deber y os exhorta a mostrar rectitud y piedad. Éste es el
mandamiento que Él os ha ordenado en esta Tabla resplandeciente. No deseéis
para los demás lo que no desearíais para vosotros mismos; temed a Dios y no
seáis de los soberbios. Todos habéis sido creados del agua, y al polvo habéis de
volver. Reflexionad sobre el final que os aguarda y no sigáis el camino del
opresor. Prestad oído a los versículos de Dios que os recita Aquel que es el
sagrado Árbol del Loto. Ciertamente, son la balanza infalible establecida por Dios,
el Señor de este mundo y del próximo. Hacen que el alma del hombre remonte el
vuelo hacia la Aurora de la Revelación y que sea bañado de luz el corazón de
todo creyente verdadero. Éstas son las leyes que Dios os ha ordenado. Éstos,
Sus mandamientos, que os han sido prescritos en Su Sagrada Tabla.
Obedecedlos con gozo y alegría, pues es lo mejor para vosotros, ¡ojalá lo
supierais!

149. Recitad los versículos de Dios cada mañana y atardecer. Quien no los
recite no ha sido fiel al Convenio de Dios y a Su Testamento, y quien en este Día
se aparte de estos santos versículos es de los que por toda la eternidad se han
apartado de Dios. Temed a Dios, oh Mis siervos, todos y cada uno. No os
envanezcáis de leer mucho los versículos, o de efectuar día y noche una multitud
de actos piadosos; pues si alguien leyese un solo versículo con júbilo y alegría,
ello sería mejor para él que leer con desgana todos los Libros Sagrados de Dios,
Quien ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Leed los versículos
sagrados en tal medida que no os embarguen ni el desánimo ni la fatiga. No
carguéis vuestras almas con lo que las canse o las abrume, sino más bien con lo
que las aligere y eleve, para que puedan remontarse en alas de los versículos
divinos hasta el Punto de amanecer de Sus signos manifiestos; esto os acercará
más a Dios, ojalá lo comprendierais.

150. Enseñad a vuestros hijos los versículos revelados desde el cielo de
majestad y poder, para que con las más cadenciosas melodías reciten las Tablas
del Todomisericordioso dentro de los aposentos del Mashriqu'l-Adhkár. Quien
haya sido arrobado por el éxtasis nacido de la adoración de Mi Nombre, el Más
Compasivo, recitará los versículos de Dios de tal modo que cautive el corazón de
los que aún estén dormidos. Bienaventurado aquel que, de las palabras de su
misericordioso Señor, haya bebido, en Mi Nombre, el Vino Místico de la vida
sempiterna, un Nombre mediante el cual toda montaña alta y majestuosa ha sido
reducida al polvo.


151. Se os ha ordenado renovar el menaje de vuestro hogar cada diecinueve
años; así lo dispone Quien todo lo sabe y todo lo percibe. Él, en verdad, desea el
refinamiento tanto para vosotros como para cuanto poseéis; no dejéis a un lado el
temor de Dios y no seáis de los negligentes. Quien halle que sus medios son
insuficientes para este fin, queda excusado por Dios, Quien siempre perdona, el
Más Munífico.

152. Lavaos los pies una vez todos los días de verano, y una vez cada tres días
durante el invierno.

153. Si alguien se enoja con vosotros, respondedle con amabilidad; y si alguien
os reprende, absteneos de responderle con otra reprimenda, dejadle consigo
mismo y poned vuestra confianza en Dios, el omnipotente Vengador, el Señor de
poder y justicia.

154. Se os ha prohibido el uso de púlpitos. Quien desee recitaros los versículos
de su Señor, que se siente en una silla colocada sobre un estrado, para que haga
mención de Dios, su Señor y el Señor de toda la humanidad. Le es grato a Dios
que os sentéis en sillas y bancos en señal de honor y del amor que Le profesáis a
Él y a la Manifestación de Su gloriosa y resplandeciente Causa.

155. Los juegos de azar y el consumo de opio os están vedados. Renunciad a
ambos, oh gentes, y no seáis de los transgresores. Guardaos de utilizar ninguna
sustancia que produzca entorpecimiento y desidia en el templo humano e inflija
daño al cuerpo. Verdaderamente, no deseamos para vosotros nada sino lo que os
haya de aprovechar, y de esto dan fe todas las cosas creadas, si tuvieseis oídos
para oír.

156. Cuando seáis invitados a un banquete u ocasión festiva, responded con
gozo y alegría, y quien cumpla su promesa quedará a salvo de reproches. Éste es
un Día en que ha sido expuesto cada uno de los sabios decretos de Dios.

157. He aquí que ahora se ha puesto de manifiesto el "misterio de la Gran
Inversión en el Signo del Soberano". Bienaventurado aquel a quien Dios ha
ayudado a reconocer el "Seis" que ha sido levantado en virtud de este "Alif
Vertical"; él es, ciertamente, de aquellos cuya fe es verdadera. Cuántos de
apariencia piadosa se han alejado, y cuántos rebeldes se han acercado,
exclamando: "¡Toda alabanza sea para Ti, oh Deseo de los mundos!" En verdad,
está en manos de Dios dar lo que Él quiera a quien Él quiera, y retener lo que
desee de quien Le plazca. Él conoce los secretos recónditos de los corazones y
el sentido oculto tras el ademán del burlón. Cuántas personificaciones de la
negligencia vinieron a Nos con pureza de corazón y las establecimos en la sede
de Nuestra aceptación; y a cuántos exponentes de sabiduría hemos consignado,
con toda justicia, al fuego. Nos somos, en verdad, Quien ha de juzgar. Es Él
Quien es la manifestación de "Dios hace lo que Le place" y permanece en el trono
de "Él ordena lo que desea".

158. Bienaventurado el que descubre la fragancia de los significados interiores
en los trazos de esta Pluma, por cuyo movimiento se difunden las brisas de Dios
entre la creación entera, y por cuya quietud aparece en el reino del ser la esencia
misma de la tranquilidad. Glorificado sea el Todomisericordioso, el Revelador de
tan inestimable merced. Di: Porque Él sobrellevó la injusticia, ha aparecido la
justicia sobre la tierra; y porque Él aceptó la humillación, ha resplandecido la
majestad de Dios en el seno de la humanidad.
159. Se os ha prohibido portar armas, a menos que sea esencial, y se os ha
permitido llevar atavíos de seda. Como una merced de Su parte, el Señor os ha
eximido de las restricciones que anteriormente afectaban al atuendo y al arreglo
de la barba. Él es, en verdad, el Ordenador, el Omnisciente. Que no haya nada en
vuestro comportamiento que desaprueben las mentes sanas y rectas, y no os
convirtáis en objeto de la burla de los ignorantes. Bienaventurado el que se ha
adornado con la vestidura de una conducta decorosa y de un carácter loable.
Ciertamente, es contado entre quienes ayudan a su Señor con hechos
excepcionales y distinguidos.

160. Promoved el desarrollo de las ciudades de Dios y de Sus países, y en ellos
glorificadle con las melodías jubilosas de Sus favorecidos. En verdad, los
corazones de los hombres son edificados mediante el poder de la lengua, así
como las casas y ciudades se construyen con las manos y otros medios. Hemos
asignado a cada fin un medio para su logro; valeos de éste y poned vuestra fe y
confianza en Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.

161. Bienaventurado el hombre que ha confesado su creencia en Dios y en Sus
signos, y ha reconocido que "a Él no Se Le han de pedir cuentas de Sus hechos".
Dios ha dispuesto que ese reconocimiento sea el adorno de toda creencia y su
fundamento mismo. De él debe depender la aceptación de toda buena obra. Fijad
vuestros ojos en él, sea para que tal vez los susurros de los rebeldes no os hagan
resbalar.

162. Si Él decretare lícito lo que desde tiempo inmemorial ha sido vedado, y
prohibiere lo que en todo tiempo se había considerado lícito, nadie tiene el
derecho de poner en duda Su autoridad. Quien vacile, aunque fuere por menos
que un instante, ha de ser considerado como transgresor.

163. Si alguien no ha reconocido esta verdad sublime y fundamental, ni ha
alcanzado esta exaltadísima estación, será agitado por los vientos de la duda, y
los dichos de los infieles perturbarán su alma. Aquel que haya reconocido este
principio será dotado de la más perfecta constancia. Todo honor sea para esta
muy gloriosa estación, cuyo recuerdo adorna todas las Tablas exaltadas. Así es la
enseñanza que Dios os confiere, enseñanza que os librará de cualquier clase de
duda y perplejidad y os permitirá alcanzar la salvación, tanto en este mundo como
en el venidero. Él es, en verdad, Quien siempre perdona, el Más Generoso. Es Él
Quien ha enviado a los Mensajeros y ha hecho descender los Libros para que
proclamen: "No hay otro Dios sino Yo, el Todopoderoso, el Sapientísimo".

164. ¡Oh Tierra de Káf y Rá! Verdaderamente, te vemos en un estado que
desagrada a Dios, y vemos que de ti procede lo que es inescrutable para
cualquiera que no sea Él, el Omnisciente, el Informado de todo; y percibimos lo
que secreta y furtivamente emana de ti. Con Nos está el conocimiento de todas
las cosas, inscrito en una Tabla lúcida. No te apenes por lo que te ha sucedido.
Dentro de poco Dios hará surgir en ti hombres dotados de gran valor, que
magnificarán Mi Nombre con tal constancia que ni serán disuadidos por las
perversas sugerencias de los teólogos, ni se detendrán ante las insinuaciones de
los sembradores de la duda. Con sus propios ojos verán ellos a Dios, y con sus
propias vidas Le harán victorioso. En verdad, ellos se cuentan entre los firmes.

165. ¡Oh concurso de teólogos! Cuando fueron enviados Mis versículos y
reveladas Mis claras señales, os hallamos tras los velos. Esto es, en verdad, algo
extraño. Os gloriáis en Mi Nombre, empero no Me reconocisteis cuando vuestro
Señor, el Todomisericordioso, apareció entre vosotros con prueba y testimonio.
Hemos desgarrado los velos. Cuidado, no sea que excluyáis a la gente con otro
velo más. Romped las cadenas de las vanas imaginaciones, en el nombre del
Señor de todos los hombres, y no seáis falaces. Si os volvéis a Dios y abrazáis
Su Causa, no propaguéis el desorden dentro de ella, y no midáis el Libro de Dios
con vuestros deseos egoístas. Ciertamente, éste es el consejo de Dios, en
tiempos pasados y por venir, como de ello dan fe solemne los testigos y
escogidos de Dios, es más, cada uno de Nosotros.

166. Recordad al shaykh cuyo nombre era Mu/hammad-/Hasan, quien figuraba
entre los teólogos más doctos de su época. Cuando Se manifestó el Verdadero,
este shaykh, junto con otros de su misma profesión, Le rechazaron, en tanto que
un cernedor de trigo y cebada Le aceptó y volvióse hacia el Señor. Si bien día y
noche se afanaba aquel en poner por escrito lo que concebía que eran las leyes y
disposiciones de Dios, con todo, cuando apareció Quien es el Ilimitado, de nada
le valió siquiera una letra de aquello; de lo contrario, no se habría apartado de un
Semblante que ha iluminado los rostros de los predilectos del Señor. Si hubieseis
creído en Dios cuando Él Se reveló, la gente no se habrían apartado de Él, ni Nos
habría sucedido lo que hoy presenciáis. Temed a Dios y no seáis de los
negligentes.

167. Cuidado, no sea que algún nombre os aparte de Quien es el Poseedor de
todos los nombres, o que palabra alguna os excluya de este Recuerdo de Dios,
esta Fuente de Sabiduría que hay entre vosotros. Volveos hacia Dios y buscad Su
protección, oh concurso de teólogos, y no hagáis de vosotros mismos un velo
entre Yo y Mis criaturas. Así os exhorta vuestro Señor y os ordena ser justos, para
que vuestras obras no sean en vano y vosotros mismos no os deis cuenta de
vuestra penosa situación. ¿Puede el que niega esta Causa probar la verdad de
causa alguna en la creación entera? ¡No, por Quien es el Modelador del universo!
Sin embargo, la gente está envuelta en un velo palpable. Di: Mediante esta Causa
ha despuntado el sol del testimonio, y el luminar de la prueba ha derramado su
luz sobre cuantos habitan la tierra. Temed a Dios, oh hombres perspicaces, y no
seáis de los que no creen en Mí. Guardaos de que la palabra “Profeta” os impida
alcanzar éste, el Más Grande Anuncio, o que referencia alguna a la
“Lugartenencia” os excluya de la soberanía de Quien es el Lugarteniente de Dios,
la cual ampara todos los mundos. Todo nombre ha sido creado por Su Palabra, y
toda causa depende de Su irresistible, poderosa y mirífica Causa. Di: Éste es el
Día de Dios, el Día en que nada será mencionado sino Su propio Ser, el
omnipotente Protector de todos los mundos. Ésta es la Causa que ha hecho
temblar a todos vuestros ídolos y supersticiones.

168. Ciertamente, vemos entre vosotros a quien toma el Libro de Dios y cita de
él pruebas y argumentos para repudiar a su Señor, tal como los seguidores de los
demás credos buscaron en sus Libros Sagrados razones para refutar a Quien
ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Di: Dios, el Verdadero, Me da
fe de que en este Día no os servirán de nada ni las Escrituras del mundo ni todos
los libros y escritos que existen, sin este Libro Viviente, Quien proclama en el
corazón mismo de la creación: "Verdaderamente, no hay otro Dios más que Yo, el
Omnisciente, el Sapientísimo".

69. ¡Oh concurso de teólogos! Cuidado, no seáis causa de disensión en la
tierra, tal como fuisteis causa del repudio de la Fe en sus primeros días. Reunid a
la gente en torno a esta Palabra que ha hecho exclamar a los guijarros: "¡El Reino
es de Dios, el Punto de Amanecer de todos los signos!" Así os advierte vuestro
Señor, como una merced de Su parte; Él es, en verdad, Quien siempre perdona,
el Más Generoso.

170. Recordad a Karím, y cómo, incitado por sus propios deseos, se
ensoberbeció cuando le emplazamos ante Dios, a pesar de que le habíamos
enviado lo que era solaz para los ojos de la prueba en el mundo del ser y el
cumplimiento del testimonio de Dios para todos los moradores de la tierra y el
cielo. Como signo de la gracia de Quien es el Poseedor de Todo, el Altísimo, le
invitamos a abrazar la Verdad. Mas él se apartó hasta que, en un acto de justicia
de Dios, se apoderaron de él los ángeles de la ira. En verdad, de esto Nos fuimos
testigo.

171. Desgarrad los velos de manera tal que los moradores del Reino oigan su
desgarramiento. Éste es el mandamiento de Dios, en los días pasados y en los
días por venir. Bienaventurado el hombre que observa lo que se le ha ordenado,
pero ¡ay de los negligentes!

172. Nos, ciertamente, no hemos tenido en este reino terrenal otro propósito que
el de poner a Dios de manifiesto y revelar Su soberanía; suficiente Me es Dios
como testigo. Nos, ciertamente, no hemos tenido en el Reino celestial otra
intención que exaltar Su Causa y glorificar Su alabanza; suficiente Me es Dios
como protector. Nos, ciertamente, no hemos tenido en el Dominio de lo alto otro
deseo que el de ensalzar a Dios y lo que Él ha revelado; suficiente Me es Dios
como ayuda.

173. Dichosos sois, oh vosotros los doctos en Bahá. ¡Por el Señor! Sois las olas
del Ingente Océano, las estrellas del firmamento de la Gloria, los estandartes del
triunfo que ondean entre cielo y tierra. Sois las manifestaciones de la constancia
en medio de los hombres y las auroras de la divina Expresión para cuantos
habitan la tierra. Bienaventurado quien se vuelve hacia vosotros, y ¡ay de los
díscolos! En este día, incumbe a quien haya bebido el Vino Místico de vida
sempiterna de las Manos de la amorosa bondad del Señor su Dios, el
Misericordioso, pulsar cual arteria que late en el cuerpo de la humanidad, para
que mediante él sea reanimado el mundo y todo hueso que se deshace.

174. ¡Oh pueblo del mundo! Cuando la Paloma Mística haya levantado vuelo
desde su Santuario de Alabanza, en busca de su lejano destino, su habitación
oculta, remitid lo que no entendáis del Libro a Quien ha brotado de este poderoso
Tronco.

175. ¡Oh Pluma del Altísimo! Corre sobre la Tabla por orden de Tu Señor, el
Creador de los Cielos, y habla de la hora en que Quien es la Aurora de la Unidad
divina deseó encaminar Sus pasos hacia la Escuela de la Unicidad Trascendente;
para que quizás los puros de corazón obtengan con ello un vislumbre, aun tan
pequeño como el ojo de una aguja, de los misterios de Tu Señor, el
Todopoderoso, el Omnisciente, que se hallan ocultos tras los velos. Di: Nos,
ciertamente, entramos en la Escuela del significado y explicación interiores
cuando todas las cosas creadas eran inconscientes. Vimos las palabras que
hacía descender Quien es el Todomisericordioso, y aceptamos los versículos de
Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo, los cuales Él Nos
ofreció, y escuchamos lo que Él solemnemente había afirmado en la Tabla. Esto
ciertamente lo vimos. Y asentimos a Su deseo por Nuestro mandato, pues
verdaderamente somos potente para mandar.

176. ¡Oh pueblo del Bayán! Nos, ciertamente, entramos en la Escuela de Dios
cuando dormíais; y leímos atentamente la Tabla cuando estabais sumidos en un
profundo sueño. ¡Por el único Dios verdadero! Leímos la Tabla antes de que fuera
revelada, en tanto que estabais inconscientes, y teníamos perfecto conocimiento
del Libro cuando aún no habíais nacido. Estas palabras son a vuestra medida, no
a la de Dios. De esto da testimonio lo que se atesora en Su conocimiento, si sois
de aquellos que comprenden; y esto lo atestigua la lengua del Todopoderoso, si
sois de aquellos que entienden. Juro por Dios, si descorriéramos el velo,
quedaríais anonadados.

177. Guardaos de discutir vanamente sobre el Todopoderoso y Su Causa, pues
he aquí que Él ha aparecido entre vosotros investido con una Revelación tan
grande que abarca todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro. Si
expusiéramos Nuestro tema hablando en el lenguaje de los moradores del Reino,
diríamos: "En verdad, Dios creó esa Escuela antes de crear el cielo y la tierra, y
entramos en ella antes de que fuesen unidas y entrelazadas las letras S y E".
Éste es el lenguaje que Nuestros siervos usan en Nuestro Reino; considerad lo
que expresaría la lengua de los habitantes de Nuestro exaltado Dominio, puesto
que les hemos enseñado Nuestro conocimiento y les hemos revelado lo que
estaba oculto en la sabiduría de Dios. ¡Imaginad entonces lo que proferiría la
Lengua del Poder y Grandeza en Su Gloriosísima Morada!

178. No es ésta una Causa que pueda convertirse en juguete de vuestras
ociosas imaginaciones, ni es éste lugar para los necios y los pusilánimes. Por
Dios, ésta es la liza de la perspicacia y el desprendimiento, de la visión y la
exaltación, donde nadie arremete con su corcel excepto los valientes jinetes del
Misericordioso, quienes se han desprendido de todo apego al mundo del ser. Son
ellos, en verdad, quienes hacen a Dios victorioso en la tierra, quienes son los
puntos de amanecer de Su soberano poder en el seno de la humanidad.

179. Cuidado, no sea que algo que haya sido revelado en el Bayán os aparte de
vuestro Señor, el Más Compasivo. Pongo a Dios como testigo de que el Bayán no
fue enviado para otro fin que el de celebrar Mi alabanza, ¡si lo supierais! Los
puros de corazón hallarán en él solamente la fragancia de Mi amor, solamente Mi
Nombre que ampara a todo lo que ve y lo que es visto. Di: ¡Oh pueblo! Volveos
hacia lo que ha provenido de Mi Exaltadísima Pluma. Si reconocéis de ello la
fragancia de Dios, no os opongáis a Él ni os neguéis una porción de Su
bondadoso favor ni de Sus múltiples dádivas. Así os amonesta vuestro Señor; Él
es, verdaderamente, el Consejero, el Omnisciente.

180. Lo que no entendáis en el Bayán, preguntádselo a Dios, vuestro Señor y
Señor de vuestros antepasados. Si así lo deseare, Él os expondrá lo que está
revelado allí y descubrirá ante vosotros las perlas de sabiduría y conocimiento
divinos que se hallan ocultas en el océano de sus palabras. Él es, ciertamente,
supremo sobre todos los nombres; no hay Dios sino Él, Quien ayuda en el peligro,
Quien subsiste por Sí mismo.

181. El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de
este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad
ha sido revolucionada por medio de este Sistema único y maravilloso, nada
semejante al cual jamás han presenciado ojos mortales.

182. Sumergíos en el océano de Mis palabras, para que descifréis sus secretos
y descubráis todas las perlas de sabiduría que se hallan ocultas en sus
profundidades. Cuidaos de no vacilar en vuestra decisión de abrazar la verdad de
esta Causa, una Causa por medio de la cual se han revelado las potencialidades
del poder de Dios y Su soberanía ha sido establecida. Con rostros radiantes de
alegría, acudid presurosos hacia Él. Ésta es la inmutable Fe de Dios, eterna en el
pasado, eterna en el futuro. Que aquel que busque, la alcance; y en cuanto a
quien haya rehusado buscarla, ciertamente, Dios Se basta a Sí mismo, y está por
encima de necesidad alguna de Sus criaturas.

183. Di: Ésta es la Balanza infalible que la Mano de Dios sostiene, en la que se
pesa a todos los que están en los cielos y en la tierra, y se determina su destino,
si fuerais de quienes creen en esta verdad y la reconocen. Di: Éste es el Más
Grande Testimonio, mediante el cual, a lo largo de las edades, se ha establecido
la validez de toda prueba; ojalá estuvieseis seguros de ello. Di: Mediante ella los
pobres han sido enriquecidos; los doctos, ilustrados; y los buscadores,
capacitados para ascender hasta la presencia de Dios. Cuidado, no sea que la
convirtáis en causa de disensión entre vosotros. Estad firmemente asentados,
cual montaña inamovible, en la Causa de vuestro Señor, el Fuerte, el Amoroso.

184. Di: ¡Oh fuente de perversión! Abandona tu obstinada ceguera, y en medio
de los hombres proclama la verdad. Juro por Dios que he derramado lágrimas por
ti al verte en pos de tus pasiones egoístas, repudiando a Quien te creó y te dio el
ser. Trae a la memoria la tierna misericordia de tu Señor y rememora cómo día y
noche te criamos para servir a la Causa. Teme a Dios y arrepiéntete de verdad.
Aun suponiendo que la gente estuviese confundida respecto de tu estación, ¿es
concebible que tú mismo estés igualmente confundido? Estremécete ante tu
Señor y recuerda los días en que, de pie ante Nuestro trono, escribías los
versículos que te dictábamos, versículos que hacía descender Dios, el Protector
Omnipotente, el Señor de la fuerza y el poder. Cuidado, no sea que el fuego de tu
presunción te impida alcanzar la Sagrada Corte de Dios. Vuélvete hacia Él, y no
sientas temor por tus obras. En verdad, Él perdona a quien Le place como una
merced de parte Suya; no hay Dios sino Él, Quien siempre perdona, el
Todomunífico. Te advertimos sólo por Dios. Si aceptas este consejo, habrás
actuado por tu bien; y si lo rechazas, tu Señor ciertamente bien puede prescindir
de ti y de todos los que, manifiestamente engañados, te han seguido. Mira cómo
Dios Se ha apoderado de aquel que te descarrió. Vuelve a Dios, humilde, sumiso
y dócil; verdaderamente, Él perdonará tus pecados, pues tu Señor, ciertamente,
es el Perdonador, el Fuerte, el Todomisericordioso.

185. Éste es el Consejo de Dios, ¡ojalá lo atendieras! Ésta es la Munificencia de
Dios, ¡ojalá la recibieras! Ésta es la Expresión de Dios, ¡ojalá la percibieras! Éste
es el Tesoro de Dios, ¡ojalá lo comprendieras!

186. Éste es un Libro que ha llegado a ser la Lámpara del Eterno para el
mundo, y Su Sendero recto y sin desvíos en medio de los pueblos de la tierra. Di:
Ésta es la Aurora del conocimiento divino, si sois de aquellos que entienden, y el
Punto de Amanecer de los mandamientos de Dios, si sois de los que comprenden.

187. No carguéis a un animal con más de lo que pueda soportar. En verdad,
hemos prohibido semejante trato en el Libro mediante una interdicción de máxima
obligatoriedad. Sed la personificación de la justicia y equidad en medio de la
creación entera.

188. Si alguien involuntariamente le quita la vida a otra persona, le incumbe
entregar a la familia del difunto una indemnización de cien mizcales de oro.
Observad lo que os ha sido ordenado en esta Tabla, y no seáis de los que
sobrepasan sus límites.

189. ¡Oh parlamentarios de todo el mundo! Elegid un solo idioma para uso de
todos los que están en la tierra, y adoptad asimismo una escritura común. Dios,
de cierto, os expone claramente lo que ha de aprovecharos y permitiros ser
independientes de los demás. Él es, en verdad, el Más Generoso, el Omnisciente,
el Informado de todo. Ello será causa de unidad, si pudierais comprenderlo, y el
más grande instrumento para promover la armonía y la civilización, ¡ojalá
pudierais entenderlo! Hemos fijado dos signos para la mayoría de edad de la raza
humana: el primero, que es el fundamento más firme, lo hemos consignado por
escrito en otras de Nuestras Tablas, en tanto que el segundo ha sido revelado en
este maravilloso Libro.

190. Se os ha prohibido fumar opio. En verdad, hemos prohibido esta práctica en
el Libro mediante una interdicción de máxima obligatoriedad. Si alguien lo
consumiere, ciertamente él no es de Mí. ¡Temed a Dios, oh vosotros los dotados
de entendimiento!


Algunos textos revelados porBahá’u’lláh quecomplementan el Kitáb-i-Aqdas

Varias de las Tablas reveladas por Bahá’u’lláh después del Kitáb-i-Aqdas
contienen pasajes que complementan las disposiciones del Libro Más Sagrado.
Las más destacadas de entre ellas han sido publicadas en Tablas de Bahá’u’lláh
reveladas después del Kitáb-i-Aqdas. En la presente sección se incluye un
fragmento de la Tabla de Ishráqát. También se incluye de nuevo el texto de las
tres oraciones obligatorias, mencionado en "Preguntas y Respuestas", así como
la oración por los difuntos a la que se hace referencia en el Texto.


La Tabla de Ishráqát

EL OCTAVO ISHRÁQ 

El presente pasaje, escrito ahora por la Pluma de Gloria, es considerado parte del
Libro Más Sagrado: Los hombres de la Casa de Justicia de Dios tienen
encomendados los asuntos del pueblo. Entre Sus siervos, ellos son, en verdad,
los Fiduciarios de Dios, y las auroras de la autoridad en Sus países. 

¡Oh pueblo de Dios! Lo que educa al mundo es la Justicia, pues está sostenida
por dos pilares: la recompensa y el castigo. Para el mundo, estos dos pilares son
las fuentes de vida. Y puesto que para cada día hay un nuevo problema, y para
cada problema, una solución apropiada, tales asuntos han de ser remitidos a la
Casa de Justicia, para que los miembros de ésta actúen de acuerdo con las
necesidades y exigencias de la época. Aquellos que, por el amor de Dios, se
levantan a servir Su Causa, reciben inspiración divina proveniente del Reino
invisible. Incumbe a todos prestarles obediencia. Todos los asuntos de Estado
han de remitirse a la Casa de Justicia, mas los actos de adoración deben
observarse en conformidad con lo revelado por Dios en Su Libro. ¡Oh pueblo de
Bahá! Sois los puntos de amanecer del amor de Dios y las auroras de Su
amorosa bondad. No mancilléis vuestras lenguas maldiciendo o injuriando a alma
alguna, y guardad vuestros ojos de mirar lo que no es decoroso. Exponed lo que
poseéis. Si fuere acogido favorablemente, se habrá logrado vuestro fin; de lo
contrario, vano será protestar. Dejad a esa alma consigo misma y volveos hacia el
Señor, el Protector, Quien subsiste por Sí mismo. No seáis causa de pesar, ni
mucho menos de discordia y contienda. Abrigamos la esperanza de que
obtengáis la verdadera educación a la sombra del árbol de Sus tiernos favores y
de que obréis de acuerdo con lo que Dios desea. Todos sois las hojas de un solo
árbol y las gotas de un solo océano.(Tablas de Bahá’u’lláh reveladas después del
Kitáb-i-Aqdas)

 


ORACIÓN OBLIGATORIA LARGA

Se recita una vez cada veinticuatro horas

Quien desee recitar esta oración, que se ponga de pie, se vuelva hacia Dios, y,
permaneciendo de pie en su lugar, mire a derecha e izquierda, como quien
aguarda la misericordia de su Señor, el Más Misericordioso, el Compasivo. Luego,
que diga:

¡Oh Tú, que eres el Señor de todos los nombres y el Hacedor de los cielos! Te
suplico por Quienes son las Auroras de Tu Esencia invisible, el Más Exaltado, el
Todoglorioso, que hagas de mi oración un fuego que consuma los velos que me
han apartado de Tu belleza y una luz que me conduzca al océano de Tu
presencia.

Que luego levante las manos en súplica a Dios (bendito y exaltado sea (y diga:

¡Oh Tú, Deseo del mundo y Bienamado de las naciones! Tú me ves volviéndome
hacia Ti, libre de todo apego a nadie que no seas Tú, y aferrado a Tu cuerda, por
Cuyo movimiento ha sido conmovida la creación entera. Soy Tu siervo, oh mi
Señor, y el hijo de Tu siervo. Heme aquí dispuesto a hacer Tu voluntad y Tu
deseo, sin anhelar otra cosa que Tu complacencia. Te imploro por el Océano de
Tu misericordia y el Sol de Tu gracia que procedas con Tu siervo como quieras y
Te sea grato. ¡Por Tu poder que está muy por encima de toda mención y
alabanza! Todo lo que sea revelado por Ti es el deseo de mi corazón y lo amado
por mi alma. ¡Oh Dios, mi Dios! No consideres mis actos; antes bien, considera Tu
voluntad, que abarca los cielos y la tierra. ¡Por Tu Más Grande Nombre, oh Tú,
Señor de todas las naciones! He deseado solamente lo que Tú deseaste, y amo
solamente lo que Tú amas.

Que luego se arrodille, incline la frente hasta el suelo, y diga:

Exaltado seas por encima de la descripción de quienquiera que no seas Tú, y la
comprensión de nadie fuera de Ti.

Que luego se ponga de pie y diga:

Haz de mi oración, oh mi Señor, una fuente de aguas de vida para que yo viva
tanto como perdure Tu soberanía y haga mención de Ti en cada mundo de Tus
mundos.

Que luego vuelva a levantar las manos en gesto de súplica y diga:

¡Oh Tú, en separación de Quien se han fundido los corazones y las almas, y por
el fuego de cuyo amor se ha inflamado el mundo entero! Te imploro por Tu
nombre, mediante el cual has sometido a la creación entera, que no me prives de
lo que hay en Ti, oh Tú que reinas sobre todos los hombres. Tú ves, oh mi Señor,
a este extraño que se dirige presuroso a su exaltadísimo hogar bajo el dosel de
Tu majestad, en los aledaños de Tu misericordia; y a este transgresor que busca
el océano de Tu perdón; y a este ser humilde que procura la corte de Tu gloria; y
a esta pobre criatura tras el oriente de Tu riqueza. Tuya es la autoridad para
ordenar lo que deseas. Atestiguo que Tú has de ser alabado en Tus hechos, y ser
obedecido en Tus mandatos, y permanecer libre en Tus órdenes.Que luego
levante las manos, y repita tres veces el Más Grande Nombre.

Que entonces se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, ante Dios
(bendito y exaltado sea) y diga:

Tú ves, oh mi Dios, cómo mi espíritu ha sido conmovido dentro de mis
extremidades y miembros en su anhelo de adorarte y en su añoranza por
recordarte y ensalzarte; cómo da testimonio de lo que la Lengua de Tu
Mandamiento ha atestiguado en el reino de Tu expresión y el cielo de Tu
conocimiento. Quiero en este estado, oh mi Señor, pedirte todo lo que hay en Ti,
para demostrar mi pobreza y magnificar Tu generosidad y Tu riqueza, y declarar
mi impotencia y manifestar Tu fuerza y Tu poder.

Luego, que se ponga de pie y levante dos veces las manos en súplica, diciendo:

No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Generosísimo. No hay Dios sino Tú,
Quien ordena, tanto en el principio como en el fin. ¡Oh Dios, mi Dios! Tu perdón
me ha infundido valor, y Tu misericordia me ha fortalecido, y Tu llamada me ha
despertado, y Tu gracia me ha levantado y conducido hacia Ti. ¿Quién, si no, soy
yo para atreverme a permanecer ante el portal de la ciudad de Tu cercanía, o
dirigir el rostro hacia las luces que relumbran desde el cielo de Tu voluntad? Tú
ves, oh mi Señor, a esta desdichada criatura que llama a la puerta de Tu gracia, y
a esta alma evanescente que busca el río de la vida eterna de manos de Tu
generosidad. ¡Tuyo es el mando en todo momento, oh Tú que eres el Señor de
todos los nombres, y mía es la resignación y espontánea sumisión a Tu voluntad,
oh Creador de los cielos!

Que luego levante las manos tres veces diciendo:

¡Dios es más grande que todos los grandes!

Que luego se arrodille, incline la frente hasta el suelo, diciendo:

Demasiado alto estás para que ascienda al cielo de Tu proximidad la alabanza de
quienes están cerca de Ti, o para que las aves de los corazones de quienes están
dedicados a Ti alcancen la entrada de tu puerta. Atestiguo que Tú has sido
santificado por encima de todos los atributos y consagrado por encima de todos
los nombres. No hay Dios sino Tú, el Más Exaltado, el Todoglorioso.

Que luego se siente y diga:

Atestiguo lo que han atestiguado todas las cosas creadas, y el Concurso de lo
Alto, y los moradores del altísimo Paraíso, y, más allá de ellos, la Lengua de
Grandeza misma desde el Horizonte todoglorioso: que Tú eres Dios, que no hay
Dios sino Tú, y que Quien ha sido manifestado es el Misterio Oculto, el Símbolo
Atesorado, mediante Quien se han unido y enlazado las letras S y E (Sé).
Atestiguo que es Aquel Cuyo nombre ha sido inscrito por la Pluma del Altísimo, y
Quien ha sido mencionado en los Libros de Dios, el Señor del Trono en las
alturas y de aquí en la tierra.

Que luego se ponga de pie y, erguido, diga:

¡Oh Señor de toda la existencia y Poseedor de todo lo visible e invisible! Tú
percibes las lágrimas y los suspiros que profiero, y oyes mis gemidos, y mis
quejidos, y el lamento de mi corazón. ¡Por Tu poder! Mis transgresiones me han
impedido acercarme a Ti; y mis pecados me han mantenido lejos de la corte de Tu
santidad. Tu amor, oh mi Señor, me ha enriquecido, y la separación de Ti me ha
destruido, y el alejamiento de Ti me ha consumido. Te suplico por Tus pasos en
este desierto, y por las palabras “Aquí estoy, aquí estoy", que Tus Elegidos han
pronunciado en esta inmensidad, y por los hálitos de Tu Revelación, y las suaves
brisas del Amanecer de Tu Manifestación, que ordenes que pueda yo contemplar
Tu belleza y observar todo lo que hay en Tu Libro.

Que luego repita tres veces el Más Grande Nombre, y se incline con las manos
apoyadas en las rodillas, y diga:

Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto me has ayudado a recordarte y alabarte, y
me has dado a conocer a Quien es la Aurora de Tus signos, y me has hecho
doblegarme ante Tu Señorío, y humillarme ante Tu Deidad, y reconocer lo que ha
sido pronunciado por la Lengua de Tu grandeza.

Que luego se levante y diga:

¡Oh Dios, mi Dios! Mi espalda está encorvada por la carga de mis pecados, y mi
negligencia me ha destruido. Siempre que pienso en mis malas obras y en Tu
benevolencia, se me derrite el corazón y me hierve la sangre en las venas. ¡Por
Tu Belleza, oh Tú Deseo del mundo! Me ruborizo al alzar el rostro hacia Ti, y mis
manos anhelantes se avergüenzan de extenderse hacia el cielo de Tu
generosidad. ¡Tú ves, oh mi Dios, cómo las lágrimas me impiden recordarte y
ensalzar Tus virtudes, oh Tú Señor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra!
¡Te imploro, por los signos de Tu Reino y los misterios de Tu Dominio, que
procedas con Tus amados como conviene a Tu generosidad, oh Señor de toda la
existencia, y es digno de Tu gracia, oh Rey de lo visible y lo invisible!

Que luego repita el Más Grande Nombre tres veces, y se arrodille, incline la frente
hasta el suelo, y diga:

Alabado seas, oh nuestro Dios, por cuanto has hecho descender sobre nosotros
aquello que nos acerca a Ti y nos provee de todo lo bueno que has enviado en
Tus Libros y Tus Escrituras. Te suplicamos, oh mi Señor, que nos protejas de las
huestes de ociosas fantasías y vanas imaginaciones. Tú, en verdad, eres el
Fuerte, el Omnisciente.

Que luego levante la cabeza, se siente y diga:

Atestiguo, oh mi Dios, lo que han atestiguado Tus Elegidos, y reconozco lo que
han reconocido los moradores del altísimo Paraíso y aquellos que han girado
alrededor de Tu imponente Trono. ¡Los reinos de la tierra y el cielo son Tuyos, oh
Señor de los mundos!

(Oraciones y meditaciones de Bahá’u’lláh, CLXXXIII)

ORACIÓN OBLIGATORIA MEDIANA

Se recita diariamente, por la mañana, al mediodía y al atardecer

Quien desee orar,  que se lave las manos y, mientras se las lava, que diga:

Fortalece mi mano, oh mi Dios, para que tome Tu Libro con tal firmeza que las
huestes del mundo no tengan poder sobre ella. Cuida, entonces, que no se
entrometa en lo que no le corresponde. Tú eres, verdaderamente, el
Todopoderoso, el Omnipotente.

Y mientras se lava la cara, que diga:

He vuelto mi rostro hacia Ti, oh mi Señor. Ilumínalo con la luz de Tu semblante.
Protégelo, entonces, para que no se vuelva hacia otro que no seas Tú.

Que luego se levante, se vuelva hacia la Alquibla (Punto de Adoración, es decir:
Bahjí, 'Akká) y diga:

Dios atestigua que no hay otro Dios sino Él. Suyos son los reinos de la
Revelación y de la creación. Él, en verdad, ha manifestado a Quien es la Aurora
de la Revelación, Quien conversó en el Sinaí, por medio de Quien ha
resplandecido el Horizonte Supremo y ha hablado el Árbol del Loto, más allá del
cual no hay paso, y mediante Quien se ha proclamado a todos los que están en el
cielo y en la tierra el llamamiento: "He aquí, ha llegado el Poseedor de todo. ¡La
tierra y el cielo, la gloria y el dominio son de Dios, el Señor de todos los hombres,
y el Poseedor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra!"

Que luego se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, y diga:

¡Exaltado eres por encima de mi alabanza y la alabanza de cualquier otro además
de mí, y por encima de mi descripción y la descripción de todos los que están en
el cielo y todos los que están en la tierra!

Que luego, de pie y con las manos abiertas, las palmas alzadas frente al rostro,
diga:

¡No desilusiones, oh mi Dios, a aquel que, con dedos suplicantes, se ha aferrado
a la orla de Tu misericordia y Tu gracia, oh Tú el Más Misericordioso de quienes
muestran misericordia!

Que luego se siente y diga:

Doy testimonio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú eres Dios y no hay otro
Dios más que Tú. Verdaderamente, has revelado Tu Causa, has cumplido Tu
Convenio y has abierto de par en par la puerta de Tu gracia a todos los que
habitan en el cielo y en la tierra. Bendiciones y paz, salutación y gloria sean con
Tus amados, a quienes ni los cambios ni los azares del mundo han podido
disuadir de volverse hacia Ti, quienes todo lo han dado con la esperanza de
obtener lo que está junto a Ti. Tú eres, en verdad, Quien siempre perdona, el
Todogeneroso.

(Si alguien recitara, en lugar del versículo largo, estas palabras: "Dios atestigua
que no hay otro Dios sino Él, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí
mismo", sería suficiente. Asimismo, bastaría si, estando sentado, recitara las
siguientes palabras: "Doy testimonio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú
eres Dios y no hay otro Dios sino Tú").

(Oraciones y meditaciones de Bahá’u’lláh, CLXXXII)

ORACIÓN OBLIGATORIA CORTA

Se recita una vez cada veinticuatro horas, al mediodía

Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y adorarte. Soy
testigo, en este momento, de mi impotencia y de Tu poder, de mi pobreza y de Tu
riqueza. No hay otro Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por
Sí mismo.
(Oraciones y meditaciones de Bahá’u’lláh, CLXXXI)

ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS 

¡Oh mi Dios! Éste es Tu siervo y el hijo de Tu siervo, quien ha creído en Ti y en
Tus signos, y ha vuelto el rostro hacia Ti, completamente desprendido de todo
salvo de Ti. Tú eres, verdaderamente, el más misericordioso de cuantos muestran
misericordia. Procede con él, oh Tú que perdonas los pecados de los hombres y
ocultas sus faltas, como conviene al cielo de Tu munificencia y al océano de Tu
gracia. Concédele que sea admitido en los recintos de Tu trascendente
misericordia, que ya existía antes de la fundación del cielo y de la tierra. No hay
Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.Que a continuación repita
seis veces el saludo "Alláh-u-Abhá", y que luego repita diecinueve veces cada
uno de los versículos siguientes:Todos, en verdad, adoramos a Dios.Todos, en
verdad, nos postramos ante Dios.Todos, en verdad, estamos consagrados a
Dios.Todos, en verdad, alabamos a Dios.Todos, en verdad, damos gracias a
Dios.Todos, en verdad, somos pacientes en Dios. (Si el difunto es mujer, dígase:
Ésta es Tu sierva y la hija de Tu sierva, etc.)
(Oraciones y meditaciones de Bahá’u’lláh, CLXVII)


 


PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Preguntas y Respuestas

1. Pregunta: Con respecto a la Más Grande Festividad.

Respuesta: La Más Grande Festividad comienza a última hora de la tarde del
decimotercer día del segundo mes del año conforme al Bayán. En el primero,
noveno y duodécimo días de esta Festividad está prohibido trabajar.

2. Pregunta: Con respecto a la Festividad del Doble Natalicio. 

Respuesta: El Nacimiento de la Belleza de Abhá  ocurrió al alba del segundo día
del mes de Mu/harram , cuyo primer día señala el Nacimiento de Su Precursor.
Estos dos días cuentan a los ojos de Dios como uno solo.

3. Pregunta: Con respecto a los Versículos para el Matrimonio. 

Respuesta: Para los hombres: "Todos, en verdad, acataremos la Voluntad de
Dios". Para las mujeres: "Todas, en verdad, acataremos la Voluntad de Dios".

4. Pregunta: Si un hombre partiera de viaje sin dar razón de la fecha de su
regreso (en otras palabras, sin indicar la duración probable de su ausencia), y si
después no se tuvieran noticias acerca de él y se perdiera todo rastro de su
persona, ¿cómo debería proceder su esposa? 

Respuesta: Si hubiese omitido fijar la fecha de su regreso aun conociendo la
estipulación del Kitáb-i-Aqdas al respecto, su esposa debería aguardar un año
entero, pasado el cual queda libre, ora para adoptar el proceder que es loable,
ora para elegir otro marido. Sin embargo, si aquel no tuviese conocimiento de la
estipulación, ella debería aguardar pacientemente hasta el momento en que Dios
quiera revelarle la suerte de su esposo. En este respecto, el proceder que es
loable se refiere al ejercicio de la paciencia.

5. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Cuando oímos el clamor de
los niños aún no nacidos, doblamos su cuota y disminuimos las del resto". 

Respuesta: Conforme al Libro de Dios, la herencia del difunto se divide en 2.520
cuotas, cuyo número es el mínimo común múltiplo de todos los enteros hasta el
nueve, y estas cuotas se distribuyen luego en siete porciones, cada una de las
cuales se asigna, como se indica en el Libro, a determinada category de
herederos. Por ejemplo, a los hijos se les asignan nueve lotes de 60 cuotas, que
comprenden 540 cuotas en total. El significado de la afirmación "doblamos su
cuota" es, por consiguiente, que los hijos reciban otros nueve lotes de 60 cuotas,
lo que les da derecho a una suma de 18 lotes en total. Las cuotas adicionales que
reciban pasan a descontarse de las porciones de las demás categorías de
herederos, de modo que, aun cuando se ha revelado, por ejemplo, que la esposa
tiene derecho a "ocho partes consistentes en cuatrocientas ochenta cuotas" (lo
cual equivale a ocho lotes de 60 cuotas(, ahora, en virtud de esta redistribución,
de la porción de la esposa se ha restado un lote y medio, equivalente a un total
de 90 cuotas, cantidad que pasa a ser asignada a los hijos, y del mismo modo en
el caso de las demás categorías. El resultado es que el monto total deducido
equivale a los nueve lotes adicionales de cuotas asignadas a los hijos.

6. Pregunta: ¿Es necesario que el hermano, a fin de reunir las condiciones
necesarias para obtener su porción de la herencia, descienda tanto del padre
como de la madre del difunto, o es suficiente que tenga solamente uno de los
padres en común? 

Respuesta: Si el hermano desciende del padre, recibirá su cuota de la herencia
en la medida prescrita y consignada en el Libro; mas si desciende de la madre,
recibirá solamente dos tercios de su derecho y el tercio restante revertirá a la
Casa de Justicia. Esta medida también es aplicable a la hermana.

7. Pregunta: Entre las disposiciones relativas a la herencia se ha establecido
que, si el difunto no dejare descendientes, su cuota de la herencia ha de revertir a
la Casa de Justicia. En el supuesto análogo de inexistencia de otras categorías
de herederos, tales como padre, madre, hermano, hermana y maestro, ¿también
revierten a la Casa de Justicia sus cuotas de la herencia, o se  tratan de otro
modo?

Respuesta: El sagrado versículo es suficiente. Él dice, exaltada sea Su Palabra:
"Si el difunto no dejare descendientes, su cuota revertirá a la Casa de Justicia",
etc., y "Si el difunto dejare descendientes, pero no así ninguna de las otras
categorías de herederos especificadas en el Libro, recibirán dos tercios de la
herencia, y el tercio restante revertirá a la Casa de Justicia", etc. En otras
palabras, donde no haya descendientes, la porción de la herencia a ellos
asignada revierte a la Casa de Justicia; y donde haya descendientes pero falten
las otras categorías de herederos, dos tercios de la herencia pasan a los
descendientes y el tercio restante a la Casa de Justicia. Esta medida tiene
aplicación tanto general como particular, lo que quiere decir que cuando falte
alguna categoría de esta última clase de herederos, dos tercios de su herencia
pasarán a los descendientes y el tercio restante a la Casa de Justicia.

8. Pregunta: Con respecto a la suma básica sobre la cual es pagadero el
/Huqúqu'lláh. 

Respuesta: La suma básica sobre la cual es pagadero el /Huqúqu'lláh asciende a
diecinueve mizcales de oro. En otras palabras, cuando se haya obtenido dinero
por valor de esta suma, corresponde realizar el pago del /Huqúqu'lláh. Asimismo,
es pagadero el /Huqúq cuando el valor, no la cantidad, de otros tipos de bienes
alcanza el monto prescrito. El /Huqúqu'lláh se paga nada más que una vez. Por
ejemplo, una persona que haya obtenido mil mizcales de oro y pague el /Huqúq
correspondiente, no está sujeta a realizar ningún pago ulterior sobre la base de
dicha cantidad, sino sólo sobre la parte incrementada como resultado de
actividades comerciales, de negocios y similares. Cuando este incremento (es
decir, la ganancia obtenida( alcanza la suma prescrita, la persona debe cumplir lo
que Dios ha decretado. Sólo cuando el capital cambia de manos, está sujeto una
vez más al pago de /Huqúq, tal como lo estuvo la primera vez. El Punto Primordial
dispuso que el /Huqúqu'lláh debía pagarse sobre el valor de todo cuanto uno
posee; sin embargo, en esta Muy Grande Dispensación hemos eximido los
enseres de la casa, es decir, los enseres que sean necesarios y la residencia
misma.

9. Pregunta: ¿Qué debe tener prioridad?: ¿el /Huqúqu'lláh, las deudas del
difunto o los gastos del funeral y entierro? 

Respuesta: El funeral y el entierro tienen prioridad, luego la cancelación de las
deudas y luego el pago del /Huqúqu'lláh. Si los bienes del difunto resultaran
insuficientes para cubrir sus deudas, el resto de la herencia debe repartirse entre
estas deudas en proporción a su cuantía.

10.  Pregunta: Rasurarse la cabeza ha sido prohibido en el Kitáb-i-Aqdas, pero
está prescrito en el Súriy-i-/Hajj. 

Respuesta: A todos les está ordenado rendir obediencia al Kitáb-i-Aqdas;
cualquier cosa revelada en él es la Ley de Dios entre Sus siervos. Queda
abrogada la disposición por la que se instaba a los peregrinos a la sagrada Casa
a rasurarse la cabeza.

11.  Pregunta: Si durante el año de paciencia hubiera relación sexual entre la
pareja, y a continuación ésta volviera a distanciarse, ¿deben los cónyuges
comenzar de nuevo el año de paciencia, o bien cabe que los días anteriores a la
relación se incluyan en el cómputo del año? Y una vez que se haya producido el
divorcio, ¿es necesario que se cumpla un nuevo período de espera?

Respuesta: Si se renueva el afecto entre la pareja durante el año de paciencia, el
vínculo matrimonial es válido, por lo que debe observarse lo dispuesto en el Libro
de Dios. Pero, una vez que el año de paciencia haya finalizado y haya tenido
lugar lo que Dios ha decretado, no es preciso un período ulterior de espera.
Durante el año de paciencia está prohibido el contacto sexual entre marido y
mujer, y quien cometa este acto debe pedir perdón a Dios y, como castigo,
entregar a la Casa de Justicia una multa de diecinueve mizcales de oro.

12.  Pregunta: Si surge animadversión entre una pareja después de que hayan
sido leídos los versículos del matrimonio y se haya pagado la dote, ¿puede
procederse al divorcio sin la observancia del año de paciencia?  

Respuesta: Puede solicitarse el divorcio legítimamente tras haberse efectuado la
lectura de los versículos del matrimonio y el pago de la dote, pero antes de la
consumación del matrimonio. En tales circunstancias no hay necesidad de
observar el año de paciencia, pero la recuperación de la dote no es permisible.

13.  Pregunta: ¿Es el consentimiento de los padres de ambas partes un
requisito para efectuar el matrimonio, o es suficiente el de los padres de una sola
de las partes? ¿Es aplicable esta ley solamente a las vírgenes?  

Respuesta: El matrimonio depende del consentimiento de los padres de ambas
partes interesadas, y a este respecto es lo mismo que la novia sea o no virgen.

14.  Pregunta: A los creyentes que recitan sus oraciones obligatorias se les ha
ordenado volverse en dirección a la Alquibla; ¿en qué dirección deben volverse
cuando realicen otras oraciones y actos de devoción?  

Respuesta: El volverse en dirección a la Alquibla es un requisito establecido para
la recitación de la oración obligatoria; en cambio, por lo que hace a otras
oraciones y actos de devoción, cada cual puede seguir lo que el misericordioso
Señor ha revelado en el Corán: "Adondequiera que os volváis, allí está la faz de
Dios".

15.  Pregunta: Concerniente al recuerdo de Dios en el Mashriqu'l-Adhkár "a la
hora del alba".  

Respuesta: Aunque en el Libro de Dios se usan las palabras "a la hora del alba",
es aceptable para Dios muy de madrugada, entre el amanecer y la salida del sol,
y hasta dos horas después de la salida del sol.

16.  Pregunta: La disposición que señala que el cuerpo del difunto debe
transportarse a una distancia no mayor de una hora de viaje, ¿es aplicable tanto
al transporte por tierra como por mar?  

Respuesta: Este mandato se aplica tanto a distancias por mar como por tierra, ya
sea una hora por vapor o por ferrocarril; lo que importa es el período de una hora,
cualquiera que sea el medio de transporte. Con todo, cuanto antes se efectúe el
entierro, tanto más digno y aceptable resultará.

17.  Pregunta: ¿Cómo debe procederse ante el hallazgo de efectos perdidos?
 
Respuesta: Si tales efectos son encontrados en la ciudad, su hallazgo debe ser
anunciado una vez por el pregonero de la ciudad. Si entonces es hallado el
propietario de los efectos, éstos deben serle entregados. De lo contrario, el autor
del hallazgo debe aguardar un año. Si durante este período sale a luz el
propietario, el autor del hallazgo, tras recibir de él los honorarios devengados por
el pregonero, ha de restituirle sus efectos. Sólo cuando haya transcurrido un año
sin que sea identificado el propietario, puede el autor del hallazgo tomar posesión
de los efectos. En el supuesto de que el valor de éstos sea menor o igual que los
honorarios del pregonero y no aparezca el propietario, el autor del hallazgo habrá
de esperar un solo día, a contar desde el momento del hallazgo, al cabo del cual
podrá apropiarse de ellos. En el caso de efectos hallados en una zona
deshabitada, el autor del hallazgo debe aguardar un período de tres días, a cuyo
término, supuesto que la identidad del propietario siga siendo desconocida, es
libre de tomar posesión de lo encontrado.

18.  Pregunta: Con referencia a las abluciones: si, por ejemplo, una persona
acaba de bañarse completamente, ¿debe aun así efectuar sus abluciones?  

Respuesta: El mandamiento referente a las abluciones debe observarse,
cualquiera que sea el caso.

19. Pregunta: Si un hombre proyecta emigrar de su país, siendo su esposa
contraria a la idea, y el desacuerdo termina en divorcio, y si los preparativos para
el viaje se prolongaran hasta un año, ¿puede contabilizarse este período como el
año de paciencia, o debe tomarse como punto de partida de ese año el día en que
la pareja se separa? 

Respuesta: El punto de partida para el cómputo es el día en que la pareja se
separa; por lo tanto, si se han separado un año antes de la partida del esposo, y
la fragancia del afecto entre la pareja no se ha visto renovada, puede tener lugar
el divorcio. De lo contrario, el año debe contarse desde el día de la partida, y
cumplirse las condiciones enunciadas en el Kitáb-i-Aqdas.

20. Pregunta: Con respecto a la edad de la madurez en relación con los
deberes religiosos. 

Respuesta: La edad de la madurez es de quince años, tanto para hombres como
mujeres.

21. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Si al viajar os detenéis a
descansar en sitio seguro, llevad a cabo (...) una sola postración por cada oración
obligatoria omitida (...)". 

Respuesta: Esta postración viene a compensar la oración obligatoria omitida
durante el viaje o por circunstancias inseguras. Si a la hora de la oración el
viajero se encontrase tranquilo en un lugar seguro, debería realizar esa oración.
Esta disposición, referente a la postración compensatoria, se aplica tanto estando
en casa como de viaje.

22. Pregunta: Con respecto a la definición de un viaje. 

Respuesta: La definición de viaje es nueve horas de reloj. Si el viajero se
detuviere en un lugar, previendo que se quedará allí no menos de un mes, según
el cómputo del Bayán, le incumbe guardar el ayuno; pero si fuere por menos de
un mes, queda exento de ayunar. Si durante el ayuno llega a un lugar donde ha
de permanecer un mes según el Bayán, no debe observar el ayuno hasta que
hayan pasado tres días, después de lo cual lo guardará durante el curso del
período restante; mas si llega a la casa donde reside permanentemente, debe
comenzar a ayunar el primer día después de su llegada.

23. Pregunta: Con respecto al castigo del adúltero y la adúltera. 

Respuesta: Han de pagarse nueve mizcales por la primera falta, dieciocho por la
segunda, treinta y seis por la tercera, y así sucesivamente, de modo que cada
multa subsiguiente doble la anterior. El peso de un mizcal es equivalente a
diecinueve nakhuds de acuerdo con la especificación del Bayán.

24. Pregunta: Con respecto a la caza. 

Respuesta: Él dice, exaltado sea Él: "Si cazáis con animales o aves rapaces", etc.
También se incluyen aquí otros medios, tales como arcos y flechas, fusiles y
equipo similar de uso en la caza. Sin embargo, en caso de que empleándose
trampas o lazos muera la presa antes de ser cobrada, el consumo de ésta es
ilícito.

25. Pregunta: Con respecto al peregrinaje. 

Respuesta: Es obligación hacer el peregrinaje a una de las dos Casas sagradas;
pero en cuanto a cuál sea ésta, le corresponde al peregrino decidir.

26. Pregunta: Con respecto a la dote. 

Respuesta: Respecto de la dote, lo que quiere decir contentarse con el nivel
inferior es diecinueve mizcales de plata.

27. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Empero, si le llegaren
noticias de la muerte (...) de su marido", etc. 

Respuesta: Con respecto a esperar un "número fijo de meses", se quiere decir un
período de nueve meses.2

8. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre la cuota de la herencia que
corresponde al maestro.

Respuesta: Si el maestro ha fallecido, un tercio de su cuota correspondiente de la
herencia revierte a la Casa de Justicia, y los dos tercios restantes pasan a los
descendientes del difunto, no del maestro.

29. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre el peregrinaje. 

Respuesta: Por peregrinaje a la Casa sagrada, el cual es ordenado a los
hombres, quiere significarse tanto la Más Grande Casa en Bagdad como la Casa
del Punto Primordial en Shiraz; la peregrinación a una u otra Casa es suficiente.
Por consiguiente, pueden hacer el peregrinaje a la que más cercana se encuentre
de su lugar de residencia.

30. Pregunta: Con respecto al versículo: "Y quien desee tomar a su servicio
una sirvienta, puede hacerlo con decoro". 

Respuesta: Lo dicho solamente se aplica a la clase de servicio que a cambio de
un salario realiza cualquier otra categoría de sirvientes, sean jóvenes o no. Dicha
sirvienta es libre de elegir marido cuando quiera que lo desee, pues está
prohibido que se compren mujeres, o que un hombre tenga más de dos esposas.

31. Pregunta: Concerniente al versículo sagrado: "El Señor ha prohibido el
procedimiento al que recurríais anteriormente cuando os divorciabais tres veces
de una mujer".  

Respuesta: La referencia es a la ley que anteriormente obligaba a que otro
hombre se casara con dicha mujer antes de que ella pudiera casarse de nuevo
con su anterior marido; esta práctica ha sido prohibida en el Kitáb-i-Aqdas.

32. Pregunta: Concerniente a la restauración y preservación de las dos Casas
en los Dos Lugares, y los otros sitios en que se ha establecido el trono. 

Respuesta: Con las dos Casas se quiere decir la Más Grande Casa y la Casa del
Punto Primordial. En cuanto a los otros sitios, las gentes de las regiones en que
éstos se sitúan pueden optar por preservar ya sea cada casa en que se ha
establecido el trono, o sólo una de ellas.

33. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre la herencia del maestro. 

Respuesta: Si el maestro no es del pueblo de Bahá, no hereda. Si hubiere varios
maestros, su cuota debe dividirse equitativamente entre ellos. Si el maestro ha
fallecido, sus descendientes no heredan su cuota, sino que dos tercios de ella
revierten a los hijos del propietario de la herencia, y el tercio restante, a la Casa
de Justicia.

34. Pregunta: Con respecto a la residencia que ha sido asignada
exclusivamente a los descendientes varones. 

Respuesta: Si hay varias residencias, la que se desea significar es la más
hermosa y noble de estas moradas; el resto de ellas, como cualquier otro bien, se
distribuye entre el total de los herederos. Cualquier heredero, sea cual sea su
categoría, que esté fuera de la Fe de Dios, se considera inexistente y no hereda.

35. Pregunta: Con respecto al Naw-Rúz. 

Respuesta: La Festividad del Naw-Rúz cae en el día en que el sol entra en el
signo de Aries, aunque esto ocurriere no más de un minuto antes de la puesta del
sol.

36. Pregunta: ¿Qué debe hacerse cuando los aniversarios del Doble Natalicio
o de la Declaración del Báb ocurren durante el ayuno? 

Respuesta: Si las fiestas de celebración del Doble Natalicio o de la Declaración
del Báb caen dentro del mes de ayuno, ese día el mandato de ayunar no tiene
vigencia.

37. Pregunta: En las sagradas disposiciones que rigen la herencia, tanto la
residencia como las prendas de vestir del difunto han sido asignadas a los
descendientes varones. ¿Se refiere esta disposición solamente a los bienes del
padre, o se aplica también a los de la madre? 

Respuesta: Las prendas de vestir usadas pertenecientes a la madre deben
dividirse por partes iguales entre las hijas, pero el resto de su herencia, incluidos
los bienes, las joyas y prendas de vestir sin usar, ha de ser distribuido, según ha
sido revelado en el Kitáb-i-Aqdas, entre todos los herederos. Empero, si la difunta
no deja hijas, la totalidad de la herencia debe ser dividida de la manera fijada para
los hombres en el Texto sagrado.

38. Pregunta: Concerniente al divorcio, el cual debe ser precedido por un año
de paciencia: si sólo una de las partes se inclina a la reconciliación, ¿qué debe
hacerse? 

Respuesta: Con respecto a acuerdo con el mandamiento revelado en el Kitáb-i-
Aqdas, las dos partes deben estar a favor; a menos que ambos lo deseen, no
puede efectuarse la reunión.

39. Pregunta: En relación con la dote, ¿qué ocurre si el novio no puede pagar
esta suma íntegramente, pero en lugar de ello entrega formalmente un pagaré a
su novia en el momento de la ceremonia nupcial, en el entendido de que él lo
solventará cuando esté en condiciones de hacerlo? 

Respuesta: El permiso para adoptar esta práctica ha sido concedido por la Fuente
de la Autoridad.

40. Pregunta: Si durante el año de paciencia se renueva la fragancia del
afecto, para en seguida verse reemplazada por la animadversión, y la pareja
oscila entre el afecto y la aversión durante todo el año, concluyendo éste en
animadversión, ¿puede verificarse el divorcio, o no? 

Respuesta: En cada caso, cuando quiera que surja animadversión, ese día
comienza el año de paciencia, y el año debe seguir su curso completo.

41. Pregunta: La residencia y las prendas de vestir del difunto han sido
asignadas a la descendencia masculina, no a la femenina, ni a los otros
herederos; si el difunto no hubiere dejado descendientes varones, ¿qué debe
hacerse? 

Respuesta: Él dice, exaltado sea Él: "Si el difunto no dejare herederos, su cuota
revertirá a la Casa de Justicia (...)". De conformidad con este sagrado versículo, la
residencia y prendas de vestir del difunto revierten a la Casa de Justicia.

42. Pregunta: La ley del /Huqúqu'lláh ha sido revelada en el Kitáb-i-Aqdas.
¿Está incluida la residencia con las instalaciones fijas y los enseres necesarios,
entre los bienes sobre los cuales debe pagarse el /Huqúqu'lláh, o no lo está? 

Respuesta: En las leyes reveladas en persa hemos ordenado que en esta Muy
Grande Dispensación estén exentos la residencia y los enseres de ésta, es decir,
los enseres que fueren necesarios.

43. Pregunta: Con respecto a los esponsales de una niña que no haya
alcanzado la madurez. 

Respuesta: Esta práctica ha sido declarada ilícita por la Fuente de la Autoridad, y
es ilícito anunciar un matrimonio antes de los noventa y cinco días previos a la
boda.

44. Pregunta: Si una persona tiene, por ejemplo, cien tomanes, paga el /Huqúq
sobre esta suma, pierde la mitad de esa suma en transacciones fallidas y luego,
mediante el comercio, el monto disponible se eleva nuevamente a la suma sobre
la cual es pagadero el /Huqúq: ¿debe esa persona pagar el /Huqúq, o no? 

Respuesta: En tal caso no es pagadero el /Huqúq.

45. Pregunta: Si, después del pago del /Huqúq, esa misma suma de cien
tomanes se pierde en su totalidad, pero es posteriormente recuperada mediante
comercio o negocios, ¿debe pagarse el /Huqúq una segunda vez, o no? 

Respuesta: En este caso tampoco se requiere el pago del /Huqúq.

46. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Dios os ha prescrito el
matrimonio", ¿es obligatoria esta prescripción, o no? 

Respuesta: No es obligatoria.

47. Pregunta: Suponiendo que un hombre se haya desposado con una mujer
creyendo que ella es virgen y le ha pagado la dote, pero en el momento de la
consumación se hace evidente que no es virgen, ¿han de devolverse los gastos y
la dote, o no? Y si el matrimonio se hubiera convenido sobre la base de la
virginidad, ¿la condición no cumplida invalida lo que se condicionó a ella? 

Respuesta: En tal caso pueden ser reembolsados los gastos y la dote. El
incumplimiento de la condición invalida lo que esté sujeto a ella. Sin embargo,
callar y perdonar el asunto merecerá, a los ojos de Dios, un generoso premio.

48. Pregunta: "Se os ordena que (...) ofrezcáis una fiesta (...)" ¿Es ésta
obligatoria, o no? 

Respuesta: No es obligatoria.

49. Pregunta: Con respecto a las penas por adulterio, sodomía y robo, y sus
grados respectivos. 

Respuesta: La determinación de los grados de esas penas corresponde a la Casa
de Justicia.

50. Pregunta: Sobre la legitimidad o ilegitimidad del matrimonio consanguíneo.
 

Respuesta: Estos asuntos corresponden, asimismo, a los Fiduciarios de la Casa
de Justicia.

51. Pregunta: Con respecto a las abluciones, se ha revelado: "Quien no
encuentre agua para la ablución, que repita cinco veces las palabras 'En el
Nombre de Dios, el Más Puro, el Más Puro'"; ¿es permisible recitar este versículo
en momentos de frío intenso, o si las manos o el rostro están heridos? 

Respuesta: En momentos de frío intenso puede emplearse agua tibia. Si existen
heridas en el rostro o en las manos, o hay otros impedimentos como dolores o
achaques para los que fuera perjudicial el uso del agua, puede recitarse el
versículo señalado en vez de la ablución.

52. Pregunta: ¿Es obligatoria la recitación del versículo revelado para
reemplazar la oración de los signos? 

Respuesta: No es obligatoria.

53. Pregunta: Con respecto a la herencia, cuando existen hermanos carnales y
hermanas carnales, ¿los medio hermanos y las medio hermanas por parte de la
madre también reciben una cuota? 

Respuesta: No reciben cuota alguna.

54. Pregunta: Él dice, exaltado sea Él: "Si el hijo del difunto hubiere fallecido
en los días de su padre y hubiere dejado hijos, éstos heredarán la cuota de su
padre (...)". ¿Qué debe hacerse si la hija ha muerto en vida de su padre? 

Respuesta: Su cuota de la herencia debe ser distribuida entre las siete categorías
de herederos de acuerdo con lo que dispone el Libro.

55. Pregunta: En el caso de una difunta, ¿a quién se le asigna la cuota de “la
esposa”? 

Respuesta: La cuota de la herencia correspondiente a “la esposa” se asigna al
marido.

56. Pregunta: Por lo que respecta al amortajamiento del cuerpo del difunto, que
según lo dispuesto ha de comprender cinco sudarios: ¿se refiere a los cinco
paños que hasta ahora era costumbre usar, o a cinco sudarios de tamaño normal
enrollados en sucesión? 

Respuesta: Se refiere al uso de cinco paños.

57. Pregunta: Con respecto a las disparidades entre ciertos versículos
revelados. 

Respuesta: Muchas Tablas fueron reveladas y remitidas en su forma original sin
que fuesen comprobadas y revisadas. Por consiguiente, de acuerdo con lo
ordenado, fueron nuevamente leídas ante la Santa Presencia, y puestas en
conformidad con las convenciones gramaticales de la gente a fin de prevenir los
reparos de los opositores de la Causa. Otra razón que explica esta práctica es
que se veía que el nuevo estilo inaugurado por el Precursor (que Le sean
ofrendadas las almas de todos salvo Él (estaba caracterizado por su amplia
liberalidad frente a las reglas de la gramática; en adelante, y en aras de una mejor
comprensión y concisión expresiva, los sagrados versículos pasaron a revelarse
en un estilo que generalmente está en conformidad con el uso actual.

58. Pregunta: Por lo que respecta al santo versículo: "Si al viajar os detenéis a
descansar en sitio seguro, llevad a cabo (...) una sola postración por cada oración
obligatoria omitida", ¿cabe prescindir de esta compensación de la oración
obligatoria en circunstancias de inseguridad, o bien se suspende completamente
la oración obligatoria durante el viaje para ser sustituida por la postración? 

Respuesta: Si a la hora de la oración obligatoria no hay condiciones de
seguridad, uno debiera, tras llegar a un paraje seguro, efectuar una postración
por cada oración obligatoria omitida, y después de la postración final, sentarse
con las piernas cruzadas y leer el versículo designado. Si hay un sitio seguro, la
oración obligatoria no se suspende durante el viaje.

59. Pregunta: Si, tras hacer parada y hallar descanso, toca la hora de la
oración obligatoria, ¿debe el viajero efectuar la oración, o hacer la postración en
lugar de ésta? 

Respuesta: Salvo en circunstancias de inseguridad no se permite la omisión de la
oración obligatoria.

60. Pregunta: Si, debido a la omisión de oraciones obligatorias, se requieren
varias postraciones, ¿debe o no repetirse el versículo después de cada
postración compensatoria? 

Respuesta: Basta con recitar el versículo designado después de la última
postración. Las diversas postraciones no requieren la repetición por separado del
versículo.

61. Pregunta: Si se omite una oración obligatoria en casa, ¿ha de ser
compensada con una postración, o no? 

Respuesta: En respuesta a preguntas anteriores se escribió: "Esta disposición
referente a la postración compensatoria se aplica estando tanto en casa como de
viaje".

62. Pregunta: Si una persona ha hecho abluciones con otro fin y llega la hora
de la oración obligatoria, ¿son suficientes estas abluciones, o deben hacerse de
nuevo? 

Respuesta: Estas mismas abluciones son suficientes, y no es necesario que se
hagan de nuevo.

63. Pregunta: En el Kitáb-i-Aqdas se ha prescrito la oración obligatoria,
consistente en nueve rak'ahs, para ser llevada a cabo al mediodía, por la mañana
y al atardecer; no obstante, la Tabla de las oraciones obligatorias  parece diferir
de esto. 

Respuesta: Lo que ha sido revelado en el Kitáb-i-Aqdas se refiere a otra oración
obligatoria. Hace algunos años, varias disposiciones del Kitáb-i-Aqdas,
incluyendo la citada oración obligatoria, fueron consignadas aparte por razones
de sabiduría, y enviadas junto con otros escritos sagrados para su conservación y
protección. Posteriormente se revelaron estas tres oraciones obligatorias.

64. Pregunta: Para determinar el tiempo, ¿se permite guiarse por relojes? 

Respuesta: Se permite guiarse por relojes.

65. Pregunta: En la Tabla de las oraciones obligatorias se revelan tres
oraciones: ¿es preciso realizar las tres, o no? 

Respuesta: Se ordena ofrecer una de estas tres oraciones; cualquiera de ellas
que se lleve a cabo es suficiente.

66. Pregunta: Las abluciones para la oración de la mañana ¿son todavía
válidas para la oración del mediodía? Y del mismo modo, ¿son todavía válidas al
atardecer las abluciones llevadas a cabo al mediodía?

Respuesta: Las abluciones están relacionadas con la oración obligatoria para la
cual se efectúan, y deben hacerse de nuevo con cada oración.

67. Pregunta: Por lo que concierne a la oración obligatoria larga, es requisito
que la persona se ponga de pie y "se vuelva hacia Dios". Esto parece indicar que
no es necesario volver el rostro hacia la Alquibla. ¿Es esto así, o no? 

Respuesta: Quiere decir la Alquibla.

68. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Recitad los versículos de
Dios cada mañana y atardecer". 

Respuesta: El propósito es todo cuanto se ha hecho descender desde el Cielo de
la divina Expresión. El primer requisito es el fervor y el amor de las almas
santificadas ansiosas por leer la Palabra de Dios. Leer un solo versículo, o
incluso una sola palabra, en espíritu de júbilo y alegría, es preferible a la lectura
de muchos Libros.

69. Pregunta: Al redactar su testamento, ¿puede una persona asignar una
porción de sus bienes (fuera de lo que esté destinado al pago del /Huqúqu'lláh y a
la cancelación de las deudas( a obras de caridad, o solamente tiene derecho a
asignar cierta suma para cubrir los gastos del funeral y del entierro, de suerte que
el resto de la herencia sea distribuido de la forma fijada por Dios entre las
categorías de herederos designados? 

Respuesta: La persona goza de autoridad plena sobre sus bienes. Si puede
saldar el /Huqúqu'lláh y está libre de deudas, entonces todo cuanto esté
consignado en su testamento y toda declaración y reconocimiento que contenga
serán aceptables. Dios, verdaderamente, le ha permitido proceder de la manera
como desee con lo que Él le ha concedido.

70. Pregunta: ¿El uso del anillo fúnebre ha sido ordenado exclusivamente para
los adultos, o es también para los niños? 

Respuesta: Es solamente para los adultos. La oración por los difuntos es,
igualmente, para los adultos.

71. Pregunta: Si una persona deseare ayunar en un período que no sea el mes
de 'Alá, ¿es esto permisible, o no?; y si ha hecho voto o promesa de ayunar, ¿es
esto válido y aceptable? 

Respuesta: La disposición del ayuno es tal como ya se ha revelado. No obstante,
si alguien se comprometiere a ofrendar un ayuno a Dios, buscando de esta forma
el cumplimiento de un deseo, o lograr otro fin, esto es permisible, hogaño como
antaño. Sin embargo, es el deseo de Dios, exaltada sea Su gloria, que los votos y
promesas se dirijan a objetivos que aprovechen al género humano.

72. Pregunta: Nuevamente se ha hecho una pregunta concerniente a la
residencia y las prendas de vestir personales: en ausencia de descendientes
varones, ¿han de revertir éstas a la Casa de Justicia, o han de ser distribuidas
como el resto de la herencia? 

Respuesta: Dos tercios de la residencia y prendas de vestir personales pasan a la
descendencia femenina, y un tercio a la Casa de Justicia, que Dios ha hecho el
tesoro del pueblo.

73. Pregunta: Si, al completarse el año de paciencia, el marido rehúsa permitir
el divorcio, ¿cómo debe proceder la esposa? 

Respuesta: Al terminar el período se lleva a efecto el divorcio. Sin embargo, es
necesario que haya testigos del comienzo y término de este período, a fin de que
puedan ser llamados a dar testimonio si surgiere la necesidad.

74. Pregunta: Con respecto a la definición de vejez. 

Respuesta: Para los árabes denota las postrimerías mismas de la vejez, pero para
el pueblo de Bahá comienza a los setenta años.

75. Pregunta: Con respecto al límite del ayuno para alguien que viaje a pie. 
 

Respuesta: El límite está fijado en dos horas. Si se supera éste, se permite
interrumpir el ayuno.

76. Pregunta: Con respecto a la observancia del ayuno por personas ocupadas
en trabajos pesados durante el mes del ayuno. 

Respuesta: Tales personas están exentas de ayunar; sin embargo, resulta muy
recomendable y apropiado que, en señal de respeto hacia la ley de Dios y la
exaltada estación del ayuno, se coma con frugalidad y en privado.

77. Pregunta: Las abluciones efectuadas para la oración obligatoria ¿son
suficientes para las noventa y cinco repeticiones del Más Grande Nombre? 

Respuesta: Es innecesario volver a hacer las abluciones.

78. Pregunta: Concerniente a la ropa y joyas que el marido haya comprado
para su esposa: al morir él, ¿han de ser éstas distribuidas entre sus herederos, o
están especialmente destinadas a la esposa? 

Respuesta: Aparte de la ropa usada, todo lo demás, ya sean joyas u otros bienes,
pertenece al marido, salvo que se demuestre que se trataba de regalos para la
esposa.

79. Pregunta: Concerniente al criterio de justedad al verificar un asunto que
dependa del testimonio de dos testigos justos. 

Respuesta: El criterio de justedad es gozar de buena reputación entre la gente. El
testimonio de todos los siervos de Dios, de cualquier fe o creencia, es aceptable
ante Su Trono.

80. Pregunta: Si el difunto no ha cumplido su obligación para con el
/Huqúqu'lláh, ni pagado sus otras deudas, ¿deben éstas saldarse mediante
descuentos proporcionales de la residencia, prendas de vestir personales y el
resto de la herencia, o han de reservarse la residencia y las prendas de vestir
personales para los descendientes varones, y por tanto pagarse las deudas con
el resto de la herencia? Y si el resto de la herencia es insuficiente para este fin,
¿cómo deben pagarse las deudas? 
Respuesta: Las deudas pendientes y los pagos del /Huqúq deben liquidarse del
resto de la herencia; pero si esto es insuficiente para tal efecto, el déficit debe ser
cubierto con la residencia y prendas de vestir personales.

81. Pregunta: ¿Debe la tercera oración obligatoria ofrecerse estando sentado,
o de pie? 

Respuesta: Es preferible y más apropiado estar de pie en actitud de humilde
reverencia.

82. Pregunta: Por lo que respecta a la primera oración obligatoria se ha
ordenado: "la persona debe llevarla a cabo en cualquier momento en que se halle
en estado de humildad y anhelante adoración". ¿Ha de realizarse una vez cada
veinticuatro horas, o más frecuentemente? 

Respuesta: Es suficiente una vez cada veinticuatro horas; esto es lo que ha sido
pronunciado por la Lengua del Mandato divino.

83. Pregunta: Con respecto a la definición de "mañana", "mediodía" y
"atardecer". 

Respuesta: Éstas son la salida del sol, el mediodía y la puesta del sol. Los
tiempos admisibles para las oraciones obligatorias son desde la mañana hasta el
mediodía, desde el mediodía hasta la puesta del sol y desde la puesta del sol
hasta dos horas después. La Autoridad está en la mano de Dios, el Portador de
los Dos Nombres.

84. Pregunta: ¿Es lícito que un creyente se case con una no creyente? 

Respuesta: Tanto el recibir en matrimonio como el conceder en matrimonio son
lícitos; así lo decretó el Señor al ascender al trono de munificencia y gracia.

85. Pregunta: Por lo que respecta a la oración por los difuntos: ¿debe
efectuarse antes del entierro, o después? ¿Debe mirarse hacia la Alquibla? 

Respuesta: La recitación de esta oración debiera preceder al entierro; y en lo que
atañe a la Alquibla: "Adondequiera que os volváis, allí está la faz de Dios".

86. Pregunta: Al mediodía, que es la hora para dos de las oraciones
obligatorias (la oración corta de mediodía y la oración que se ofrece en la
mañana, al mediodía y al atardecer), ¿es necesario en este caso llevar a cabo
dos abluciones, o basta una sola? 


Respuesta: Volver a hacer abluciones es innecesario.
87. Pregunta: Por lo que respecta a la dote para los residentes de zonas
rurales, en cuyo caso ha de ser de plata: ¿se refiere al novio, a la novia, o a
ambos? ¿Y qué debe hacerse si uno de los contrayentes es residente urbano y el
otro de zona rural? 

Respuesta: La dote queda determinada por el lugar de residencia del novio; si es
residente urbano, la dote es de oro, y si es residente de zona rural, de plata.

88. Pregunta: ¿Cuál es el criterio para determinar si la persona es residente de
zona urbana o rural? Si un residente urbano establece su residencia en zona
rural, o un residente de zona rural hace lo propio en una zona urbana, con la
intención de establecerse permanentemente, ¿qué regla se aplica? ¿Es el lugar
de nacimiento el factor decisivo? 

Respuesta: El criterio es la residencia permanente y, dependiendo de donde se
halle ésta, el mandato del Libro debe ser observado correspondientemente.

89. Pregunta: En las sagradas Tablas se ha revelado que cuando alguien
adquiere el equivalente de diecinueve mizcales de oro, debe pagar el Derecho de
Dios sobre esa suma. ¿Podría explicarse cuánto de estos diecinueve mizcales
debe pagarse? 

Respuesta: Por disposición de Dios se establece el pago de diecinueve partes de
cien. Los cálculos deben hacerse sobre esta base. De este modo cabe
determinarse qué cantidad corresponde a diecinueve.

90. Pregunta: Cuando la riqueza de uno excede de diecinueve, ¿es necesario
que aumente en diecinueve más antes de que haya de pagarse nuevamente el
/Huqúq, o es éste pagadero por cualquier aumento? 

Respuesta: Toda cantidad en que se incrementen los diecinueve está exenta del
/Huqúq hasta que alcance diecinueve más.

91. Pregunta: Concerniente al agua pura, y cuándo se considera usada. 

Respuesta: Las cantidades pequeñas de agua, sea una taza, o incluso dos o tres,
deben considerarse usadas después de lavarse una vez la cara y las manos. Pero
un coro  o más de agua permanece inalterado después de uno o dos lavados de
cara, y no hay objeción a su empleo, a menos que esté alterada en una de las
tres formas,  por ejemplo, si ha cambiado de color, en cuyo caso debiera
considerarse usada.

92. Pregunta: En un tratado escrito en persa que versa sobre varios temas se
ha fijado en quince años la edad de la madurez. ¿Depende igualmente el
matrimonio de la llegada a la madurez, o se permite antes de esa edad? 

Respuesta: Puesto que en el Libro de Dios se requiere el consentimiento de
ambas partes, y ya que antes de la madurez no puede verificarse el
consentimiento o falta de éste, el matrimonio queda condicionado a la llegada a la
edad de la madurez, no estando permitido con anterioridad a esa edad.


93. Pregunta: Concerniente al ayuno y oración obligatoria de los enfermos. 

Respuesta: En verdad, digo que la oración obligatoria y el ayuno ocupan una
exaltada posición a los ojos de Dios. Sin embargo, su beneficio tiene efecto
estando con salud. En épocas de mala salud no se permite observar estas
obligaciones; tal ha sido siempre el mandato del Señor, exaltada sea Su gloria.
Bienaventurados los hombres y mujeres que hacen caso y observan Sus
preceptos. ¡Toda alabanza sea para Dios, Quien ha hecho descender los
versículos y es el Revelador de indudables pruebas!

94. Pregunta: Con respecto a las mezquitas, capillas y templos. 

Respuesta: Todo cuanto haya sido construido para el culto al único Dios
verdadero, sean mezquitas, capillas o templos, no debe usarse para otro fin que
no sea la conmemoración de Su Nombre. Es ésta una disposición de Dios, y
aquel que la viola se cuenta verdaderamente entre quienes han cometido
transgresión. Ningún daño le corresponde al constructor, pues éste ha llevado a
cabo su obra por el amor de Dios, y ha recibido y continuará recibiendo su justa
recompensa.

95. Pregunta: Respecto del equipamiento necesario para ejercer un trabajo o
profesión en un lugar de negocios, ¿está sujeto al pago del /Huqúqu'lláh, o bien
está incluido en la misma disposición que los enseres de la casa? 

Respuesta: Está comprendido dentro de la misma disposición que afecta a los
enseres de la casa.

96. Pregunta: Con respecto al cambio de bienes guardados en fideicomiso por
dinero en efectivo u otras formas de bienes, para protegerlos de la depreciación o
pérdida. 

Respuesta: Respecto de la pregunta escrita sobre el cambio de bienes guardados
en fideicomiso para protegerlos de la depreciación y la pérdida, tal cambio es
lícito a condición de que lo que venga a sustituirlos sea de igual valor. Tu Señor,
verdaderamente, es el Expositor, el Omnisciente, y Él, en verdad, es Quien
ordena, el Anciano de Días.

97. Pregunta: Con respecto al lavado de los pies en invierno y verano. 

Respuesta: Es lo mismo en ambos casos; es preferible agua tibia, pero no hay
objeción a la fría.

98. Pregunta: Una pregunta más sobre el divorcio. 

Respuesta: Puesto que Dios, exaltada sea Su gloria, no está a favor del divorcio,
nada fue revelado sobre esta cuestión. Sin embargo, desde el comienzo de la
separación hasta el fin de un año, deben permanecer informadas dos o más
personas como testigos; si al final no hay reconciliación, se efectúa el divorcio. El
asiento correspondiente debe ser consignado en el registro por el funcionario
judicial religioso de la ciudad, quien es nombrado por los Fiduciarios de la Casa
de Justicia. La observancia de este procedimiento es esencial para que no se
entristezcan quienes poseen corazón comprensivo.

99. Pregunta: Concerniente a la consulta. 

Respuesta: Si la consulta entre el primer grupo de personas reunidas termina en
desacuerdo, deben sumarse más personas; a continuación, se eligen por sorteo
personas en el número del Más Grande Nombre, o bien menos o bien más. Acto
seguido se reanuda la consulta, y se obedece el resultado, cualquiera que fuere.
Sin embargo, si aún hubiere desacuerdo, se repite el procedimiento una vez más,
y prevalece la decisión de la mayoría. Él, verdaderamente, guía al camino recto a
quien Él desea".

100. Pregunta: Con respecto a la herencia. 

Respuesta: Respecto de la herencia, lo que ha ordenado el Punto Primordial (que
las almas de todos salvo Él Le sean ofrendadas( resulta muy grato. Los herederos
supervivientes debieran recibir las cuotas de la herencia que les han sido
asignadas; y al propio tiempo habrá de presentarse una relación del resto a la
Corte del Altísimo. En Su mano está la fuente de autoridad; Él ordena según Le
place. A este respecto, se reveló en la Tierra del Misterio  una ley en virtud de la
cual se adjudicaba temporalmente la herencia de los herederos inexistentes a los
herederos existentes, y ello hasta el momento en que se establezca la Casa de
Justicia, cuando habrá de promulgarse el decreto correspondiente. Sin embargo,
la herencia de aquellos que emigraron el mismo año en que lo hizo la Antigua
Belleza ha sido adjudicada a sus herederos, y esto es un favor que les ha sido
conferido por Dios.

101. Pregunta: Con respecto a la ley sobre el hallazgo de tesoros. 

Respuesta: Si se encontrare un tesoro, un tercio de éste corresponde en derecho
al descubridor, y los otros dos tercios han de ser empleados por los hombres de
la Casa de Justicia en beneficio de toda la gente. Ello surtirá efecto después del
establecimiento de la Casa de Justicia; hasta entonces quedará al cuidado de
personas honradas de cada localidad y territorio. Él, en verdad, es el Gobernante,
el Ordenador, el Omnisciente, el Informado de todo.

102. Pregunta: Con respecto al /Huqúq sobre bienes raíces que no producen
ganancia. 

Respuesta: La ordenanza de Dios es que los bienes inmuebles raíces que han
cesado de producir ingresos, es decir, de los cuales no resulta ninguna ganancia,
no están sujetos al pago de /Huqúq. Él, verdaderamente, es el Gobernante, el
Munífico.

103. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "En las regiones donde los
días y las noches se alargan, las horas de la oración han de ser determinadas por
relojes (...)" 

Respuesta: Significa aquellos territorios que son remotos. En estas regiones,
empero, la diferencia de duración es sólo de pocas horas y, por lo tanto, esta
disposición no se aplica.


104.  En la Tabla dirigida a Abá Badí' se ha revelado este santo versículo:
"Verdaderamente, a todo hijo le hemos ordenado servir a su padre". Tal es el
decreto que hemos promulgado en el Libro.

105.  Y en otra Tabla se han revelado estas exaltadas palabras: ¡Oh Mu/hammad!
El Anciano de Días ha vuelto Su rostro hacia ti, haciendo mención de ti y
exhortando al pueblo de Dios a educar a sus hijos. Si un padre descuidare este
gravísimo mandamiento establecido en el Kitáb-i-Aqdas por la Pluma del Rey
Eterno, perderá los derechos de paternidad y será considerado culpable ante
Dios. Bienaventurado quien lleva en su corazón la impronta de las advertencias
del Señor y se aferra tenazmente a ellas. Dios, en verdad, ordena a Sus siervos lo
que habrá de ayudarles y aprovecharles, y permitirles acercarse a Él. Él es el
Ordenador, el Eterno.

106.  ¡Él es Dios, exaltado sea Él, Señor de majestad y poder! Los Profetas y
Escogidos han recibido la encomienda del único Dios verdadero, magnificada sea
Su gloria, de regar los árboles de la existencia humana con las aguas vivientes de
la rectitud y la comprensión, para que surja de éstos lo que Dios ha depositado en
su ser íntimo. Bien puede observarse que cada árbol arroja cierto fruto, y que el
árbol estéril sirve sólo para el fuego. El propósito de estos Educadores, en todo lo
que dijeron y enseñaron, fue guardar la exaltada estación del hombre.
Bienaventurado aquel que en el Día de Dios se ha aferrado firmemente a Sus
preceptos y no se ha desviado de Su ley verdadera y fundamental. Los frutos que
mejor convienen al árbol de la vida humana son la honradez y la piedad, la
veracidad y la sinceridad; pero mayor que todos es, después del reconocimiento
de la unicidad de Dios, alabado y glorificado sea, la consideración por los
derechos que la persona debe a sus padres. Esta enseñanza ha sido mencionada
en todos los Libros de Dios, y ha sido reafirmada por la Exaltadísima Pluma.
Considerad lo que el Señor Misericordioso ha revelado en el Corán, exaltadas
son Sus palabras: "Adorad a Dios, no Le asociéis par ni semejante; y mostrad
bondad y caridad para con vuestros padres (...)" ¡Apreciad cómo el bondadoso
afecto hacia los padres ha sido relacionado con el reconocimiento del único Dios
verdadero! Felices los que están dotados de verdadera sabiduría y entendimiento,
que ven y perciben, que leen y entienden, y que observan lo que Dios ha revelado
en los Libros Sagrados de antaño y en esta incomparable y maravillosa Tabla.

107.  En una de las Tablas, exaltadas sean Sus palabras, Él ha revelado: Y en lo
tocante al azaque, igualmente hemos decretado que sigáis lo que ha sido
revelado en el Corán.

 

 

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